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Demi está de vuelta, Karla Sofía ni siquiera de ida

Karla Sofía Gascón
Karla Sofía GascónGTRES
Actualizado

Fantaseo con que Karla Sofía Gascón aparezca en la gala de los Oscar por sorpresa, con el show ya empezado y citando a Bad Gyal: "¡he vuelto, zorras!". Que su histórica nominación al Oscar esté donde está es bastante triste. Pero su candidatura, que es real y justísima, parece que se ha reactivado un poco: Netflix accede a costearle el viaje a Los Ángeles y algunos académicos han declarado haber votado por ella. Alejandro Amenábar es uno de ellos, Isabella Rossellini, otra. No es habitual que los votantes de los Oscar digan a qué nominados apoyan. Tampoco es ilegal.

Karla Sofía no acudió a la gala de los SAG, los premios del sindicato de actores. En la gala, su nominación se ilustró con un retrato de frente, severo y un poco agresivo. La categoría la ganó Demi Moore, que ya parece lanzada definitivamente a por el Oscar el domingo. Sinceramente creo que han votado por Demi todos los que han trabajado directamente con ella en las últimas décadas. Eso es medio Hollywood. En los SAG, Moore volvió a recordarnos su edad: 62 años. Por tres años es la nominada de más edad de su categoría en los Oscar, lo cual no deja de resultar chocante. Parece que fue ayer cuando Demi era parte del brat pack (literalmente: pandilla de niñatos), aquel invento de la prensa de mediados de los 80 para agrupar a un grupo de estrellas jóvenes en un mismo concepto. Ahí estaban desde Judd Nelson hasta Anthony Michael Hall. Había muy pocas mujeres. Demi era una de ellas. Y la única que alcanzó el auténtico estrellato. En Ghost no tenía ni 30 años.

Cuando en 2013 apareció en Margin Call, Demi Moore ya era una anécdota del pasado. La película contaba con ella casi en concepto de extravagancia. Moore tenía entonces más o menos la edad que tiene Karla Sofía Gascón ahora. Y ya había ido y venido varias veces. A los 52 años, Karla Sofía está viviendo su primera vez en muchas cosas. Algunas son también novedades para el resto del mundo. No recuerdo a ningún otro intérprete nominado a los Oscar con esos problemas logísticos para acudir a la ceremonia. Tiene que ser extrañísimo estar haciendo historia todo el rato. Y tiene que ser demencial que te aleje del Oscar lo mismo que a otros les ha acercado la Casa Blanca. Vivimos tiempos extraños.