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Uno de los futbolistas más deseados del mundo es David Beckham, que este 2 de mayo cumple 50 años. Una cifra crucial en la vida del galán que ya ha empezado a celebrar hace un mes.
Beckham nació en el seno de una familia de clase media que le apoyó en todo momento en su deseo por llegar a jugar en el terreno de juego. Así, en septiembre de 1992 debutó con 17 años en el Manchester United, con el que ganó 14 títulos, entre ellos seis Premier Leagues y una Champions League. Este logro colmó de gran felicidad a su progenitor, porque es un ferviente seguidor del equipo. Durante sus 11 temporadas en el Manchester se convirtió en un icono más allá de lo deportivo, ya que junto a su talento, el físico y su cuerpo escultural le convirtieron en un imán para las marcas.
Además, se convirtió en el futbolista más mediático desde que en 1997 conociera a Victoria Adams, que lo petaba en todos los escenarios del planeta con el grupo Spice Girls. El deportista es bastante tímido y le costó acercarse Victoria y sus amigas tras jugar un partido. Ella le dio su teléfono y, según la biografía de Andrew Morton, parece ser que la cantante le dijo "si no me llamas, la próxima vez que te vea te doy una patada en las pelotas".
Al principio llevaron su relación en secreto, llegando incluso a citarse en algún parking para evitar a los paparazzi, ya que ambos eran estrellas. Dos años después se casaron en un castillo irlandés y han tenido cuatro hijos, Brooklyn (26) Romeo (22), Cruz (20) y Harper (13). Sin duda, todos han influido para que David sea una de las máquinas de generar dinero más importantes de las últimas décadas.
Mientras duró su contrato con el Manchester cobró cerca de 1,7 millones de euros por temporada sin incluir bonificaciones, una cantidad que era seis veces más alta de lo que ingresaba un jugador promedio de la Premier League. Pero en 2003 pasó a engrosar la cantera del Real Madrid que había pagado 35 millones de euros por su traspaso y que en las cuatro temporadas que pasó en la capital le hizo ganar al club merengue 440 millones de euros en concepto de marketing y actividades comerciales. Para hacerse una idea, el Club amortizó el fichaje porque en los primeros seis meses vendieron un millón de camisetas. Por temporada se dijo que cobraba 18 millones de euros. Aunque España le oliera a ajo, el negocio resultó muy rentable para los Beckham. Fue el súper galáctico por excelencia.
Ya en 2004 fue considerado el futbolista mejor pagado del mundo gracias a sus lucrativos contratos publicitarios con la marca de gafas de sol Police o los lubricantes Burmah Castro. Luego llegaron H&M, Pepsi y Adidas, que le contaron en exclusiva por 150 millones de euros. Los diferentes cambios de estilo auspiciados por Victoria, la mente pensante detrás de la fashion victim en la que ha convertido a su esposo, propiciaron que el número de patrocinios y como embajador de marca aumentaran exponencialmente.
En 2007 decidió abandonar Madrid ante la mirada atónita de Ramón Calderón, que se hacía cruces con el fichaje por Los Angeles Galaxy -liga MLS de Estados Unidos- pues solo iba a ingresar 6 millones de euros anuales. Pero Beckham no da puntada sin hilo, ya que junto a su agente logró firmar un acuerdo tremendamente lucrativo ya que consiguieron un buen porcentaje del merchandising, por la venta de entradas y las consumiciones que los seguidores hacían en el estadio. Asimismo firmó una cláusula por la que se le permitiría comprar una franquicia de la MLS por 25 millones de dólares.
Su carrera como jugador tuvo más tropiezos que la búsqueda de Victoria por la mansión perfecta en las zonas más pijas de Los Ángeles y alrededores como Bel Air o Beverly Hills. Mientras estuvieron en California, David ganó 32 millones de euros como jugador, otros 18 millones en concepto de entradas, consumiciones y merchandising y solo con los contratos de patrocinio se embolsó algo más de 200 millones de euros. En 2012 finiquitó su estancia en Los Angeles Galaxy y con 37 años se fue al Paris Saint Germain donde le pagaron 800.000 euros mensuales. Sin embargo, todo lo recibido lo donó a diferentes instituciones con fines sociales. En 2013 anunció su retirada como jugador.
David ya podía disponer de su vida como quisiera, así que recuperó la cláusula firmada con Los Angeles Galaxy y cumplió su palabra. Compró por solo 25 millones de dólares el Inter de Miami de la MLS, para el que, tras dejar el Barça, acabó fichando a Messi por 54 millones de euros más los pluses por patrocinios. Beckham había hecho el gran negocio de su vida porque antes de la incorporación de Messi el equipo alcanzó un valor de mercado de 585 millones de euros. En la actualidad ese valor alcanza la increíble cifra de casi 1.200 millones de euros.
A pesar de que los Beckham viajan constantemente alrededor del planeta, su residencia principal la dividen entre Londres, concretamente en una mansión victoriana en Holland Park de 34,6 millones de euros, y Miami. En la costa atlántica poseen dos propiedades millonarias que harían palidecer a las otras residencias de las estrellas del cine ya que su apartamento en la ciudad de Miami de 1.300 metros cuadrados costó 40 millones de euros y tiempo después adquirieron una mansión en Miami Beach por 66,3 millones de euros.
Sin duda, David Beckham se ha convertido en su propia marca. Y, por ende, no para de generar cantidades prácticamente indescriptibles. Por ejemplo, prácticamente en los inicios de su carrera Gillette le pagó en 2004 por un contrato de cinco años 50 millones de euros por raparse al cero y en 2022 firmó para ser imagen del mundial de Qatar por 175 millones de euros.
Tras su jubilación, Beckham fundó en 2014 la empresa de inversión DB Ventures, encargada de gestionar sus actividades, así como sus convenios con Adidas y la marca de relojes Tudor. A principios de 2022 vendió el 55% de las acciones a Authentic Brands Group (ABC) -empresa de gestión de marcas- por 238,2 millones de euros. En la primavera del año pasado ganó el juicio contra los falsificadores de sus artículos -gafas, camisetas, productos de belleza, balones- que le tendrían que haber pagado 281 millones de euros.
