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Toros
Entrevista

Albert Serra y Pablo Aguado sobre el toreo cursi: "Es como el que es guapo y lo sabe. Es no complicarse la vida"

El diestro sevillano acaba de finiquitar la temporada como uno de los mejores. Alterna los tentaderos con la presentación de 'Tauromaquia', el montaje de las imágenes que le grabó el director antes de descartarlas para 'Tardes de Soledad'. Ahora se puede ver en Bruselas y pronto, en Pekín.

Albert Serra y Pablo Aguado.
Albert Serra y Pablo Aguado.Sergio Enríquez-Nistal
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Albert Serra (50 años) ideó lo que acabó siendo Tardes de Soledad con Andrés Roca Rey y Pablo Aguado(34 años). Al final, el metraje de los dos diestros hubiera supuesto un proyecto demasiado largo para lo que tenía en mente. El director catalán acaba de rescatar las grabaciones con el diestro sevillano para Luz y sombra. Goya y el realismo español, la exposición que los visitantes del Palacio de Bellas Artes pueden ver en Bruselas, enmarcada en Europalia 2025. Tauromaquia, así ha titulado Serra la instalación, se pueden ver en una muestra inmersiva que introduce al espectador en lo que son los toros a pie de arena.

Como Tardes de Soledad, Tauromaquia es una "experiencia", palabra quizás demasiado manida estos días en los que se usa para ir a conciertos, restaurantes e incluso seminarios sobre los más diferentes temas. Aguado y Serra llegan al Gran Hotel Inglés de Madrid procedentes de Casa Salvador en donde han estado almorzando. El torero encaja bien con el realizador. Se nota en la manera en la que uno y otro complementan el discurso. Estas semanas se decidirá si Tardes de Soledad compite en los Oscar en la categoría de Mejor Documental. Cualquiera que haya visto la cinta ganadora del festival de cine de San Sebastián sabe que no está ante un documental que explique nada de los toros, sino de algo muy diferente. Una experiencia, sí ¡experiencia!, que no busca partidarios ni detractores de la fiesta sino plasmar la visión de Serra -con sus ritmos, las cadencias- y sobre todo, una estética. Y eso cambia si se retrata a Aguado en lugar de a Roca Rey. El arte frente al toro o su dominio.

no se puede ficcionar

Eso lo sabe Serra, que ha visto a través de su cámara los "momentos de brillantez e inspiración que aparecen de forma casi mágica" en el toreo de Aguado. "Son como vidas paralelas. Uno encarna la esencia de la tauromaquia -sus elementos básicos con radicalidad y complejidad-; el otro va al detalle plástico, tan importante para el aficionado. Las dos dimensiones lo contienen todo".

Aguado asiente. "La épica tiene belleza y la belleza, épica. Al no iniciado le entra el toreo por la épica; a través de ella comprende lo clásico. Para el profano es un acierto".

Tardes de Soledad fue rompedora. Gusta incluso a quien no le gustan los toros, pese a que no ahorra sangre, sudores o esos huevos que andan tan caros. Serra le quita importancia a la observación y dice que eso "es en lo último que piensa". "Estoy al servicio de la lógica de las imágenes. Que guste o no, no me lo planteo: ya es bastante difícil que una película funcione. Si hiciera falta más sangre, pondría más; si menos, quitaría. Busco el equilibrio estético", puntualiza.

Ni Aguado ni Serra han visto La Suerte (Disney+), la serie sobre el entorno de "el maestro" que ha recibido excelentes críticas y que bebe directamente de las escenas de la furgoneta de la cuadrilla de Roca Rey.

"Eso no se puede ficcionar. Nadie inventa una escena como las vuestras -grabamos también a Pablo- que no entró en la película, pero combina elementos genuinos. Ese caos real. Esas ficciones muestran el entorno pero escamotean la muerte y lo que sucede en la plaza, con tipismo. Eso lo rehúyo. Me gusta lo popular porque lo encarna la gente. No hace falta el cliché. Ese grado de genuinidad, sin subrayarlo, roza lo abstracto: en la furgoneta hay momentos casi irreales, como en una nave. Eliminé lo folclórico. Para el entretenimiento ya están las series", dijo Serra.

Curro Romero decía que el "espíritu" de ese toreo de arte, como el de Aguado, no sale en televisión. ¿La cámara atrapa lo que tiene Pablo: sensibilidad ante el toro, interpretación del toreo como arte?

Pablo Aguado y Albert Serra.
Pablo Aguado y Albert Serra.Sergio Enríquez-Nistal

"La pregunta es: ¿en qué medida? Solo él puede juzgar si se refleja lo que siente o lo que ven otros. La cámara capta y estiliza. Yo uso montaje: un pase empieza en una corrida y acaba en otra para ayudar a ver la armonía, la simbiosis. En seco (en vivo) debes estar muy atento. Pablo Aguado es consciente de que algunos de los pases que enseña Serra no son los mejores. "Como aficionados, buscando la sensación irrepetible de la plaza, se pierde la sorpresa. Desde el prisma de Albert, centrado en detalles invisibles en la plaza, se gana".

El director le da la razón: "En la plaza sientes dos cosas a la vez: lo dramático (imprevisible, el peligro) que te tensiona, y la belleza plástica. La película no trata de la calidad intrínseca de un pase sino de entender por qué es perfecto, por qué existe la armonía. La película te da la certeza de que esa belleza existe. Pero entendí cosas: hay belleza no solo por el pase, sino por el cruce plástico de elementos. Eso es estético, no estrictamente taurino. El intento de armonizar con el toro ya crea belleza, aunque el pase no sea perfecto".

Aguado habla del duende para explicar que la perfección del muletazo. "La película busca otra cosa y la consigue". En eso Aguado, como Roca Rey antes, se han plegado a los criterios del catalán: "Hay trazos no perfectos taurinamente, pero entendibles para el público".

Con Tardes de Soledad pasó algo análogo. El director prefirió lo cinematográfico que, integrado en la secuencia, transmitía más.

En la exposición en Bruselas, frente a un Picasso, Tauromaquia funciona de una manera parecida. Quien se ponga a ver lo que hace Serra esperando Currito de la Cruz saldrá decepcionado. "Si buscáramos la perfección, cortaríamos en cuanto el toro suelta la cara. Pero ver esa violencia en primer plano muestra la fuerza del animal y también es bello".

relamidos

El diestro estuvo muchas horas filmando a Aguado y a Roca Rey, pero no se decide sobre cuál de los dos es su torero. "Del que está mejor esa temporada. A los toreros no hay que compararlos entre sí. Yo me comparo conmigo mismo: si es mejor o peor que lo anterior". Eso sí, no le gustan "algunos toreros muy famosos cuando caen en lo cursi, lo relamido". "Clásico, sí; relamido, no". Aguado entra al trapo. "La cursilería va contra la pureza". La línea es fina, explica el director, "también pasa con el tremendismo; si te pasas de drama, deja de emocionar. Cuando persigues una armonía retórica y te excedes, es manierismo".

Aguado apostilla con su cadencia delicada -"y deja de ser natural"- para dar paso de nuevo a Serra. "Y tampoco la naturalidad es siempre un valor. Debe ser coherente con cada torero". Para Aguado tiene que ver con copiar porque la imitación de otro es cursi. "Es la facilidad convertida en comodidad, no complicarse la vida. O el que se esfuerza por "ser alguien" a toda costa. Eso es caer en la impostura. El que es guapo y lo sabe". A Serra le gusta esto último. El torero sigue: "Todos hemos caído. Si se me acentúa una virtud y la busco deliberadamente, dejo de ser natural y me caricaturizo. La línea es muy delgada: si buscas ser clásico en exceso, caes en barroquismo cursi; si buscas demasiada naturalidad, caes en sosería. La clave está en la inspiración: puedes hacer lo mismo, pero si repites el movimiento exacto de otro, es copia; si le pones tu sello, es inspiración".

Fotograma de 'Tauromaquia'.
Fotograma de 'Tauromaquia'.

Habla Serra sobre la diferencia entre cámara y lo que ve el aficionado en la plaza: "La cámara no se cansa... Y hay momentos de relajación: se abandona el hieratismo, el gesto, el rictus. Cuidar esa dramaturgia continua mejoraría la experiencia estética. José Tomás lo tiene: no lo ves hablar con la cuadrilla; mantiene presencia en todos los momentos".

¿Es compatible esa majestuosidad con fumarse un puro en el callejón (como hace Morante)? "Probablemente, no: banaliza el momento. A veces no se da importancia a esos aspectos, pero la cámara capta esas armonías. Cuanto más ritualizado, más solemne". Aguado le corrige: "Puedes estar relajado en el callejón y, ante el toro, tu cuerpo y mente se transformen". Ese es el caso de Morante que siempre está pendiente de lo que pasa en la corrida. "Se puede estar uno como el maestro, puro en mano, y estar más torero que nadie; más 'metido en la escena' y preparado. No es la tensión física lo que te hace estar metido, sino estar pendiente. Hay quien está relajado, pero está en torero". Ser torero, explica, no es solo pegar muletazos: es una forma de vida.

-¿Le hubiera gustado a Serra filmar a Morante esta temporada?

El cineasta responde como es él. "Me da igual quién sea: Morante, Pablo, Roca... No es una película sobre el éxito; es sobre tauromaquia, que incluye tardes buenas y malas. Eso sí: cuanto más importante la plaza, mejores imágenes para todos: más presión, más energía".