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Cayetana. Grande de España. Así se titula la gran exposición con la que se conmemora el centenario del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart, la última duquesa de Alba, una muestra que puede visitarse hasta el próximo 31 de agosto en el palacio de Las Dueñas, en Sevilla, y que ha sido inaugurada por el Rey Felipe VI.
Para recibir a Don Felipe, en la Casa se han reunido casi todos los hermanos y otros miembros de la familia de los Alba. Encabezados por Carlos Fitz-James Stuart, duque de Alba, no han querido faltar Eugenia -comisaria de la muestra junto a Cristina Carrillo de Albornoz- acompañada por su marido, Narcís Rebollo; Cayetano con su mujer, Bárbara Mirjan; Alfonso e incluso Jacobo con su mujer, Inka Martí. Fernando ha sido el único que no ha podido asistir.
Además, Luis y Amina, los hijos de Cayetano Martínez de Irujo y Genoveva Casanova; Fernando Fit-James Stuart, duque de Huéscar, con Sofía Palazuelo, e incluso Tana Rivera y el viudo de Cayetana, Alfonso Díez.
Y no ha faltado el apoyo institucional, a través del ministro Luis Planas; el presidente del Parlamento Andaluz, Jesús Aguirre; la consejera de Cultura, Patricia del Pozo, y el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz.
Tras su llegada, Don Felipe recorrió la muestra junto a sus anfitriones, que le fueron explicando todos los detalles de la misma.
La exposición reúne más de 200 piezas, todas ellas relacionadas con la vida de la duquesa de Alba, en todas sus facetas, incluyendo su vida personal y sus aficiones, así como su pasión por el arte, la moda y los animales.
Unas horas antes de la llegada de Don Felipe, la propia Eugenia fue explicando los detalles, junto a Cristina Carrillo de Albornoz, y poco después hizo acto de presencia el duque de Alba en el salón que acoge numerosos vestidos de grandes firmas que lució Cayetana durante su vida. Givenchy, Dior, Tony Benítez, Lanvin, Pertegaz...
Por ejemplo, el de Tony Benítez es de color azul con adornos en negro, de cuando ella fue dama goyesca en Ronda; o un caftan, "que ella utilizaba tanto, en su faceta hippy", comentaba Eugenia; una capa de Givenchy; otro verde y uno rojo, los de Dior... Y comentó que fue la tía Sol, hermana del abuelo de Eugenia, quien inculcó en Cayetana su amor por Sevilla y sus tradiciones.
También Cayetana vistió del cordobés Elio Berhanyer -otro de sus favoritos-, ya que su apoyo a la moda española era incondicional. Lo que no evitaba que también luciera diseños de Yves Saint-Laurent, al que organizó un desfile en el Palacio de Liria, en 1959, cuando el creador trabajaba para la Maison Dior, a beneficio de los niños del orfanato salesiano.
Eugenia dijo estar deseando ponerse los vestidos, pero "estoy esperando a que pase la exposición. Bueno, uno sí me lo he puesto. El rosa, el más hippy". Y también desveló que el vestido elegido este día de la inauguración, era de su madre, "le quería hacer un guiño y me lo he puesto".
El duque de Alba aseguró que siempre hay cosas que le sorprenden de su madre, y que en esta muestra hay "muchas", sin saber cuál sería su pieza más especial porque es la primera vez que ve la exposición. "Queríamos que fuese sorpresa, que la viera cuando ya estuviera todo montado", explicó Eugenia.
Una de sus pasiones era la Semana Santa sevillana, y no podía faltar su estrecha relación con la hermandad de Los Gitanos. La muestra incluye un manto de la Virgen de las Angustias, donado por la propia Cayetana a la Hermandad, ubicado en la capilla del Palacio.
Al acceder a Dueñas, en la entrada, destaca una gran fotografía de la boda de Cayetana con Luis Martínez de Irujo, junto al automóvil Bentley que ella regaló a su ya marido. También, el coche de caballos que utilizó el día de su primer enlace, y que es también en el que el actual duque de Alba suele pasear por las calles de la Feria de Sevilla.
Tanuca la llamaba su padre, y de esta época de su infancia son las fotografías que se pueden ver en el primero de los patios, como su bautizo en el Palacio Real, sus viajes o montando en bicicleta, además de los consejos que su padre, el duque Jacobo, le escribió para su vida. Entre ellos, lealtad, modales impecables, amabilidad con todo el mundo, puntualidad, honestidad, evitar siempre las mentiras y ser la anfitriona ideal. También, cómo administrar prudentemente la riqueza y la necesidad de la cultura, lectura, música y deporte.
Destacan en esta sala dos cuadros de Zuloaga protagonizados por Cayetana, de niña y de adolescente, así como una de las pocas fotografías de ella con su madre, la cual falleció cuando Tanuca tenía tan sólo siete años. También, un busto de mármol blanco realizado por Benlliure cuando la duquesa tan sólo tenía 3 años.
La Casa de Alba ha reunido una gran colección de arte, y a ampliarla contribuyó Cayetana, por ejemplo, con obras de Renoir, Corot, Marc Chagall, Miró, Dalí o Picasso. Más tarde quiso aumentar la colección con obras costumbristas de Antonio María Esquivel, Julio Romero de Torres o Federico de Madrazo.
Ella, tan amante del arte, dedicaba parte de su tiempo a pintar sus propias obras. Entre ellas un óleo en el que se refleja el Patio del Limonero de Dueñas.
Jackie Kennedy, en 1966, visitó la Feria de Abril y se hospedó en Dueñas. Cayetana ejercía de embajadora como nadie; divertida, elegante, ilustre, amable con todos... y duquesa de Alba. Sabía a la perfección cuál era su papel y cómo debía actuar en todas las situaciones. Mantuvo relación con todas las casas reales, y en la muestra se incluye parte de la correspondencia con el Rey Jorge VI, la Reina Isabel II, la Reina Amelia de Portugal o la Reina Fabiola de Bélgica, entre otros.
No faltan mantillas y abanicos o, la pieza estrella, su traje de novia para su enlace con Luis Martínez de Irujo, celebrado en el Altar Mayor de la Catedral de Sevilla el 12 de octubre de 1947. El vestido fue realizado por Flora Villarreal, en satén natural con encaje de Bruselas del siglo XVIII, inspirado en la colección 'New Look' de Dior, con velo de tul de 5 metros de largo sujeto con tiara imperial de perlas y diamantes, joya regalada por Napoleón a la emperatriz Eugenia y heredada por el padre de Cayetana.
Siempre apoyó la tauromaquia, y durante el recorrido se pueden ver trajes de luces de Curro Romero y José María Manzanares hijo, o un capote de Morante.
Y el flamenco. Una de las salas es un tablao, en el que se pueden ver algunos de sus trajes de gitana. Ella decía que "sentía que tocaba el Cielo" cada vez que bailaba y el flamenco "entraba en mi cuerpo". Recibió clases de Pastora Imperio, Enrique El Cojo y Carmen Rojas.
En su faceta benéfica. Ayudaba a todo el mundo. Y a grandes causas. Por ejemplo, a Cruz Roja o a Nuevo Futuro, y fue gran defensora de los animales, con campañas e incluso enviando numerosas cartas a los ministros de diferentes gobiernos.
La exposición está abierta al público todos los días, de 10.00 18.00 horas en marzo, y desde abril hasta su clausura, de 10.00 a 19.00 horas. El precio es de 15 euros (10 euros para los sevillanos).





