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Gstaad, el refugio invernal donde siguen esquiando (y escondiéndose) los megarricos

Cada año la estación suiza se llena de multimillonarios, entre ellos los Botín, cuya fiesta de Nochevieja es un clásico. Borja Thyssen y Blanca Cuesta han disfrutado por primera vez de su chalé para celebrar Año Nuevo.

Norman Foster y Elena Ochoa son asiduos a Gstaad. En la imagen, paseando por la estación en 2014.
Norman Foster y Elena Ochoa son asiduos a Gstaad. En la imagen, paseando por la estación en 2014.GTRES
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Hace una década Julie Andrews enfatizó que Gstaad es «el último rincón del paraíso en un mundo de locos». Junto a su marido, el director Blake Edwards, compraron en 1971 un chalé bautizado como Fleur de Lys. Frente al calor de la chimenea escribió el guion de Víctor&Victoria (1982) y en los 70 rodó en la estación de esquí suiza La semilla del tamarindo (1974) y El regreso de la Pantera Rosa (1975).

Pero antes del aterrizaje de la protagonista de Mary Poppins en este enclave de lujo, hubo otras dos súper estrellas de Hollywood que convirtieron Gstaad en parada obligatoria de la jet set internacional. Inolvidables son las imágenes en las que Grace Kellyenseñaba a esquiar en 1961 a su hijos, Carolina y Alberto, y aquellas en las que Elizabeth Taylor posaba en 1962 con dos de sus hijos, Michael y Liza, mientras aún seguía casada con su cuarto marido, Eddie Fisher.

Tras su tórrida infidelidad con Richard Burton durante el rodaje de Cleopatra (1963) -en el argot del cotilleo se le denomina Le scandale- la actriz de los ojos violeta y el galés fueran los auténticos disfrutones de las fiestas navideñas y año nuevo. Si los invitados no cabían en su hogar, los Burton-Taylor les alojaban a su costa en el carísimo Palace Hotel, el gran cinco estrellas donde se hicieron las primeras fotos de Carolina de Mónaco con Ernesto de Hannover. Es tal la pasión de los Grimaldi por Gstaad que Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo se casaron allí por la iglesia en 2014.

En la época más gloriosa, algunos de los huéspedes eran testigos de cómo Richard Burton, Roger Moore, David Niven y Peter Ustinov tomaban sus copas en el bar que cerraban para ellos.

Como era de esperar, por las calles y pistas de esquí de este lujoso enclave ubicado en los Alpes suizos los paparazzi no tardaron en cazar a Brigitte Bardot y su marido, el playboy Gunter Sachs, el Aga Khan, Audrey Hepburn o Roger Moore -que se dejó fotografiar ordeñando una vaca- y Roman Polanski, quien está muy agradecido a los lugareños que le regalaron flores y vino mientras estuvo bajo arresto domiciliario en 2009 por un juicio que tiene pendiente desde 1978 en Estados Unidos por haber mantenido relaciones sexuales con una menor.

De la época más glamurosa tan solo queda Valentino, quien junto a su socio y pareja Giancarlo Giammetti celebra Año Nuevo junto a sus mejores amigos en Gifferhorn, su inmaculada fortaleza de madera a cuya mesa uno se puede encontrar a la ya habitual Naty Abascal, Anne Hathaway, Marisa Berenson y, hasta su fallecimiento, en algún momento se dejaba caer Cristina Macaya, que también tenía una mansión en la nieve donde la solía visitar Marta Gayá, la amiga más especial de Juan Carlos I.

Por tradición, entre los españoles que forman corte en Gstaad figuran Ana Botín, presidenta del Banco Santander, y su marido, Guillermo Morenés, quienes en los últimos años han sido los anfitriones más deseados en las fiestas de Nochevieja. La cita en el hotel Grand Bellevue, que ha congregado a algunos de los nombres más poderosos de nuestro país como Juan Abelló y Anna Gamazo, Carlos March, Myriam Lapique o Tita Torrabadella. Uno de los momentos más desagradables ocurrió en 2006, cuando Javier Hidalgo Jr fue expulsado por Morenés al intentar colarse en la velada.

Para saber más

Tras unas largas obras de remodelación, Borja Thyssen y Blanca Cuesta junto a sus cinco hijos -Sacha, Eric, Enzo, Kala e India- por fin han celebrado la llegada de 2025 en su casa, un chalé valorado en unos ocho millones de euros. «A todos nos gusta esquiar», reveló recientemente el hijo de Carmen Cervera, quien prefirió quedarse en Andorra con sus dos hijas, las mellizas Sabina y Carmen. Los Thyssen disfrutan de las pistas Wispile, Wasserngrat y Eggli.

Los más sibaritas tienen donde escoger porque, además de las tiendas de lujo como Valentino, Hermès y Louis Vuitton, la localidad concentra algunos de los mejores restaurantes del mundo como Leonard's, Le Petit Chalet y Saagi Stübli, que tiene una colección de unas 1.700 botellas de los mejores viñedos del planeta. Entre los hoteles de gran raigambre además hay que destacar The Alpina Gstaad, uno de los preferidos por los famosos, entre los que se encuentran Leonardo DiCaprio, Madonna y Tiger Woods.

Desde hace varias décadas Gstaad ha sido el nido escogido en determinadas fechas por algunos de los cachorros de la jet española como Álvaro Falcó y su mujer Isabelle Junot, Felipe y Carlos Cortina, y Carla Goyanes, quien hace dos años se escapó junto a su marido, Jorge Benguría, y sus tres hijos, Carlos, Santi y Beltrán. Se da la circunstancia de que el difunto Alfonso Cortina y Myriam Lapique -padres de Carlos y Felipe y tíos de Carla- poseen una gran casa en la zona. Y como no podía ser de otra manera, Tamara Falcó e Íñigo Onieva pasaron el día de Reyes del año pasado esquiando y practicando raquetas de nieve entre celebs.

El matrimonio formado por Norman Foster y Elena Ochoa también son asiduos a Gstaad, aunque simultanean sus estancias en la estación con St. Moritz, donde el arquitecto diseñó Chesa Futura, un edificio de apartamentos de lujo de tres plantas donde la pareja se quedó con uno de los más exclusivos. Por esta población del Valle de la Engadina también disfrutaron de la nieve otras celebridades como Charles Chaplin, Marlene Dietrich, Diana de Gales y el príncipe Carlos y más recientemente Elizabeth Hurley y Kate Moss.