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Los actores que hacen de John-John y Carolyn, un poco Pedro y Begoña con IA

Carolyn Bessette y Johh-John Kennedy.
Carolyn Bessette y Johh-John Kennedy.Gtres
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LA FIESTA BRIDGERTON, UNA PELI 'NOPOR'. El concepto historia de amor, love story, es un titular muy manido que suena mejor en inglés que en español. La semana pasada ilustraba la portada de ¡Hola! en referencia a una entrevista a Feliciano López y Sandra Gago con motivo de San Valentín. El texto era como se esperaba de esta pareja tan guapa como sosaina, es decir, muy polite, perdón, bienqueda. Lo mejor estaba en la web, un videotest en plan Tu media naranja en el que hacían el ridículo para deleite de Alba Carrillo. Si te prestas a estas cosas hay que tener gracia y estos dos están sobrados de todo menos de eso. Pues eso, hashtag love story a todo lo empalagoso desde aquella película soporífera protagonizada por Ryan O'Neal y Ali McGraw en 1970. 56 años después se titula casi igual, American Love Story, el biopic sobre John-John Kennedy y Carolyn Bessette, a quienes interpretan dos actores muy parecidos a Pedro Sánchez y Begoña Gómez por culpa de la IA. Por guapos, fibrosos e impostados. Una serie que no me está matando pero cuyos estilismos y música disfruto, ya que me retrotraen a mi adolescencia. Francamente no me trago a Naomi Watts en el papel de Jackie Kennedy, a quien dejan de madre manipuladora e intensísima que quería replicar a su marido en su hijo. Tampoco me creo las conversaciones de la familia en el comedor de su apartamentazo en el Upper East Side. Menos aún Daryl Hannah, ex de Johh-John, a quien pintan de histérica y tontaina. No olvidemos que él salió también con Madonna y Sarah Jessica Parker.

La trama sí me descubre cosas de Carolyn que desconocía y me parecen verosímiles, si bien seguro están muy ficcionadas. Ella, siempre idolatrada en las revistas, resulta que era un animal nocturno excesivo que fichó a Kate Moss en Calvin Klein y alternaba las fiestas con montañas de coca con las diademas de carey. Mi suegro, muy entendido en aristocracia americana, me recomienda que cuando acabe la serie lea el libro que sacamos en LOC la semana pasada No preguntes. Los Kennedy y las mujeres a las que destruyeron (La esfera), de Maureen Callaghan, redactora del New York Times. Gran defensor de Jackie, me recordó su fabulosa campaña para que no construyeran un rascacielos en la estación Grand Central de Manhattan, entre otras proezas. Supongo que tendría sus arrogancias, pero también otras obsesiones aparte de meterse en la vida de sus hijos, tal y como se incide en el biopic. Me gusta, sin embargo, Grace Gummer, la hija actriz de Meryl Streep que hace de Caroline Kennedy, ex embajadora de EEUU en Japón y Australia que acaba de perder a su hija Tatiana Schlossberg por una leucemia de las imposibles de curar. Una muerte que nos encogió a todos el corazón, en especial a los donantes de médula. No perdáis ojo al hijo (no sale en la serie) de Caroline, Jack, escritor y político guapazo casi nivel Jacob Elordi que bien podría haber interpretado a su tío. En otro orden de cosas, frase favorita, contemplo fascinada, por no decir con terror, el baile de máscaras que organizó Netflix para promocionar Los Bridgerton. Mar Flores encabezaba el plantel de pagadas por asistir disfrazada. Vicky Martín Berrocal, Raquel Sánchez Silva, Anabel y Chabelita Pantoja... Aquello parecía más una peli nopor soft ordinariota que una fiesta de carnaval. Ahora entiendo lo de Don Carnal.