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"No tiene fuerzas". Así describen el preocupante estado de salud de la princesa Mette-Marit sus suegros, los reyes Harald y Sonia de Noruega. Los monarcas se han pronunciado sobre la impactante noticia de que la esposa del Heredero se prepara para recibir un trasplante de pulmón por el agravamiento de su enfermedad, durante su intervención en Un año con la Familia Real, el espacio de la televisión pública NRK que se emite cada diciembre a modo de resumen de lo que ha dado de sí el año para la Corona de la nación escandinava. "Es triste verla enferma, eso está claro. Esta enfermedad tampoco se nota mucho por fuera, así que creo que es muy difícil para ella, porque quiere hacer un buen trabajo, pero no tiene fuerzas. Esto es algo que preocupa a toda la familia", afirma sin ambages la reina Sonia. "Vemos que tiene más dificultades para respirar", ha dicho por su parte el príncipe Haakon en el mismo espacio.
Noruega es un país en estado de shock desde que el viernes se hiciera público el comunicado de la Casa Real en el que se informaba de la situación que atraviesa Mette-Marit. Porque, aunque se sabía que en 2018 fue diagnosticada de una variedad poco común de fibrosis pulmonar, enfermedad crónica y degenerativa, algo que le ha llevado en varias ocasiones a tener que suspender durante algunos periodos su agenda oficial y a tomarse tiempos de descanso, se desconocía la dimensión de la gravedad. En los últimos meses, los facultativos han detectado en las sucesivas pruebas un considerable agravamiento de la salud de la princesa, que obliga a plantear como casi imprescindible el trasplante de pulmón. "Poco a poco, el tejido pulmonar normal se reemplaza por cada vez más tejido conectivo, lo que deja muy poca función pulmonar y, gradualmente, se reduce la capacidad de absorber oxígeno", explicaron los médicos.
La situación es complicada. Los expertos subrayan que el trasplante de pulmón es una cirugía especialmente delicada, que comporta riesgos tanto durante la operación en sí, como también en el largo periodo de adaptación y recuperación posterior. Pero, a la vez, los médicos explican que, tal como está avanzando la enfermedad de Mette-Marit, no abordarlo podría resultar todavía más peligroso, ya que la evolución está siendo negativa. Y, de hecho, durante los últimos seis meses, la princesa se ha estado preparando para la posibilidad de un trasplante, según ha desvelado este sábado la NRK.
Lo que también se ha querido dejar claro este sábado para evitar suspicacias y adelantarse a críticas que empezaban a circular por ejemplo en determinadas redes es que en el momento en el que los médicos determinen que el trasplante es la única opción para la princesa, ésta será incluida como cualquier otro ciudadano en la lista de espera de pacientes necesitados de trasplante de órganos, y que "no habrá ningún trato de favor" hacia ella.
La princesa heredera consorte no es la única de la familia real noruega que está muy delicada de salud. Su cuñado, Durek Verrett, el polémico chamán esposo de la princesa Marta Luisa necesita por su parte un riñón nuevo. En un documental para Netflix, el estadounidense habló sobre la insuficiencia renal que padece y cómo fue sometido a un trasplante que ahora se ha visto deteriorado. "Mi riñón trasplantado finalmente falló. Está mucho más débil que antes", afirmó. Verrett se somete a diálisis tres veces por semana, según contó. La hija de los reyes llegó a preguntar si podía ser ella la donante para su esposo, algo que no resultó compatible.
A sus 88 años, también tiene una salud delicada el rey Harald, quien en febrero de 2024 protagonizó un episodio especialmente preocupante cuando tuvo que ser hospitalizado en Malasia, donde se encontraba de vacaciones, por una infección de la que le costó mucho tiempo recuperarse.
En los últimos años, de hecho, la Corte ha tenido que poner en marcha el mecanismo de regencia temporal muchas veces. La primera vez que el heredero, el príncipe Haakon, sustituyó al rey Harald fue en 2003, cuando el soberano fue operado por un cáncer de vejiga. Y, desde entonces, lo ha hecho en casi incontables ocasiones, sobre todo con motivo de bajas médicas del Rey por cuadros como el de severas infecciones respiratorias que ha padecido con cierta regularidad.
La salud, o mejor dicho la enfermedad, preocupan hoy en la Corte de Oslo. Pero no es ni mucho menos el único problema que afecta a la Monarquía que, históricamente, ha gozado de la más alta popularidad de toda Europa, con índices de apoyo al rey Harald cercanos al 88%, según encuestas de los últimos años. Y es que a comienzos de 2026 se decidirá en los tribunales el futuro del hijo que Mette-Marit tuvo de soltera -antes de conocer al príncipe Haakon-, Marius Borg, quien se enfrenta a cargos de extrema gravedad entre los que se encuentran cuatro violaciones. Al joven le podría caer una pena de hasta 10 años de prisión y la Fiscalía dejó claro que no va a recibir ningún trato especial por su relación con la familia real.


