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Adivinos, criptos... la charlatanería que hizo perder a la heredera de Thomson-Reuters 140 millones

Los hermanos mayores siempre habían excluido a Taylor de la toma de decisiones de su imperio de 19.000 millones de euros. Ella ahora denuncia a una amiga que, junto a su astrólogo, le aconsejaba invertir en criptomonedas.

Adivinos, criptos... la charlatanería que hizo perder a la heredera de Thomson-Reuters 140 millones
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A todos nos pasa lo mismo con el mutismo de los ricos. Siempre pensamos que son más inteligentes -que saben más de la vida- de lo que en realidad son. Estos silencios públicos, sin embargo, suelen ser lo más inteligente que pueden hacer esos vástagos que disfrutan de la fortuna familiar, pero no de la genética en lo que a materia gris se refiere. Ese parece ser el caso de Taylor Thomson (67), heredera del imperio de noticias y telecomunicaciones Thomson Reuters, aunque sean sus hermanos David y Peter quienes lo gestionan. Los Thomson son la décima familia más rica del mundo con una fortuna estimada en 22.000 millones.

Taylor se quejaba siempre de haber sido relegada de la toma de decisiones familiares por machismo. Estudió arte dramático y se dedicó al teatro, reservando su histriónica personalidad para su reducido círculo de amigos. Los medios no sabíamos nada de ella, salvo por algunas fotos de agencia. Ahora la heredera de la discreta familia canadiense ha salido a la luz, y no precisamente porque haya hecho una gran interpretación, sino porque su interpretación ha sido un desastre. Al menos en lo que a su interpretación de los astros se refiere. Las ganas de reivindicarse de Taylor frente a sus hermanos la convirtieron en víctima perfecta de la charlatanería. Todo empezó cuando su amiga Ashley Richardson (47) le comentó que había ganado unos cuantos millones de euros con las criptomonedas.

Richardson no provenía del mismo ambiente que Thomson, aunque la publicista era la persona a la que la heredera recurría cuando llegaba a Los Ángeles. Congeniaron en 2009, cuando la millonaria alabó los brazos de heroinómana chic de Richardson mientras la hija pequeña de esta jugaba con su minúsculo Birkin rosa. Los años pasaron y las dos mujeres se hicieron amigas: viajaban, cocinaban, se hacían confidencias. La amistad llegó a su cénit en 2016, cuando murió de cáncer la productora de cine Beau St. Clair, que repartió sus cenizas entre Taylor y Marjorie para que se tuviesen siempre la una a la otra. Esta uña y carne se hizo, en efecto, polvo en 2023, cuando la rica Thomson reclamó 25 millones de euros a la que había sido su amiga.

Giro esotérico

Todo empezó en 2020, cuando Ashley se suscribió por 25 euros a la newsletter de una astróloga de famosos que recomendaba invertir en una criptomoneda llamada Persistence. "Va a ser un valor seguro. Compra y siéntate encima a esperar". Richardson había perdido su trabajo por la pandemia y en 2021 decidió invertir unos miles de euros en la cripto de la adivina. The Wall Street Journal habló con Richardson: "El valor del token de Persistence, llamado XPRT, se cuadruplicó: de menos de 3 dólares en abril a un máximo de 13 al mes siguiente". Ese verano, Richardson mencionó la acertada predicción de la astróloga a su rica amiga que, por supuesto, quiso emular la provechosa inversión tras consultarlo, claro, con su propio pitoniso, al que le pagaba por asesorarle en el amor y en el dinero. Y este dio su visto bueno: "Theta tiene una lectura muy alta (un 10). Persistence también (aún más alta)". Entonces Thomson decidió confiar a su amiga alrededor de 80 millones de euros para que los invirtiera en criptomonedas.

Lo cierto es que Richardson no era una experta en la materia. Era más bien una autodidacta que, desde su éxito en 2021, se había entregado a maratonianas jornadas frente al ordenador, zambullida en el volátil mercado de los tokens y el blockchain. Y Thomson confió en ella tanto como en su astrólogo. Richardson también metió sus modestos ahorros en el mercado cripto.

Al principio a las dos amigas les fue bien. Taylor estaba tan contenta con el rendimiento de las criptomonedas que decidió escribir a sus hermanos haciéndoles partícipes de sus éxitos: "Queridos David y Peter. Como sé que ambos sois más que conscientes, nuestra rama familiar -Taylor y su hija- ha sido completamente excluida del control de la gestión de nuestra futura riqueza". También reconocía haber sido arriesgada en sus inversiones, pero creía que debía aprovechar una oportunidad tan valiosa como la de las criptomonedas. "La organización en torno a mi rama familiar y las restricciones eliminaron por completo cualquier oportunidad de que yo pudiera gestionar inversiones significativas. Hablando en claro: ya no es aceptable".

Cuenta el WSJ, este correo nunca llegó a enviarse, aunque no se sabe de dónde salieron los 140 millones de dólares que, según algunas fuentes, Thomson le entregó a Richardson para que invirtiera en el mercado cripto.

"Durante los meses siguientes, Richardson pasó hasta 20 horas al día encorvada sobre su portátil, investigando criptomonedas y ejecutando operaciones para Thomson". Ella resta importancia a sus gestiones: "Thomson le daba instrucciones a través de llamadas telefónicas diarias de varias horas y mensajes". Cuenta el periódico económico que Richardson guardaba wallets físicas -dispositivos parecidos a un USB que contenían millones en criptomonedas- en los cajones de su ropa interior. Sin formación financiera alguna "ayudó a Thomson a invertir en más de una docena de monedas", convencida de que los hermanos de su amiga se quedarían con un canto en los dientes cuando Taylor ganara miles de millones. Los astrólogos ratificaban sus pasos: "El dinero no es malo, depende de cómo interactúes con él".

A mediados de 2022, el mercado de las criptomonedas se derrumbó y Persistence se volatilizó.

Los ricos siempre encuentran un culpable de los errores que cometen. En este caso, le tocó a Richardson. Ha perdido su casa.