Como ya imaginábamos, Beyoncé no se sumó físicamente a la campaña presidencial de Kamala Harris hasta el último momento. La cantante estuvo sin embargo presente en la candidatura de Harris desde el principio. Aquel principio-no-principio abrupto y de emergencia, aquel sueño que se quedó en eso. Kamala aceptó su nominación al ritmo de Freedom, el tema(zo) de Beyoncé y, como pasaba en La reina de Stephen Frears, quedó claro que ella sólo tendría a Beyoncé al lado en ese momento pero Beyoncé verá (y bendecirá) todavía a unos cuantos aspirantes demócratas a la presidencia de EEUU. Porque, como dice una diva española, "yo soy una y vosotros sois muchos".
Ahora bien, si Beyoncé no se hubiese subido al carro de Kamala, el resultado de los demócratas habría sido todavía peor. Durante toda la carrera presidencial se especuló muy seriamente sobre cómo la influencia de ídolos como ella o Taylor Swift (sobre todo Taylor) podría alterar las previsiones. No lo hizo.
Puede que no contásemos con que mucha de esa influencia se mueve en las redes sociales y uno de sus mandamases estaba (y está, vaya si está) a topísimo con Trump. O a lo mejor queríamos seguir viviendo en el sueño de unos Estados Unidos más parecidos a los que imaginamos que a los que realmente son. Creemos que las estrellas del cine y de la música tienen una influencia que quizá no tengan. Es más: no contemplamos que puedan movilizar el voto contrario al que piden.
¿Si Beyoncé no se hubiese subido al carro de Kamala el resultado de los demócratas habría sido todavía peor? ¿Seguro? Si Kamala (y el partido demócrata en general) es percibida como privilegiada y elitista, cómo serán leídos George Clooney o Will Ferrell. Al otro lado, con Trump, personalidades mediáticas irrelevantes en Europa pero poderosísimas en América: Joe Rogan, Megyn Kelly, Phil McGraw y, por supuesto, Elon. Son megaestrellas pero se preocupan por que su imagen (y su discurso) no se aleje de la del americano rural medio. También apoyaba a Donald Trump, Taryn Manning, la Pennsatucky de Orange is the New Black. Sólo los que recordamos esa serie vemos la enorme ironía que es que precisamente esa actriz diga que Trump es su héroe. Podemos hacer la falsa equivalencia de que Trump tenía a Taryn y Kamala a Beyoncé... porque a Kamala tener a Beyoncé le sirvió de bien poco. Podemos también hacer columnas estúpidas ignorando que la estructura económica, política y social de Estados Unidos no se puede reducir a cantantes demócratas y actrices republicanas. A Elon en un lado y Springsteen en el otro.
Poniendo Freedom a todo volumen no se arregla un país, aunque sea bonito soñar con que sí.
