Cuando uno piensa en Michael Bolton, piensa en camas de matrimonio rodeadas de velas perfumadas con pétalos de rosa y sábanas de blanco satén, piensa en condones en la mesita de noche, champán en la cubitera y ropa cortada exquisitamente por sastres italianos. Cuando uno piensa en Michael Bolton, piensa en coches rápidos por la autopista mientras cae la noche, en el solo romántico de un saxo soplado con lentitud y en grata compañía dispuesta a pasar la noche despierta hasta que amanezca un nuevo día. Cuando uno piensa en Michael Bolton, en definitiva, uno conecta su nombre con los lujos más hedonistas, con el lado espléndido de la vida en abundancia, con el sexo torrencial.
La pregunta, de todos modos, sería: ¿quién piensa en 2020 en Michael Bolton, el héroe más meloso que haya dado en las últimas décadas la corriente imparable de la balada pop sentimental con voz rasgada y arreglos cuquis? Por España hace mucho que no viene a actuar, pero eso no significa que quien le disputara a Kenny G a finales de los 80 y principios de los 90 el título de artista más acaramelado de Estados Unidos (y de parte del universo) no siga en activo. Es más, sigue y a todo tren, pues Michael Bolton tiene algo de nietzscheano -y no sólo porque se presente todavía como un superhombre-, sino porque su retorno es eterno. Sigue ahí, y seguirá durante mucho tiempo.
Con una pausa, por supuesto. Ni siquiera alguien tan fuera de este mundo como Bolton puede resistirse al avance del coronavirus, que le ha obligado en estos últimos días a aplazar varios de los conciertos de su agenda internacional, previstos en Taiwán (del 10 al 12 de abril, tres actuaciones de una tacada y en una sola ciudad) y en Kansas el 24 de abril. Por ahora, su agenda mantiene las fechas de mayo en adelante, y hasta final de 2020, y que pasarían por Chile, Noruega, Gran Bretaña y Estados Unidos. Como seguramente tenga que cancelar varios compromisos, el contacto con los fans se desplazará a su cuenta de Instagram, en la que, además de recomendar a todo el mundo que se quede en casa, nos obsequia con selfies donde muestra que es un triunfador en la vida, jugando a golf, bebiendo zumos recién exprimidos, tomando el sol en su jardín, comiendo en restaurantes de postín o automencionándose como "el rey indiscutible del día de San Valentín".
En 2020, además, Michael Bolton cumple 40 años de carrera. Su primer disco, cuando aún usaba su nombre real (Michael Bolotin), se publicó en 1975, cuando era un joven vocalista que se abría camino en el circuito del rock duro, una ocupación que le mantuvo en forma hasta aproximadamente el año 1982, cuando vio una oportunidad en el terreno de la balada rock sentimental, en una época en la que géneros como el AOR eran los más escuchados en Estados Unidos. Por aquella época surgió el rumor de que hizo una prueba para incorporarse a la banda fundacional del heavy metal, Black Sabbath, cuando abandonó el puesto de líder Ronnie James Dio. Él siempre ha afirmado que el rumor es falso, mientras que el guitarrista de la banda, Tommy Iommi, ha asegurado hace poco en una entrevista que es verdad, que simplemente hizo una prueba y no le eligieron.
Lo importante de su historia, de todos modos, es que alcanzó el estrellato mundial a los pocos años con baladones como How I Am Supposed to Live Withouth You, y desde entonces quedaron borrados sus orígenes en el rock duro y asentado su reino en el amplio campo de la canción para adultos con melancolía incorregible. Su aspecto por entonces era una mezcla entre yuppie de Wall Street y hortera con melena de California que sigue practicando skateboard pasados los 40, pero a la gente le dio igual: lleva vendidos más de 90 millones de discos a lo largo de su carrera, y sigue sacando discos y girando como lo hacía Julio Iglesias hasta hace un tiempo: con constancia y aprovechando sabiamente los réditos de su fama. Su último disco, de 2019, es A Symphony of Hits, una selección de canciones populares con acompañamiento orquestal. Hasta tiene el descaro de marcarse un Nessun Dorma.
Hace tres años colaboró con el trío cómico de hip hop The Lonely Island en la canción Jack Sparrow, y aquella entrada en el pop hipster de la época revitalizó su imagen como un icono postadolescente. Incluso se prestó a hacer promoción con tono humorístico para diversas publicaciones en unos vídeos en los que se infiltraba como camarero en una cafetería y despachaba los cafés cantando (Vanity Fair), respondía a las preguntas más habituales en Google sobre su persona (Wired) o comentaba canciones en los que aparecía su nombre (Pitchfork).
El vídeo de Pitchfork era especialmente interesante para comprender la dimensión popular de Bolton: en casi todos los temas -firmados por raperos o bandas de pop guitarrero y feliz- se le identificaba como un héroe del lujo, la buena vida, el éxito y, en el caso de las menciones en temas hip hop, siempre aparecía cerca la palabra "cocaína". Él se lo tomaba con humor y con distancia, en plan "no entiendo por qué dicen esto", pero lógicamente sí lo sabía. Y es que en Wikipedia, para ilustrar el concepto "vidorra", sale una foto suya al lado.
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