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Hace dos días que se supo que Pablo Echenique -como se le conoce en política- y Mariale -como la llaman quienes la quieren- se han separado tras más de una década juntos. Ha sido ella quien ha roto su silencio en el medio The Objective, donde ha asegurado que siempre será el amor de su vida, que lo dejó con cariño y que están en trámites de divorcio.
El físico se cruzó con ella por primera vez mientras buscaba su despacho en la Universidad de Zaragoza. "De pronto la vi", deslizó a EL MUNDO en 2014. Así describía el flechazo sin sonar cursi. El periodista que se reunió con ellos entonces notó cómo el político cambiaba el tono al pronunciar esa frase ("es la primera vez que se atisba un resquicio de timidez en su voz").
—¿Y le pidió el teléfono?
—No, no me atreví.
Por aquel entonces, María Alejandra Nelo Bazán -su nombre real- era estudiante de doctorado.
—¿Y se volvieron a ver...?
—Ella me añadió a Facebook.
Fue, tal y como apostilló ella, "a la sexta cita". Pero la más especial de su relación fue el 9 de agosto de 2013, cuando se casaron sin ningún ruido mediático. En la entrevista concedida a EL MUNDO un año después, seguían en una nube. Lo demostraba el cartel pegado en la ventana de su casa -cuando aún vivían en Zaragoza y no en Madrid-. Se leía: "Siempre que mires por tu ventana, recuerda que te amo". Lo firmaba Mariale.
Desde entonces compartieron muchos cuidados y dos perros, Leela y Luffy. Y muchos años a la espalda que terminaron por desgastar la relación. "No te das cuenta hasta que, finalmente, percibes que la relación no es la que era", explicó ella a The Objective. Comenzó el luto emocional mientras seguía dentro del vínculo. "Lo de divorciarme lo llevaba pensando un año, la verdad, pero se lo dije hace unos meses. Me frenó dar el paso antes porque no estaba segura de si parte de mi deseo de separarme era fruto de mis problemas psicológicos". Luego se dio cuenta de que dejarlo era "lo que realmente quería".
Él no se lo esperaba. María revela que el político de Podemos se quedó tocado. "Se puso triste. No se lo esperaba". Describe una situación común en muchas rupturas: él intentó evitarlo, ella lo tenía claro. Cree que ahora -unos meses después- sí la entiende. "Cuando ya no hay relación como tal y pasas a ser como amigos, es saludable dejarlo ahí".
La ex de Echenique también narra cómo la discapacidad puede influir en una pareja. Confiesa que el amor la llevó a ponerse a sí misma en segundo plano. "Me preocupaba dejarle un poco desamparado. Pero a la vez, pensando en mí y siendo egoísta, también sentía que necesitaba más libertad. Ya era hora de pensar en mí, después de tantos años dedicada a atenderlo (...) Agota físicamente". Para preservar esa intimidad —propia y compartida— llegaron a contratar a una persona para que lo asistiera, pero tampoco fue la solución.
María vivió varios lutos. Uno de ellos: renunciar a la maternidad. "Los dos tenemos problemas reproductivos. Teníamos que hacer un tratamiento de fecundación in vitro. Y lo miramos, pero por la sanidad pública no se podía, porque en mi caso tenía que ser con donación de óvulos, y además tenía que bajar de peso; eso era lo que me pedían. Y por la privada era carísimo, unos 6.000 euros, aunque ahí sí me daban la opción de hacerlo con mis propios óvulos. Pero, al final, pasar todo ese trámite e ilusionarme... no me apetecía, ¿sabes? Porque iba a afectar a mi estabilidad emocional", se explaya.
Tampoco muestra pudor al hablar de la parte más íntima de la relación. Asegura que estaba muy satisfecha con su vida sexual: "Tenía yo el control", explica. En las dos ocasiones en que María ha hablado públicamente, ha normalizado su sexualidad.
Cuando este periódico se reunió con ellos hace once años, Echenique acababa de recibir el premio ONCE de periodismo digital por su blog De retrones y hombres, en Eldiario.es. Una de sus entradas más leídas, titulada "Un minusválido en mi cama", desgranaba -en clave de humor- sus posturas sexuales favoritas. Estaba firmada con un nombre falso: Andrómaca. Un seudónimo (y una postura del Kamasutra).

