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Entrevista

Yandel, un hombre de familia: "Soy una persona normal fuera de los escenarios. Creo que eso me ha ayudado mucho"

El puertorriqueño -que acaba de arrasar en Viña del Mar con 'Yandel Sinfónico'- se sincera con LOC sobre sus ganas de ayudar a los demás y su vida tranquila. Dice que le da igual el dinero.

Yandel en una imagen reciente de su Instagram
Yandel en una imagen reciente de su InstagramGTRES
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Hace 30 años, la vida del puertorriqueño Llandel Veguilla (49) era completamente diferente. Su rutina giraba en torno a su barbería, en la que pasaba más de 12 horas al día. Es más, asegura que su jornada comenzaba a las ocho y no acababa hasta que el último cliente se iba satisfecho de su salón. Pero su realidad comenzó a cambiar a mediados de los 90, cuando conoció a Juan Luis Morera -un cuidador de gallos de pelea- que estaba interesado en hacer un dúo musical. Y así, entre conversaciones y melodías, nació Wisin y Yandel.

Durante sus casi tres décadas de carrera, el apodado "dúo de la historia" ha lanzado 10 discos de estudio y más de un centenar de clásicos del reguetón, entre los que están Rakatá, Noche de sexo, Pam Pam, Abusadora, Sexy movimiento o Besos mojados. Y aunque juntos han comprobado que la industria se estremece cada vez que comparten micrófono, momentáneamente se encuentran potenciando sus carreras en solitario. Wisin está promocionando su exitosa y galardonada colaboración con Marc Anthony, mientras que Yandel está revolucionando la música con un formato nunca antes visto.

"El oído se vuelve loco. Es una selva musical"

Hablamos de Yandel Sinfónico. Una gira en la que el boricua toca todos sus éxitos junto a una orquesta de 45 músicos. "Todo comenzó en la Florida International University de Miami, donde me hicieron un ofrecimiento: querían que cantara tres canciones con la sinfónica de la universidad y dije 'wow, esto es un reto'. No sabía cómo hacerlo. Pero, como soy productor, dije 'voy a tomar la tarea, porque sé qué hacer con la música'. Así que me metí a un estudio a trabajar. Aunque antes me tocó preguntarles si de verdad querían perreo, porque no sabía si querían un concierto en un teatro con el público sentado", confiesa a LOC entre risas.

"Y la verdad es que fue un desafío, pero cuando interpreté por primera vez esas tres canciones, sentí como que rompí un código, abrí una puerta que nunca había visto. Es como si hubiera llevado la música a otro nivel. Es que cuando tienes a todos esos músicos ahí detrás, el oído se vuelve loco. Es una selva musical", comenta sobre el show que enloqueció a 15.000 personas en el Festival de Viña del Mar, el pasado miércoles, y con el que recorrerá España el próximo verano.

"Me muero por volver a Europa, visitar A Coruña, Barcelona, Valencia y Marbella y compartir esta energía que tengo dentro. Me siento en un momento bien bonito y todo lo que me rodea es ilusión", declara antes de desvelar cómo su personalidad lo ha llevado a construir una carrera sólida. "Llevo muchísimos años cantando y si algo he aprendido en este tiempo es que siempre hay que vivir con agradecimiento, con ganas y, sobre todo, con alegría. Yo la vivo a cada minuto y siempre me despierto feliz. Tengo una mentalidad positiva y esto es lo que me ha traído hasta aquí", explica.

"Hoy no me preocupan los números ni el dinero, lo que quiero es disfrutar de lo que he construido. Me siento feliz, estoy tranquilo y lo que quiero ofrecerle al público es todo lo que yo soy", indica. Yandel, que cuenta con 28.000.000 de oyentes mensuales y más de 30.000.000 de dólares en el banco, no es el típico cantante que se alza como una figura inalcanzable. Al contrario, él quiere que sus fans lo sientan como un colega y que las futuras generaciones lo vean como un referente cercano. "No me percibo como un mito. Me percibo como yo soy, al natural", dice.

"Siempre tengo los pies sobre la tierra y, a donde vaya, siempre soy como soy. No tengo un disfraz de artista, no miento de ninguna forma. Más bien, soy una persona muy normal fuera de los escenarios y creo que eso me ha ayudado mucho para que la gente se identifique conmigo. Creo que a mis seguidores les gusta que uno sea así: cercano, familiar. De hecho, viajo con mi familia. Hoy están aquí conmigo", señala en relación con su esposa Edeneris, con quien se casó en 2004, y sus hijos Dereck y Adrián, quien hoy despunta como cantante, bajo el sobrenombre Soür.

"Mi hijo está entrando ahora en la música y me encanta, porque tiene un estilo súper diferente. Él no hace reguetón, sino música rage, que en español se traduce como 'rabia', y eso me llama mucho la atención. Es genial verlo producir y atreverse a hacer cosas distintas. Es bueno que la nueva generación se atreva a experimentar", menciona, además de asegurar que él estará para guiar a todos los artistas nuevos que quieran contar con su mentoría.

"La música no es para competir. O sí, pero contigo mismo. Yo siempre he sido como un caballo de carreras, he tenido mis anteojeras bien puestas y solo he competido conmigo, porque cuando te comparas es cuando pierdes y, a estas alturas, no me voy a poner a compararme con la nueva generación. Por ejemplo, con Bad Bunny. Ese tipo es otra cosa, uno no puede compararse con él y ahora es su momento para brillar. Hay que darle el espacio a todos los compañeros", afirma con una gran sonrisa. La misma que utiliza para explayarse sobre el impacto que cree que tiene su música.

"Creo que el reguetón da mucha alegría. De verdad que sí. Pienso que la gente olvida los problemas. Lo siento cuando leo mensajes que dicen 'has hecho que, durante dos horas, me olvide de todo. Y lo he pasado tan rico, que solo quiero darte las gracias'. Y yo siempre me siento agradecido por todos esos momentos. Y a pesar de que, a veces, leo cosas un poco tristes. Escucho a todo el mundo. Si puedo ayudar, ayudo. Y creo que Yandel Sinfónico está ayudando a demostrarle a otros músicos que hay muchas formas de hacer música", manifiesta.

"Mira, yo de verdad pensaba que, con todos estos años de carrera, ya lo había hecho todo, pero Dios me dijo 'a ver, espérate, te falta esto' y me puso el Sinfónico en el camino. Ya no me imagino mis conciertos con un DJ, ha cambiado mi forma de hacer reguetón, ahora quiero violines y orquestas y te aseguro que esto solo es el principio. ¡Se viene otra etapa!", revela. Pero no se preocupe, esto no significa que vaya a dejar a Wisin de lado. "Claro que faltan canciones por hacer. Siempre pienso que ya toca una nueva versión de Mayor que yo. Creo que deberían juntarse las leyendas con algunos de los nuevos. Yo juntaría a Bad Bunny y Eladio con Don Omar, el Yankee y Wisin y Yandel. ¿Me entiendes? Sería brutal", concluye.