- Entrevista La indomable, asombrosa y un poco perturbadora Emma Stone: "La creatividad implica asumir riesgos"
- Cine Noah Baumbach: "Nadie es una estrella como George Clooney por casualidad o por suerte, hay que quererlo de forma voraz"
- Entrevista Renate Reinsve: "El miedo es un aliado, me inspira en el trabajo y sé cómo usarlo y controlarlo"
Siempre hay una primera vez para todo y para todos. Quizá la única excepción sea Jodie Foster, una actriz que a la edad a la que hoy te regalan tu primer teléfono móvil, ya había entrado con todos los honores en la historia del cine. Cuando rodóTaxi Driver (1976), de Scorsese, tenía 14 años y una carrera propia de una veterana que había iniciado con apenas siete recién cumplidos. De entonces a ahora ha hecho todo, incluido dirigir; ha logrado todo, incluidos dos premios Oscar, y, ya puestos, ha renunciado a todo, incluida una pausa para dedicarse a sus hijos que a punto estuvo de convertirse en despedida. Pero ha vuelto y desde que lo ha hecho ha obtenido una nominación más a la Academia por su trabajo en Nyad (2023) y un Emmy por su visceral derroche en la última temporada de True Detective (2024).
"Recuerdo", dice en un céntrico hotel de París, "que la primera vez que estuve en Francia fue en Cannes para presentar precisamente Taxi Driver. No me querían llevar, pero mi madre insistió por aquello de que había empezado a estudiar francés. Al final, no paré de hacer entrevistas porque ni Harvey Keitel ni Robert De Niro querían". Y es precisamente su dominio del idioma del muy francés Molière y del muy rumano Cioran, por ejemplo, lo que le ha traído de nuevo a Francia. "Me apetecía probarme", comenta concisa. En efecto, hasta para alguien que ha hecho de todo puede quedar sin completar una primera vez en algo.
En Vida privada, de Rebecca Zlotowski, da vida a una terapeuta acosada por el suicidio de una de sus pacientes. Se trata de un drama que también es intriga, comedia, charada y, apurando y por el tamaño y lujo de los apartamentos parisinos en los que discurre, hasta ciencia ficción. Es una película francesa y enteramente en francés. Por primera vez, Jodie Foster protagoniza una película en la que solo (o casi) utiliza palabras agudas.
- ¿Qué le ha llevado a hacer una película francesa en francés? ¿Es esnobismo o hay algo más?
- Con la edad, una se vuelve exigente. Quería hacer una auténtica película de autor francesa. No quería una gran coproducción estadounidense o mainstream. Realmente solo quería que fuera una película francesa de verdad. Así que he estado esperando la oportunidad. Me puse a mí misma, eso sí, varias condiciones. La más importante y confesable es que quería que hubiera una historia real que contar. Con el cine francés sucede a menudo que son películas enteramente centradas en el personaje. Ves al protagonista hacer una cosa y luego otra, observas cómo va de un lado a otro y, en un momento dado, la película se acaba. No es una crítica, pero confieso que me gusta que haya una trama, un argumento, un propósito real. El espejo de nuestro mundo va más allá de la estética.
- Viendo la película se me ocurre otra razón. Si observamos su filmografía hay muy pocas comedias. Ésta no se puede decir que sea enteramente una comedia, pero su papel tiene momentos muy divertidos. Me pregunto si se siente más libre y con más chispa cuando se libera del inglés...
- Ojalá pudiera presumir de ser más divertida en francés, pero no es el caso. Sin embargo, es cierto que, por la razón que sea, no he hecho muchas comedias y que, probablemente, el toque ligero y divertido de Vida privada fuera un punto a favor. Con la edad, lo peor que puedes hacer es tomarte demasiado en serio. Diría más, si uno observa el panorama cinematográfico actual, ve que hay demasiada gente intentando resultar interesante. El cine que se hace es muy pretencioso por culpa, quizá, de los tiempos que nos han tocado. Creo sinceramente que lo subversivo hoy es ser optimista, divertido y reivindicar el humanismo. ¿No sé si ha visto La Grazia de Paolo Sorrentino?
"Nunca me he visto a mí misma como una actriz. De haber podido elegir jamás me habría decidido por la interpretación"
- Sí, en Venecia.
- Pues esa es la respuesta. No sé cómo se recibirá en Europa, pero en Estados Unidos estoy segura que va a ser una conmoción. Es una película en la que nadie es asesinado, a nadie le amputan ningún miembro y ninguna mujer sufre abusos. Es una película que trata de personas maduras y adultas que quieren ser buenas, que quieren amar y ser amadas. Quiero ese tipo de películas. Hay que recordar a la gente la humanidad que hay dentro de ella. Basta de estar siempre enfadados por todo.
- Sorrentino le va a agradecer la promoción de su filme.
- A lo mejor me llama para la próxima [se ríe].
"Con la edad, lo peor que puedes hacer es tomarte demasiado en serio"
- Ahora que lo dice, se me ocurre que trabajos suyos recientes, no solo Vida privada, como Nyad y True Detective, presumen de ese sustrato humanista del que habla. ¿Qué le sugiere la sociedad polarizada en la que vivimos y de la que parece querer alejarse?
- Me irrita, básicamente. Y no quiero, porque si me irrito no hago otra cosa que seguir el juego a los que quieren irritarte. La mejor manera de contestar a los tiempos que nos ha tocado vivir es buscar y fomentar una nueva manera de comunicarse y un nuevo modo de celebrar la experiencia humana. Creo que ahora mismo lo más importante para mí es no ser el centro; estoy ansiosa por escuchar otras voces distintas a la mía. Y ese es un ejercicio que deberíamos hacer todos. Hay que convencerse y convencer a los demás de que esto no va solo de nosotros, hay mucha más gente en el mundo. Por eso ahora busco personajes secundarios que interpretar. Mi historia, dentro y fuera de mi trabajo, no tiene por qué ser la central.
- Sorprende ver a una estrella de Hollywood, o del cine en general, renunciar de forma tan gráfica a su estrellato.
- Cuando llegas a cierta edad, te aburres de ti misma. El secreto de crecer y de madurar consiste en superar esa fase de estar tan ensimismada. Lo interesante de verdad es cuando sientes curiosidad por otras personas y otras voces.
- ¿Hay diferencias en el mundo del cine entre trabajar en Europa y en Estados Unidos?
- No tantas. El mundo global del cine es muy parecido. Todos admiramos a Fellini y a Kurosawa. Pero sí hay pequeñas diferencias. En Europa ustedes trabajan ocho horas. Eso está bien. Nosotros trabajamos demasiadas horas. Noto que en Europa hay una preocupación por tener una vida fuera de la jornada laboral. Eso no está tan claro en mi país. Cosas así. En lo que al cine se refiere, no noto grandes diferencias.
- ¿Ha estado alguna vez en terapia? Se lo pregunto por su personaje, que es terapeuta, y porque lo que dice sobre ser optimista pese a todo es muy de terapia.
- Claro que he estado, pero no en terapia de psicoanálisis como mi personaje en Vida privada. Los psicoanalistas freudianos son una especie en extinción en Nueva York. Todavía existen en Francia y Europa, pero no en Estados Unidos. Eso sí, cinematográficamente, nadie ha dado nunca tanto juego como Freud. Hitchcock no existiría sin él y en el cine sigue perfectamente de actualidad. Por eso me interesaba el personaje. Pero si me va a preguntar por mis traumas y eso, ya le digo que soy bastante aburrida.
"Hay que convencerse y convencer a los demás de que esto no va solo de nosotros, hay mucha más gente en el mundo"
- Me salto esa pregunta, entonces. El escritor colombiano Gabriel García Márquez dijo que todo el mundo tiene una vida privada, una vida pública y una vida secreta. ¿Cuál de estas tres vidas es la más importante para usted?
- Todos somos una combinación de las tres. Si te dedicas a lo que me he dedicado yo durante toda mi vida tienes que aprender a separar muy bien cada una de ellas. La única forma de sobrevivir y de ser una persona sana cuando estás tan expuesta a todos como lo he estado yo es aprender a navegar muy bien entre los límites de una y otra vida y siempre, siempre, mantenerlas separadas. La respuesta es que las tres son importantes, pero cada una en su sitio.
- ¿Se lamenta acaso de haber sido famosa tan pronto y sin que nadie le haya pedido nunca permiso?
- La verdad es que de haber podido elegir, nunca habría elegido ser actriz. Nunca me he visto a mí misma como una actriz. Me observo y observo a mis colegas y no tengo la personalidad de una actriz. No soy de las que quieren bailar sobre una mesa en una fiesta y nunca soy la primera que se ofrece a cantar. De hecho, en algunos aspectos, es un trabajo cruel que eligieron por mí. A veces me preguntan por el momento en el que decidí ser lo que soy y, la verdad, no recuerdo haber empezado. Si estuviera, no sé, en una isla desierta, creo que lo último que haría sería actuar.
- ¿Le molesta, entonces, no haber podido decidir hacer otra cosa?
- No, tampoco es eso. Es extraño. He vivido una vida bastante extraña. Muy pronto tuve que idear un sistema para asegurarme de no ser devorada por la fama y de poder hacer cosas que hace todo el mundo de manera natural y sin planteárselo, como ser feliz o tener una familia. Tuve que inventar herramientas para no sacrificar todo, o lo realmente importante, por eso tan vaporoso como el éxito. Ahora miro hacia atrás y estoy agradecida por haber aprendido esa lección siendo joven. Mucha gente de mi profesión nunca se lo plantea y vive obsesionada solo con triunfar. Mi aprendizaje, al revés, consistió en no dejarme arrastrar por todo lo que me daba ser actriz y en aprender que hay otras cosas mucho más importantes.
"La mejor manera de contestar al mundo polarizado es fomentar una nueva manera de comunicarse y un nuevo modo de celebrar la experiencia humana"
- Hace poco se estrenó en Apple TV la serie Mr. Scorsese y ahí aparecía usted como apenas una niña en un papel tremendo. ¿Qué siente cuando se ve en pantalla? Pocos pueden presumir de tener la vida entera documentada en el cine.
- Sí, la gente ve fotos o vídeos caseros de sí misma cuando tenía seis años. Yo voy al cine y me veo. Es extraño y maravilloso. Tuve una suerte increíble de haber estado en medio de los años 70 viendo en primera persona la última edad de oro del cine. Jamás observo lo que he vivido con algo parecido al resentimiento, pero sí con algo de nostalgia por lo que quizá me perdí. A veces me da por pensar qué habría sido de mí si hubiera tenido la posibilidad de elegir, si no hubiera estado expuesta como lo estuve. Pero tengo que reconocer que se me pasa pronto. Seguro que por ahí hay un profesor universitario que piensa: "Debería haber sido actor. ¿Qué habría sido de mi vida de haberme dedicado a actuar?". Forma parte de la vida lamentarse por todas las vidas que siempre dejas atrás.
- Después de todo lo vivido y con cuatro películas como directora, ¿se deja aún dirigir?
- La verdad es que me dirijo mucho a mí misma. No puedes cambiar en 20 minutos. Pero me controlo, busco colaborar y me limito, como mucho, a hacer sugerencias. Cuesta aprender también que no todas las películas que haces son tu película, sino las películas del director.
- Es difícil encontrar directoras en toda su filmografía y, de repente, en las tres últimas películas todas son mujeres en la dirección. ¿Se debe entender esta decisión como una declaración política?
- La verdad es no ha sido esa mi intención. No fue por diseño del currículo por lo que decidí hacer esas películas y series. Me interesaron los proyectos y las personas y eso es lo que me hizo decidirme. Pero sí es cierto, como dice, que me he pasado 50 años sin jamás [solo en una ocasión] ser dirigida por una mujer. Cuando empecé en esto, además de las actrices, la única mujer que veías en el rodaje era una maquilladora o una guionista. Luego empecé a ver más técnicas. Es más, tengo la impresión de que empecé a dirigir porque ya era de sobra conocida y los productores ya confiaban en mí. Es decir, no era exactamente una debutante. Me gustaría no prestar atención a la pregunta y me gustaría pensar también que las decisiones que he tomado han sido naturales y en función exclusivamente del ser humano que he tenido delante, no del género. Pero vivimos en la sociedad que vivimos y sí que creo que es necesario algún tipo de cuotas. Es importante para romper esta dinámica arrastrada hasta hoy y dar oportunidad a las mujeres debutantes. Hay que empezar el proceso con tiempo para que todos, seas hombre, mujer o lo que sea, tengamos las mismas oportunidades.
"Es increíble que se haya tardado tanto en explicar a los ejecutivos de los estudios que las mujeres son el 50% de la población"
- La administración Trump va directamente contra las empresas que adoptan perspectiva de género y políticas inclusivas como las cuotas...
- Sí, es una realidad que estamos viendo no solo en el mundo del entretenimiento. Pero confío en que esas políticas no tengan una repercusión real. Lo cierto es que las historias contadas por mujeres ganan dinero. Es increíble que se haya tardado tanto en explicar a los ejecutivos de los estudios que las mujeres son el 50% de la población y que las cineastas no suponen ningún riesgo.
- No hace tanto el #MeToo parecía un punto de no retorno. Jane Campion lo comparó con el fin de la esclavitud. Y sin embargo, ahora se derogan derechos como el aborto, el populismo impone su agenda antifeminista... ¿Está volviendo la flecha de la Historia hacia atrás?
- Bueno, ha mencionado la esclavitud. Pasó lo mismo. Se derogó y acto seguido llegaron las leyes de Jim Crow de segregación racial. Hubo todo un retroceso porque la cultura dominante establecida no aceptaba el cambio. Así que no es sorprendente, creo, que haya altibajos. Pero no sé. Yo voy a seguir siendo optimista y pensar que el curso de la historia humana se mueve hacia lugares mejores. En cualquier caso, se han hecho películas humanistas bajo regímenes terribles y se siguen haciendo. Quiero decir que por mal que parezcan las cosas, estoy convencida de que se seguirán haciendo películas que nos ayuden a tomar consciencia de los problemas o que nos mejoren simplemente.
- En su vida secreta, ¿oculta algo que tenga que confesar con respecto a España?
- Almodóvar. Aunque no creo que sea un secreto, la verdad. Le adoro. Estoy profundamente feliz de que exista. Le considero el gran cineasta feminista porque ha sido capaz de habitar los cuerpos de las mujeres de una manera en que muy pocos han sido capaces. Sí, es un director personal capaz de crear un universo muy loco, pero el núcleo de su pensamiento y su cine es tan profundamente feminista que no puedo por menos que estarle muy agradecida.





