- Descendencia La privilegiada vida del rey Mohamed VI de Marruecos en París
- Perfil Mohamed VI: un rey tan ausente como respetado
El 23 de julio de 1999, hace 25 años, falleció a los 70 años de neumonía uno de los monarcas más emblemáticos del siglo XX: Hassan II de Marruecos, padre del actual rey, Mohamed VI. Fue un militar vocacional al que nombraron coronel con 7 años, y dirigió su país con mano de hierro, aunque también se abrió a partir de la década de los 90 a una incipiente economía de mercado y a la legalización de partidos. A la par que monarca despótico, fue un líder espiritual de enorme poder político y religioso, lo que le granjeó el respeto de los dirigentes del Islam y libró a su país de la violencia integrista. Su vida privada estuvo blindada, aunque tuvo dos esposas, cuyo rostro jamás mostró en público: Fátima Amaroq, con la que no tuvo descendencia, y la bereber Latifa Hamazoune, fallecida el 29 de junio pasado, madre de sus cinco hijos: Lalla Mariam, Mohamed (actual rey), Lalla Asma, Lalla Hasna y Mulay Rachid.
Otro de sus "secretos" fue el harén real, heredado de su padre y disuelto por su sucesor, Mohamed VI. Según el escritor Jean Pierre Tuquoi, sumaba 80 mujeres, la mitad heredadas de su padre, más otras 40 del propio Hassan entre sirvientas y concubinas, pues si se encaprichaba de una sirvienta, pasaba a concubina. Vivían en un edificio del palacio real de Rabat, donde cada una tenía su suite con baño y saloncito. En su mayoría adolescentes, no tenían derecho a procrear hijos del rey, aunque vivían rodeadas de lujos, lucían ricos caftanes, joyas y tenían asignadas misiones, como lavar al monarca con caros jabones, vestirlo o perfumarlo con sándalo.
Licenciado en Derecho por la Universidad de Burdeos, Hassan II, siendo veinteañero, acompañó al exilio a su padre, Mohamed V, enviado por Francia a Córcega y a Madagascar para alejarle de los independentistas. Regresarían a Marruecos tras los acuerdos de Celle Saint Cloud, antesala de la independencia de Marruecos en 1955. Cuando su padre falleció en 1961 y fue proclamado rey, ya controlaba todos los resortes del poder; como jefe de las Fuerzas Armadas había creado un ejército, y en política exterior se adscribió al movimiento de los No Alineados, países que navegaban en medio de la Guerra Fría entre la URSS y Estados Unidos, aunque marcó su impronta apoyando causas como la independencia de Argelia.
"Tengo una relación muy íntima con el Rey Juan Carlos, ni siquiera en las crisis más graves se interrumpió nuestro contacto"
En los años 70, tras un largo estado de excepción, su reinado atravesó una etapa muy conflictiva, sobre todo por el hambre que sufría la población, que derivó en una dura represión, detenciones y desaparición de opositores. Esto condujo a la revuelta militar de julio del 71, encabezada por el general Medbuh, jefe de la Casa Militar del monarca, que asaltó uno de los palacios mientras el rey celebraba una suntuosa fiesta, falleciendo un centenar de invitados. Sus propios hijos corrieron grave peligro, siendo salvados por sus niñeras españolas, Ascensión Díaz y Juana Lavajos, que les ocultaron de los sublevados. Al año siguiente, Hassan II sufrió un atentado cuando el avión real fue atacado por la propia escuadrilla de cazas del Ejército que le escoltaba, aunque sobrevivió.
Uno de sus episodios más famosos fue orquestar la "Marcha Verde" en 1975 sobre el antiguo Sáhara español, que España había descolonizado y Marruecos reivindicaba en contra de los saharauis. 350,000 civiles marroquíes lo invadieron, en un momento en que Franco agonizaba y la jefatura del estado recayó temporalmente en el entonces príncipe Juan Carlos. Este se trasladó al Sahara para respaldar a las tropas españolas y explicarles que "el ejército español no puede disparar contra ancianos, mujeres y niños desarmados".
Un "gesto" que impresionó a Hassan, quien mantenía de antaño buena relación con el conde de Barcelona, padre del emérito, a quien llamaba "tío Juan", y selló una amistad entre ambos estadistas. Esta se consolidó cuando a comienzos de la Transición, el Rey Juan Carlos invitó a Hassan a su residencia de La Zarzuela, entonces de dimensiones tan reducidas que tuvieron que enviar al Príncipe Felipe y a las Infantas fuera del palacio para alojar al marroquí. Hassan II rememoró en su biografía: "Cada mañana me levantaba y daba una vuelta por la cocina. Me encontraba con la Reina Sofía y me preguntaba qué quería almorzar. Yo, que había llevado a mi cocinero marroquí, le contestaba que le apetecía para cenar y así pasamos tres días como amigos que se conocieran hace decenios".
JUANCARLISTA
Una amistad que se estrechó con posteriores visitas del alauita a España para acudir a cacerías y fue crucial, dados los frecuentes desencuentros entre ambos países por la cuestión del Sáhara, la pesca, la inmigración o Ceuta y Melilla. "Tengo una relación muy íntima con el Rey Juan Carlos, ni siquiera en las crisis más graves se interrumpió nuestro contacto, nunca dudé en coger el teléfono y llamarle".
Como resultado, fueron frecuentes las visitas sobre todo por parte española, aunque el monarca marroquí, poco amigo de salir de su país, visitó oficialmente España en 1989, alojándose en El Pardo, donde perfumaban sus estancias con sándalo. Los eméritos viajaron en 1979 a Fez, en el 84 Doña Sofía acudió a la boda de la princesa Lalla Mariam, en 1986 el emérito asistió al 25 aniversario de la entronización de Hassan y en 19991 a Rabat a la firma del tratado de amistad. Su última visita fue para celebrar el 70 cumpleaños del alauita el 10 de julio de 1999 y dos semanas después, los eméritos regresaron a Rabat a darle su último adiós. "Hace 15 días vine a cumplimentar a mi hermano mayor, Hassan, por su 70 cumpleaños, hoy vengo a cumplimentar a mi hermano menor, su hijo Mohamed VI, en estos tristes momentos", manifestó Don Juan Carlos con lágrimas en los ojos.
