Ya no se fabrican famosos como antes. Pero eso no significa que los de ahora sean peores. Son, simplemente, distintos. Ya no se crean personajes como Cuqui Fierro, estrella de las revistas del corazón y, al tiempo, mujer discretísima, o todas esas personas con un Borbón entre algunos de sus primeros diez apellidos, convenientemente unidos por guiones hasta llegar al, ejem, Borbón. Considerar que Alfonso de Borbón, marido de Eugenia Silva, es alguien, es tan entrañable como creer que Silva, modelo de estelar trayectoria, no lo es. Cayetano Rivera Ordóñez es alguien por ser hijo de Paquirri y Carmina Ordóñez, que a su vez era alguien por ser hija de Antonio Ordóñez. Tamara Gorro, su actual pareja (de Cayetano, no de Antonio), es alguien por méritos propios. Más o menos.
Como ya no se hacen las cosas como antes, en vez de repasar las revistas de los últimos diez años, le pregunto a ChatGPT quién es Tamara Gorro. La IA, diplomática, me responde con rapidez y ambigüedad: "Tamara Gorro Núñez es una tertuliana, modelo, presentadora e influencer española conocida principalmente por su larga trayectoria en televisión y redes sociales". El sistema ha recurrido a la Wikipedia, así que le daremos la credibilidad justa. También es cierto que no me ha asegurado que Gorro sea experta en nada, diplomada en anything o doctorada en quelque chose. Como mi pregunta ha sido de lo más seca y no me he puesto juguetón con ChatGPT, tampoco he recibido ninguna respuesta irónica de la máquina, algo del tipo "licenciada por la escuela de la vida". Para alegrar un poco la cosa he seguido preguntando: "¿es una mocatriz?". Ahí sí he detectado algo de retranca: "El término mocatriz (modelo-cantante-actriz) se usa de forma coloquial y un poco irónica para referirse a famosas que hacen un poco de todo en el mundo del espectáculo. Tamara Gorro no es conocida por ser cantante ni actriz profesional, así que técnicamente no encajaría del todo en la definición clásica de mocatriz".
No es mocatriz
También me ha comentado que Gorro ha escrito varios libros, cinco concretamente, sobre "experiencias personales". Luego yo he visto que esta termoprencer (tertuliana, modelo, presentadora e influencer) empezó como Miss Segovia. Ahora es una figura mediática con altura suficiente como para que su relación con Cayetano Rivera Ordóñez no la convierta en novia de simplemente. Ya fue eso cuando estuvo con el futbolista Ezequiel Garay. Tamara Gorro es alguien.
Por su parte, él (Cayetano, no Ezequiel) pertenece a una interesante categoría de famosos: los famosos-bisagra. Personajes que han vivido el mundo de ayer, el de las revistas, y se han tenido que adaptar al mundo de hoy, el de las mocatrices, las termoprencers y los SaPorLaTes (Sale Por La Tele). Hijo de una de las grandes reinas del papel cuché y de un torero icónico, Cayetano Rivera Ordónez es demasiado joven para ser una vieja gloria del corazón y demasiado mayor para ser un chico de las redes.
Su profesión más notoria, la de torero, también la vivió en un momento bisagra en la tauromaquia. Cayetano llegó tarde a los toros como profesional (de matarlos), pero algo de tiempo le dio para disfrutar de su relevancia cultural. Los toreros posteriores a su generación son solo famosos entre taurinos; fuera de ese entorno son seres desconocidos. Ese estatus de vuelta al casi underground cultural ha permitido que películas como Tardes de soledad o series como La suerte tengan un atractivo especial. Ambas son espléndidas y ambas se aprovechan de la pérdida de popularidad y, por tanto, aumento del misterio del toreo. Como Cayetano ya era famoso antes de ese cambio sociocultural, dejar de torear no lo ha expulsado del Olimpo de la fama española. Su fama era tal que tampoco ha tenido que estar machaconamente (esto es: televisivamente) presente para que no nos olvidemos de él. Si algo hicieron bien las revistas del corazón de los 80, 90 y 2000 fue consolidar bien a sus caras más populares. Hoy los apellidos Rivera, Preysler, Borbón, Martínez-Bordiú o Grimaldi siguen resonando. Compiten, eso sí, con los Casas, Pombo y Kardashian, estirpes creadas a golpe de clic y like.
Hubo un tiempo, lejano ya, en el que los niños querían ser toreros de mayores. Hoy son legión los que quieren ser influencers y streamers. Y futbolistas, eso no ha cambiado. Cuando hablo de estas cosas siempre cito Dirt, aquella serie (espléndida también) en la que Courtney Cox daba vida a la directora de una revista sensacionalista: "No, tú lo que quieres ser es famoso, eso es algo muy distinto", le decía a un actor que aseguraba querer ser solo eso, actor. Ser famoso es algo que niños y adultos (y actores) llevan queriendo toda la vida. Lo que ha cambiado son las formas de conseguirlo. Antes la carrera era, o parecía, más lineal: tienes talento, encuentra una oportunidad, aprovéchala y ahí lo tienes, fama y dinero. Hoy, con un mundo que vive de consumir, ensalzar y destruir imágenes (y a veces las tres cosas al tiempo), en menos de 20 años a una le da tiempo a ser miss, concursante, tertuliana y escritora. Más unas cuantas profesiones de nueva creación: tronista, influencer, mocatriz.
Los anglosajones, tan rápidos cuando quieren, crearon una expresión muy curiosa: TV personality. Se refiere a los que, con frecuencia, aparecen en la pequeña pantalla, ya sea haciendo algo concreto o, simplemente, siendo ellos mismos. Los famosos de la tele. Empezaron siendo TV personalities los presentadores y colaboradores televisivos, pero con el cambio de siglo hubo que incorporar a la categoría a personajes sacados de castings (esto es: de la calle), pues estaban alcanzando unos niveles de fama hasta entonces reservados a, en España, toreros, cantantes o actores. Se hicieron estrellas los participantes de Jersey Shore, Big Brother o Survivor y aquí sus equivalentes de Gandía Shore, Gran Hermano o Supervivientes.
Tamara Gorro estuvo en uno de esos programas, así que añadamos lo de personalidad televisiva a su entrada en Wikipedia. "Sí, Tamara Gorro es considerada una personalidad televisiva en España", me confirma Chat GPT. Luego le pregunto por otras Miss Segovia. A la primera sólo me encuentra otras dos. Luego, con algo de ayuda, descubrimos alguna más. Ninguna es famosa. Tampoco lo son ya las ganadoras de Miss España. En tiempos eran auténticas estrellas. Como los toreros.do la logró.

