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Ingrid Alexandra, un 'efecto Leonor' para la Casa Real noruega

Ahijada de Felipe VI, la heredera es la gran esperanza de la familia tras los escándalos protagonizados por su abuelo, el rey Harald; su tía Marta Luisa y su hermanastro Marius.

La princesa Ingrid Alexandra en la preboda de su tía Marta Luisa.
La princesa Ingrid Alexandra en la preboda de su tía Marta Luisa.GTRES
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En Frisk Norsk Jente, una sana chica noruega. Así definen los medios de su país a la princesa Ingrid Alexandra, hija de los príncipes herederos Haakon y Mette-Marit y gran esperanza de la Familia Real noruega tras la sucesión de polémicas vividas en los últimos tiempos. Una sana chica noruega, segunda en la línea de sucesión al trono después de su padre y que ha pasado de fregar platos en un restaurante a disparar ametralladoras desde blindados CV90 Sting.

Hablar de un potencialefecto Leonor no resulta en absoluto exagerado. La monarquía noruega lleva un 2024 nefasto, con escándalos al estilo Juan Carlos I en Botswana, como fue el viaje secreto del rey Harald V a Malasia que acabó con hospitalización y evacuación aérea; al estilo Errejón (aunque en plan más violento y menos sobón), como la imputación de Marius Borg Høiby, hijo de una relación previa de Mette-Marit y procesado por presuntas agresiones a varias ex novias; y al estilo ya más personal e intransferible de la princesa Marta Luisa, hermana menor de Haakon, casada en agosto con un chamán y supuestamente dotada de la maravillosa capacidad de hablar con ángeles, espíritus y otros entes similares.

Ingrid Alexandra, 20 años, goza de una popularidad comparable a la de su prima lejana Leonor de Borbón, nacida sólo 21 meses después que ella. Ambas serán reinas algún día si la plebe republicana de sus respectivos países no lo impide; ambas parecen talentos naturales para la tarea que les ha caído encima en una época difícil para la empresa familiar; y ambas están ahora mismo sirviendo bajo las banderas, como se diría en Francia, o sea, en pleno servicio militar.

En un momento en que el apoyo a la monarquía noruega se encuentra bajo mínimos, Ingrid Alexandra aparece como una tabla de salvación. "Es un rayo de sol en la oscuridad", asegura Per Kuskner, director del diario online danés Avisen.dk y experto en casas reales. "No es tímida, no tiene miedo, no se pone nerviosa. Al contrario; su mirada parece decir: ¡Venga! Y tiene carisma. Es bonito ver cómo ha sido la pequeña que vuela bajo el radar y, de repente, muestra una nueva cara y se convierte en una superestrella de la realeza".

Ingrid Alexandra de uniforme el día de la fiesta nacional del país.
Ingrid Alexandra de uniforme el día de la fiesta nacional del país.GTRES

Para el historiador Ole-Jørgen Schulsrud-Hansen, analista real de la cadena de televisión pública noruega TV2, "la pervivencia de las monarquías depende de las personas que las representan, y en estos momentos la monarquía noruega parece estar a salvo si vemos quiénes son las personas que, con toda probabilidad, ocuparán el trono en el futuro".

Ahijada de Felipe VI, de Federico X de Dinamarca, de Victoria de Suecia, de su tía Marta Luisa y de Marit Tjessem, su abuela materna, parece evidente que Ingrid Alexandra desconoce la timidez. Campeona nacional juvenil de surf, celebró su 18 cumpleaños saltando en paracaídas y trabajó de friegaplatos en un restaurante y de asesora medioambiental en un colegio antes de ingresar en las Fuerzas Armadas. En Noruega, la mili es obligatoria para los hombres y para las mujeres.

La princesa, además, ha prorrogado su estancia, que normalmente es de un año, con cinco meses más. Hasta abril de 2025. Actualmente sirve como artillera de blindados en un batallón de ingenieros. Básicamente, se ocupa de la ametralladora del vehículo.

El pasado septiembre recibió a la prensa en su cuartel y solventó como la más avezada royal alguna que otra pregunta-trampa de los periodistas presentes. "Ha sido un verano turbulento para la Familia Real. ¿Cómo se siente usted aquí?", le preguntó uno de ellos. Sin perder la sonrisa, Ingrid Alexandra no hizo mención alguna a la agitación familiar y se centró en cómo le iba su vida de soldado: "Lo más importante que he aprendido es que uno puede hacer mucho más de lo que cree y que juntos somos más fuertes. Se consigue mucho más cuando no se está solo".