- Andalucía Paz Padilla: los vecinos de Zahara de los Atunes siguen sin plegarse a que la raspa sea suya
- Dana Paz Padilla, una voluntaria más en Paiporta: "Te quiero"
Este lunes, la revista Billboard ha celebrado su primera gala, en colaboración con Starlite, y por su alfombra roja han desfilado grandes artistas españoles. Entre ellos, Pablo Alborán, Vanesa Martín, India Martínez, Omar Montes, Ana Mena y Paz Padilla (56), quien se acababa de bajar de un avión. "Estaba en Tenerife, dando una conferencia, que se llama Reinventarse no es gerundio, en la que hablo del duelo. Algo que en esta sociedad escondemos, porque a la gente le cuesta mucho aceptarlo. Y esto no solo se trata de despedir a un ser querido. Hay otros duelos", comenta a LOC.
- Afirma que hay más duelos que el de la muerte. ¿A qué otras pérdidas se ha enfrentado usted?
- Por ejemplo, que mi hija se case es un duelo. Porque el nido vacío es un duelo. Estoy feliz, pero Anna se casa y deja de ser mi niña... y va a crear su propia familia.
- ¿Se ve como abuela?
- Sí. Y no quiero que mis nietos me digan Paz. ¡Quiero ser la abuela, quiero ser la yaya!
- ¿Y cómo es como suegra?
- Habría que escuchar a mi yerno. Pero yo creo que soy una tía muy tolerante. Yo respeto muchísimo a la gente y acepto a mi hija y a Mario como son. Me parece un muy buen tío. Ama a mi hija y quien quiera a mi hija, me quiere a mí. Y a quien quiera mi hija, yo lo quiero a él. Y, a partir de ahí, ya no cuestiono nada. Por otro lado, la trata como una reina y es muy serio, muy formal. Además, cuando lo veo pienso "qué alto, qué guapo, mis nietos van a ser preciosos".
Siempre nos dicen que tenemos que trabajar o la profesión se acaba
- Hablemos sobre la Navidad. Para muchos, es una época muy familiar. Pero en su mesa faltarán algunos de sus seres queridos. ¿Cómo lleva ese duelo?
- Hay gente que ve la parte negativa. Pero yo procuro ser positiva y recordar que estamos aquí y que siempre es momento para celebrar, para cantar y para decirnos "te quiero". Por supuesto que existe la parte triste, pero esa parte triste existe todos los días del año. Tenemos ausencias todos los días del año. Mira, el año pasado, hacía un mes que había fallecido mi hermano y el resto de los hermanos no sabíamos qué hacer y yo pensaba "si hiciéramos una videoconferencia con Luis, mi madre, mi padre y mi Antonio, ellos nos dirían que hagamos una fiesta". Y no dudamos.
- Esta semana, en el podcast 'Poco se habla', ha comentado que, por pasar mucho tiempo trabajando, no pudo estar tan cerca de su madre como le hubiese gustado. ¿Se arrepiente?
- ¿Sabes qué pasa? Que en la vida la culpa es una de las cosas que más nos anclan y yo actué como tenía que actuar en ese momento, porque no nos autoengañemos: siempre nos dicen que tenemos que trabajar o la profesión se acaba. Y, de forma inconsciente, empiezas a no tener tiempo para ti ni para los tuyos. Ahora, a los 56 años, ya sé que lo que quiero es tener tiempo para mí y para estar con mi gente. Pero no me di cuenta hasta que perdí a mi madre. Ahí también me di cuenta que mi hija se había hecho adulta y yo prácticamente había pasado muy poco tiempo con ella.
- ¿Y ahora diría que toma mejores decisiones a nivel profesional?
- Claro, porque yo ya sé dónde quiero estar, dónde no quiero estar y lo que me compensa y lo que no me compensa. Mira, yo ya soy bastante popular, no necesito el reconocimiento. Tengo el cariño del público, no quiero más. ¿Y dinero? Tengo una vida estable. Y aun así me exigía más de lo que necesitaba. Y ya no quiero trabajar tanto. ¿Para qué?
- Parece que usted siempre tenga una palabra de aliento, que siempre está contenta. ¿Realmente se levanta así de feliz siempre?
- Mira, la felicidad depende de ti, de tu paz interior y de si estás alineada con quien eres tú. Y si estás en ese punto, pase lo que pase, nadie te va a sacar de ahí... porque ya entiendes que la vida es así, que la vida son subidas y bajadas y entiendes que nada es permanente. Esta es la vida: un cajón desastre. Y yo no le pongo resistencia a nada de lo que sucede, simplemente aprendo a gestionar lo que me pasa.
- ¿Qué tan importante es el perdón en esta nueva vida suya?
- Es lo que más entra. Yo he venido a esta vida a aprender dos cosas: a perdonar y a entender que la gente hace ciertas cosas porque creen que esa es su manera de conseguir el perdón. Al final, todos somos seres humanos, todos cometemos errores y he entendido que si no perdonas, solo te haces daño a ti misma. ¿De qué me sirve odiarte? Ahora sé que me da igual lo que tú me hagas, porque no me vas a hacer daño. Yo no te lo voy a permitir.
- ¿Qué espera para el 2026?
- Que sea un año de calma, porque -para mí- esa es la felicidad. No es tener ni fama, ni dinero, es que la vida esté tranquila, que no me levante pensando "¡Dios, cuánto me cuesta digerir esto!". Es tener a los míos, es estar rodeada de amor. Yo le quiero decir a todo el mundo "te quiero". Y sí, sé que soy pesada. Pero también soy muy generosa.
