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Jaime Lorente y su renacer tras el desenfreno: de las noches de excesos a refugiarse en Dios

Al actor murciano la fama no se le ha subido a la cabeza. Creció en el seno de una familia neocatecumenal.Este verano cumplirá un año de casado con Marta Goenaga, con quien tiene dos hijos, Amaia y Luca.

Jaime Lorente en una imagen reciente
Jaime Lorente en una imagen recienteJAVIER BARBANCHO
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Lleva a Murcia tatuada a fuego en su piel y disfruta como un crío cada vez que Carlos Alcaraz salta a la pista. Estas son algunas de las pasiones más celebradas de Jaime Lorente (34) quien desde que diera vida a Denver en La casa de papel (2017-2021) ha lidiado con la fama lo mejor que ha podido.

Con 10,8 millones de seguidores en Instagram -quitó su cuenta de X porque estaba cansado de meterse en líos-, el actor expresa sin cortapisas sus opiniones y creencias. La última ha sido con respecto a las declaraciones de Silvia Abril (54) en la alfombra roja de los Goya celebrada este fin de semana en Barcelona.

Al opinar sobre algunas de las películas nominadas, la actriz se arremetió contra Los domingos: "Me da pena que [los jóvenes] necesiten creer en algo y se agarren a la fe cristiana... Lo siento por la Iglesia, pero menudo chiringuito tenéis montado".

En el último vídeo que Jaime ha subido a Instagram desde su hogar ha mostrado su perplejidad por el odio en redes hacia el comentario de su compañera, ha pedido prudencia. "He compartido que soy cristiano, y lo he compartido sin miedo a que la gente me odie por eso".

En los últimos meses, el protagonista de Cristo y Rey (2023) ha hablado largo y tendido sobre su apego a la fe cristiana. Su primera confesión la hizo en el pódcast El cafetal. "Dios en mi casa ha sido una certeza. No se nos impuso, se nos regaló". Esta educación religiosa la recibió de sus padres, doctores en teología que le hicieron valorar desde la infancia la importancia de tener una familia neocatecumenal.

En una de sus entrevistas concedidas a quien escribe estas líneas, el intérprete dejó patente una situación grave: "Hay muchísima gente que ha desarrollado problemas mentales solo por las redes sociales por el ejercicio de comparación continuo de esas vidas falsas que nos quieren vender y que nosotros mismos hemos vendido para pertenecer a vete tú a saber qué". También considera que, como personaje, ha de dar ejemplo.

Nacido en El Carmen (Murcia) el 12 de diciembre de 1991, Jaime es el cuarto de cinco hermanos. Los mayores se llaman Mario, Almudena y Julia y el benjamín, José. Con todos se lleva estupendamente y cuando sus respectivos trabajos y quehaceres personales lo permiten se reúnen todos.

Gracias a esa fe, Jaime considera que se ha convertido en una mejor persona. Atrás ha dejado un pasado con algún que otro exceso con la bebida y otras sustancias con las que pensó que podría enfrentarse a la fama desorbitada, pero pronto descubrió su error.

En una de sus entrevistas concedidas a EL MUNDO admitió que "si se te va la pinza por el éxito es que siempre has sido un gilipollas" y, por ello, siempre ha mostrado un gran cariño y respeto por sus fans.

El rodaje de La casa de papel le trajo uno de los mejores regalos de su vida, Marta Goenaga, profesional que trabajaba en el departamento de vestuario. Tienen dos hijos, Amaia, de algo más de cuatro años, y Luca, que en breve cumplirá 2. En junio de 2025 se casaron en el castillo de Batres, al sur de Madrid, donde también se han casado Jaime Cantizano (52) o Melendi (47).

A Jaime le dan miedo pocas cosas. Actúa, canta, baila, dirige... Lo único que pretende es experimentar y divertirse. Durante nueve años ejerció de árbitro y se formó en arte dramático. Aunque ha pasado ya bastante tiempo de aquellos inicios, el actor no los olvida.

"Recuerdo esa época maravillosa porque siendo árbitro iba con mi mejor amigo de la infancia, nos pegamos unos madrugones tremendos para irnos a pueblos y sitios inhóspitos de Murcia. Hacíamos nuestro dinerillo. Tenía 14 años. Y luego, la época de mis inicios teatrales, cuando había tanta hambre, también la recuerdo muy bien", me dijo en su momento.

Y, además, me comentó que tiene buenos recuerdos. "En esa época yo era muy feliz y a veces, en mis malos momentos, pienso: "¿Cómo puede ser que, en ese momento de curro, que uno estaba haciendo lo que podía, tenía mucha más ilusión que ahora?".