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Los últimos cuatro meses han sido fantásticos para Diego Torres. En enero, el cantante- conocido por temas como Color esperanza, Cantar hasta morir y Sueños-, conquistó a cinco millones de chilenos, a través de la televisión, en la retransmisión del Festival del Huaso de Olmué, celebrado en el tradicional anfiteatro El Patagual. Una semana después, se presentó frente a 38.000 personas en el festival argentino de Jesús María y, este abril, pasará por Málaga, Barcelona y Madrid, con su tour Mejor que ayer, que demuestra que, a sus 54 años, está más vigente que nunca.
"Estoy feliz de volver a España para celebrar mis 30 años de carrera. Y aunque llevo tres décadas en esto y estoy acostumbrado a los escenarios, siempre siento un poco de nervios cuando cruzo el charco y me enfrento al público. ¡Y me parece bueno que sea así! Porque no todos los públicos son iguales, ¿no? No sabemos cómo va a reaccionar la gente y siempre existe la oportunidad de que gente nueva te escuche", comenta a LOC, para luego hablar sobre el show que presentará en La Riviera, el día 15.
"Voy a darlo todo, a conectar con la audiencia, a disfrutarnos en vivo y a recordar buenas canciones, que hablan sobre los procesos que uno atraviesa en la vida: de los sentimientos, de lo bueno, de lo malo, de lo que te lleva a aprender a vivir, de los golpes difíciles... Pero si hay algo que sabemos es que siempre se puede estar mejor, a pesar de las derrotas. Evidentemente, hay cosas que nos hacen sufrir y nos ponen a prueba. Sobre todo, en este mundo, donde el éxito es tan inmediato y todo es tan rápido", manifiesta.
"Pero lo bueno es que aún hay cosas que nos unen. Por ejemplo, el arte. Hay canciones que nos atraviesan, que nos juntan y yo estoy contento de poder acompañar a la gente que me sigue. Creo que he acompañado a varias generaciones y a muchas familias", explica para luego hablar sobre algunos de sus himnos optimistas, como Deja de pedir perdón, los cuales fueron escritos cuando Torres solo era un chaval.
"Una vez, un periodista me dijo 'te veo como un mensajero' y así lo siento. A los 20, escribí Tratar de estar mejor, que es una canción intensa... Pero porque yo estaba viviendo cosas intensas. Mi madre empezaba con problemas de salud, mi hermano estaba viviendo lejos y a mí me estaban pasando todo tipo de cosas. La suerte empezaba a llamar a mi puerta y las cosas se estaban acomodando. Y, naturalmente, mis letras me llevaron a transmitir mensajes positivos. Y a pesar de los años, sigue siendo así", relata.
Torres comenta con orgullo que ya llegó al "quinto piso" y, aunque ya no luce la larga melena que alguna vez lo caracterizó, se sigue sintiendo joven. "Yo creo que el envejecer es parte de la vida y que uno lo tiene que asumir como tal. ¡Y a mí me encanta seguir creciendo! Yo trato de tomar lo bueno de la experiencia y transformarlo en aprendizaje. Y claro que mi apariencia ha cambiado, pero no me importa. Yo lo disfruto", indica.
"Además, yo me cuido mucho, porque la vida de gira es intensa y para conseguir estar bien hay que cuidarse. Y, para eso, yo trato de hacer mucho deporte. Juego al fútbol, al rugby, al tenis. Por supuesto, también hago terapia, porque me hace bien a la cabeza", revela. Por otro lado, quien también mantiene muy energético a Diego es su hija Nina. Como gran parte de los adolescentes, la joven está muy interesada en las redes sociales.
"En mi época, salíamos a jugar con la pelota y volvíamos llenos de barro y ahora los niños nacen con el joystick en la mano... ¡Cuando la vida es lo que pasa fuera! Por eso yo siempre intento ser activo y decirle a mi hija 'vamos al parque, vamos a andar en bici, vamos a andar en lancha, vamos a la montaña, vamos a esquiar, vamos a hacer planes'. Quiero transmitirle todo lo que le pueda transmitir. Para mí, lo más importante es estar presente, darle vida real. Hay que irrigar sangre por esas venas", manifiesta.
Y es que Diego no se declara precisamente "amigo" de las tecnologías. "Las redes ni me vuelven loco ni me gustan nada. Las veo como un canal de comunicación, que es útil para mi trabajo como artista. Es una forma de poder contarle cosas a la gente: lanzamientos, rodajes, procesos de un disco y, también, algo de mi vida cotidiana. Pero no hay que enloquecer con el tema. Hay que encontrar un término medio. Y yo, de vez en cuando, acepto bailar en algún vídeo con mi hija", afirma.
"Lo que sí me da un poco de miedo es la Inteligencia Artificial. Es muy loco ver que es capaz de inventar canciones. Pronto van a existir los artistas virtuales y vamos a presenciar que canta gente que lleva 40 años fallecida. Y eso te hace plantearte un montón de cosas. Hay que regular esto, porque se nos ha ido de las manos. En un tiempo, todo será artificial y piensas '¿qué mundo va a quedar para nuestros hijos?'", reflexiona.
Pero, afortunadamente, aún quedan cantautores como él... Y los hermanos David y José Manuel Muñoz, con quienes ha lanzado, recientemente, una colaboración. "Conocí a Estopa cuando estaban empezando y siempre tuvimos buena química. Y un día, conversando, descubrí que les encantaba La última noche, les pregunté si querían cantarla y les pareció buena idea. ¡Y a mí me encanta! Es una versión más Estopa, más ellos y me parece genial cantar como invitado en un tema que es mío. Me transformo en espectador", finaliza.
