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Como cada año

El viaje privado de los Reyes que empaña un verano ejemplar

Don Felipe y Doña Letizia tampoco se han privado este agosto de su escapada secreta, tras días de eventos de especial exhibición, donde les golpeó la muerte de Juan Gómez-Acebo.

La Reina Letizia, junto a sus hijas y su suegra, Doña Sofía, durante un paseo por Palma de Mallorca.
La Reina Letizia, junto a sus hijas y su suegra, Doña Sofía, durante un paseo por Palma de Mallorca.EFE
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Los reyes Felipe y Letizia consideran irrenunciable su escapada privada cada agosto, junto a sus hijas, a algún destino más o menos remoto del planeta donde puedan disfrutar de verdad de un periodo de asueto, lejos de todos los focos. Y, a fuerza de haberlo convertido en una costumbre casi sagrada año tras año desde la proclamación del Monarca en junio de 2014, lo cierto es que ya no despierta tantas suspicacias en la opinión pública como en los primeros años de reinado. Y, sin embargo, el viaje secreto estival continúa siendo polémico por varios motivos.

El primero, porque es uno de los asuntos en los que siguen sin notarse los esfuerzos de la Familia Real por avanzar en transparencia. Antes al contrario. En esta ocasión se transmitió la sensación de que este año las citas políticas y deportivas del calendario en agosto iban a dejar al menos a Don Felipe sin vacaciones privadas, esto es, sin escapada fuera de nuestro país, cuando hubiera sido más razonable que Zarzuela cuando menos informara de las fechas en las que el Jefe de Estado se iba a desplazar al extranjero, aunque fuera con una motivación estrictamente privada.

Es lo que ocurre, de hecho, en muchas de las Monarquías de nuestro entorno. Téngase en cuenta que en varias de ellas cada vez que el titular de la Corona abandona su país, sea por motivos oficiales o de recreo personal, además de necesitar el respaldo del jefe de Gobierno, ha de activarse la figura del regente temporal, que le sustituye por un principio básico como es que nunca puede quedar el trono vacío.

Otra razón que sigue rodeando de polémica cada verano este tipo de escapadas es que nuestra Familia Real es casi la única de Europa que no tiene una residencia de veraneo en propiedad y hace uso de un recinto público, como es Marivent. Y si algo ha vuelto a quedar meridianamente claro este agosto es lo poco que disfrutan Don Felipe y su prole de Palma, o al menos una Reina Letizia que no hace esfuerzos por disimular que no es la isla balear su refugio favorito.

Con Leonor al volante, la Reina Letizia, Doña Sofía y la infanta Leonor pasean por el centro de Palma.
Con Leonor al volante, la Reina Letizia, Doña Sofía y la infanta Leonor pasean por el centro de Palma.Marina Press

La escapada a París de la Consorte para animar a nuestros deportistas olímpicos ha sido la perfecta excusa para que apenas haya dormido unas noches en Marivent. Y, como alma que lleva el diablo, Doña Letizia no dudó en coger las de Villadiego en cuanto dio por cumplidos un par de posados en Mallorca. Así las cosas, es inevitable que cada año se cuestione el papel de Marivent como residencia oficial estival del Jefe del Estado y su familia, entre otras razones por los cuantiosos gastos que supone en mantenimiento o seguridad, aunque también por simbolismo.

Los intentos de jugar a cierto despiste, además, casi siempre resultan pueriles y terminan siendo contraproducentes para la imagen de los integrantes de la Corona. Porque raro es el año que no sucede algo importante en agosto que les atañe directamente y que confirma, a falta de confirmaciones oficiales, que en efecto Felipe VI y los suyos están en el extranjero, y bien lejos. Esta vez ha sido la dolorosa muerte de un primo del Rey, Juan Gómez-Acebo, hijo de la difunta Infanta Pilar, la que ponía en evidencia la realidad. Sólo seguía al pie del cañón en Palma, recién llegada de los Juegos Olímpicos de París, la Reina Sofía, única representante de la Familia Real que pudo acercarse al tanatorio de Calviá, donde tuvo lugar el velatorio por el vizconde de la Torre.

Para saber más

Doña Letizia y sus hijas, Leonor y Sofía, permanecieron en la isla hasta el 6 de agosto, cuando salieron a dar un paseo por el centro de Palma junto a la Reina Sofía, un gesto hacia la prensa que no salió como se esperaba por lo mal que lo pasó la Emérita al caminar a la peor hora del día cuando el calor resultaba insoportable. Esa misma tarde, madre e hijas pusieron rumbo a ese destino secreto al que previsiblemente se unió el Rey Felipe 24 horas después, volando directamente desde París, donde concluyó el miércoles 7 una estancia de tres días animando a nuestros deportistas.

Don Felipe apenas ha podido disfrutar una semana del viaje privado, ya que este jueves voló hasta República Dominicana, donde llegó a última hora de la tarde -hora española- para asistir a la toma de posesión del presidente Luis Abinader, de nuevo sin la compañía del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, quien quizá prefiriera disfrutar del Puente de la Virgen. El Jefe del Estado ha vuelto así a tener que asumir un acto de este relieve institucional sin el refrendo de ningún miembro del Gobierno. En Moncloa no duelen prendas para pasarse la Constitución por el arco del triunfo, como es bien sabido.

Las imágenes de extraordinaria cercanía y espontaneidad de todos los miembros de la Familia Real en París confirmaban un cambio en la estrategia de comunicación de la institución, que sigue teniendo en esto del viaje privado estival su agujero negro.