- Pillados Las fotos de Iñaki Urdangarin con otra mujer
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"Compartimos todo, hablamos muchísimo y disfrutamos de una vida sencilla (...). Es una parte esencial de mi felicidad. Lo que tenemos creo que es potente. Ahora quiero vivir el presente y sigo buscando mi equilibrio en todos los sentidos". Iñaki Urdangarin (58) habla así de enamorado esta semana a la revista ¡Hola! de su pareja, Ainhoa Armentia (47). La promoción de su libro Todo lo vivido (Editorial Grijalbo) le ha animado a pronunciarse por primera vez sobre ella desde que hace cuatro años otra revista del corazón, Lecturas, destapara su romance adúltero.
Corría enero de 2022 cuando se publicaron unas fotos del entonces marido de la infanta Cristina de paseo acaramelado por la costa francesa con una joven desconocida a quien poco se tardó en poner apellido. Nadie daba crédito: no había trascendido ningún tipo de crisis con la hija de Don Juan Carlos, más bien lo contrario, sin embargo él se veía con otra.
Se sabía que estaba a punto de conseguir el tercer grado y que había regresado a Vitoria solo, sin su numerosa familia, tras permanecer 1000 días ingresado en la cárcel de Brieva por malversación de caudales públicos, prevaricación, fraude a la Administración, tráfico de influencias y dos delitos fiscales. Una condena, la de la trama Nóos, "desproporcionada y ejemplarizante", denuncia él ahora y que, afirma, acabó con su matrimonio.
Pillados
Cuenta Urdangarin en otra entrevista a El País que ya había hablado con su esposa cuando salieron sus fotos con Armentia en la playa de Hossegor, cercana a Bidart, donde pasaron juntos los Urdangarin y Borbón tantos veranos. Una versión que choca con la que ha relatado después a ¡Hola!, donde dice que "faltaban conversaciones para saber cómo nos sentíamos cada uno y tomar las mejores decisiones".
Pero bueno, eso ya da igual. La historia se acabó. Según el ex jugador de balonmano y ex yerno ideal, "fueron años muy duros y la llama se fue apagando. Nos habíamos convertido en dos buenos amigos unidos por nuestros cuatro maravillosos hijos (...). Las fotos lo dinamitaron todo".
Meses antes Iñaki había regresado a Vitoria para reinsertarse socialmente. Como no podía salir de España no regresó a Suiza, donde trabajaba su mujer y aún estudiaban algunos de sus hijos, y se instaló en casa de su madre, Claire Liebaert, que hoy tiene 91 años. Consiguió trabajo en el despacho de abogados Imaz & Asociados. Allí se integró muy bien con sus compañeros y se cruzó con Ainhoa, del departamento de contabilidad. "Mi autoestima estaba por el suelo, necesitaba ilusionarme de nuevo (...). Fue inesperado y reparador al mismo tiempo. Su cariño y comprensión me ayudaron a retomar el camino". Ainhoa también estaba casada cuando su relación con el ex duque empalmado se hizo pública. Su marido, Manuel, ingeniero en la fábrica Mercedes deVitoria, y sus dos hijos, hoy preadolescentes, lo pasaron francamente mal por la noticia, que también les pilló por sorpresa.
Hasta entonces, Ainhoa Armentia Acedo era una chica normal, que se disfrazaba de piano si hacía falta para acompañar a sus niños en las comparsas de carnaval. La joven nació en el seno de una familia humilde. Es hija de Vicente Armentia Estéfano y Antonia Toñi Acedo, hoy separados, padres también de otra hija, Laura, nacida en 1985. Ambas crecieron en un modesto piso de la calle Alboka, el mismo donde se refugió Ainhoa cuando se destapó su aventura con Urdangarin y cuya propiedad comparte con su hermana después de que su madre, usufructuaria, se lo donara en vida.
Curranta
Vicente Armentia fue administrador mancomunado de la empresa de elevadores Indeleva, donde Ainhoa arrancó su carrera profesional. Ella hizo bachillerato, una FP y un grado de administración y gestión de empresas en el Instituto Ciudad Jardín, se lee en su perfil de Linked-in. Después fue secretaria de dirección en el Grupo Urvasco, administrativa en Comercial Alberdi y gestora fiscal y contable en Muelles Baumann e Imaz &Asociados, donde conoció a Iñaki y de donde se marchó también hace poco.
En la actualidad, trabaja en la constructora Nuño y Pescador y le va bastante bien. Tiene varias propiedades a su nombre y alguna hipoteca, casualmente en Kutxabank, entidad que absorbió a la Caja Vital, la caja de ahorros alavesa que presidió antaño el padre de su pareja, Juan Mari Urdangarin, que llevó a Iñaki, nacido en Zumárraga (Guipúzcoa)y criado en Viladrau (Gerona), a establecerse en Vitoria cuando era adolescente.
Ainhoa vivió recién casada con Manuel en un apartamento del barrio de Lekua. Después se mudaron a un piso más grande, en el centro, en la calle Landázuri, que adquirieron a medias. Ya separados, Ainhoa le compró su parte a su ex y pidió un préstamo individual de unos 200.00 euros. También tiene una segunda residencia en Alfaz del Pi (Alicante), donde pasa los veranos con sus hijos, y un garaje cerca de casa de su madre, afin al PSOE y Podemos según ha dejado caer en sus redes. Caprichos del destino, antes de que Urdangarin fuera su yerno, Toñi criticó en Facebook que le rebajaran la pena por el caso Nóos, rastreóVox Populi.
Ainhoa está muy unida a su hermana Laura, monitora fitness, casada y con tres hijos que da clases de zumba en el Centro Cívico Iparralde de la capital alavesa. Este verano hizo una gran fiesta por su 40 cumpleaños con amigos y familiares a la que no faltó su cuñado.
Iñaki y Ainhoa, una vez superados sus divorcios y asentada su relación, llevan una vida tranquila en Vitoria cerca de su familia y amigos. Muy aficionados al deporte, se les ve a menudo hacer senderismo por los alrededores verdes de la ciudad, correr o montar en bici juntos. Comen sano, se van de cañas al bar So Wood... Se adoran y conocen a sus respectivos hijos. Conviven y se rumorea que o se casan o se compran un chalé en el joven barrio de Zabalgana, algo así como el Sanchinarro de Vitoria.
Su nueva vida como coach deportivo
Las memorias de Iñaki Urdangarin se publican el próximo 12 de febrero. Ha avanzado algo en dos entrevistas, mañana le da otra a Jordi Évole, pero hasta el cierre de esta edición su discurso tiene un tono victimista al respecto de su condena y no da señales de arrepentimiento, no pide perdón ni habla ni del dinero desaparecido en la trama Nóos que perpetró con su socio Diego Torres. Habla sospechosamente bien de su ex mujer, incluso de Don Juan Carlos. Además, aprovecha la coyuntura para promocionar su empresa de coaching deportivo Bevolutive. En la cárcel hizo un curso de bienestar emocional y un master de coaching en la UNED.




