LA LECTURA
LA LECTURA

Joan Fontcuberta: "Pensamos en imágenes, la fotografía es ahora un lenguaje, todos hablamos fotografía"

Más que artista, es el gran pensador de la fotografía, de la era Photoshop a la IA. Siete escritores fabulan con su obra en 'Relatos revelados' (Galaxia) mientras publica un ensayo en catalán, 'Lliçons de coses'. "Necesitaremos a unos Blade Runners de la fotografía para saber cómo ha sido producida y si podemos confiar en ella o no ", señala

El fotógrafo Joan Fontcuberta en Barcelona.
El fotógrafo Joan Fontcuberta en Barcelona.VICTÒRIA ROVIRA / ARABA PRESS
Actualizado

¿Qué une al astronauta ruso Ivan Istochnikov, que desapareció en la misión espacial de la Soyuz 2, en 1968; al doctor Fasqiyta-Ul Junat, que se infiltró en la cúpula de Al Qaeda en 2004 o al paleontólogo y fraile jesuita Jean Fontana, que en los años 40 descubrió los fósiles de una nueva especie de dinosaurio, el hydropithecus? Son algunos de los ater ego artísticos de Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955), el fotógrafo que ha llevado al límite la representación de la imagen y que ha teorizado sobre las infinitas posibilides del medio. Con Sputnik (1997), el proyecto de Ivan Istochnikov -que no es más que su nombre traducido al ruso-, inventó y documentó toda una biografía para el cosmonauta, con instantáneas del día de su boda o su último mensaje lanzado al espacio en una botella de vodka. Y ganó el Premio Nacional de Fotografía.

Istochnikov ha regresado (su desaparición fue cosa de la KGB): en 2016, coincidiendo con el viaje de Obama a Cuba, fue visto en el Malecón de La Habana con una tal Lady Gagarin. Pero esta nueva ficción la escribe Iván de la Nuez en la divertidísima fábula El cosmonauta del Malecón, una de las siete historias de Relatos revelados (Galaxia Gutemberg), que siete escritores imaginan a partir de las obras de Joan Fontcuberta. «Este libro es una especie de experimento», admite el fotógrafo. Otro más. Pero esta vez expande la fotografía a las palabras, como una matrioshka metaliteraria más al estilo de Borges:imagen y texto se solapan, se sueñan mutuamente. Como si fuera uno de esos Ejercicios de estilo de Raymond Queneau o uno de los juegos de Georges Pérec.

El proyecto 'Sputnik' (1997): el astronauta ruso Ivan Istochnikov con la perra espacial Kloka.
El proyecto 'Sputnik' (1997): el astronauta ruso Ivan Istochnikov con la perra espacial Kloka.JOAN FONTCUBERTA

Fontcuberta ha escogido a unos compinches literarios que también tienen un pie en el mundo del arte, como Pilar Adón (con un cuento bellísimo sobre el sentir de las luciérnagas), Jorge Carrión (que hace literatura de las instrucciones a una IA abriendo el género del prompt literario), Miguel Ángel Hernández (su predicción futurista, Medusa, es puro humanismo), Alicia Kopf (en su oda a las orquídeas reescribe magistralmente el último párrafo de El origen de las especies de Darwin), Valentín Roma (con microcuentos en formato Polaroid) e Irene Solà (que fabula con un pailebote hundido frente a la costa catalana).

Como si fuese un díptico, Fontcuberta también publica en catalán otro de sus ensayos reflexivos: Lliçons de coses. La fotografia que es (revela) rebel·la (Arcàdia). En tiempos de IA y lejos de dar lecciones, enarbola la socrática bandera de la duda: «Ya no miramos para entender sino para dudar». Y proclama su propia rebelión.

«Esto no es TikTok, aquí se viene a pensar o a salir herido», así termina su prólogo de 'Relatos revelados'. Muy contundente...
En los repliegues de muchos textos se esconden mensajes que resultan muy críticos respecto al futuro y a nuestra era de la imagen, respecto a la condición humana... De alguna manera, el corolario de este proyecto es que podemos diferenciar imagen y palabra, aunque en la vida están juntas. Esa separación es siempre artificial, puede funcionar a efectos académicos o de análisis, pero lo más natural es que imagen y palabra vayan juntas en todos los ámbitos de la comunicación y en las formas artísticas, como el cine. Cada vez más la literatura es visual y el arte visual es literario. Toda fotografía está a la espera de un texto. Por sí sola, la fotografía es ambigua, equívoca, polisémica. Y necesita un contexto que normalmente aportan las palabras. Esa relación no es una dependencia que constriña el lenguaje, sino al revés: una manera de encontrar una modalidad más expansiva de expresión.
En su serie 'Sputnik' relaciona el año 1989 con la caída del muro de Berlín y la aparición de Photoshop:dos hechos que cambiaron el orden político y visual de una era. Ahora estamos inmersos en otro momento de cambio:la transición a la imagen algorítmica o artificial. ¿Cómo afecta eso a la fotografía? ¿Está en crisis?
Siempre que se produce una transformación de tipo tecnológico hay pérdidas y beneficios. Renunciamos a algunas cosas a cambio de ganar otras. Ahora estamos en otra revolución, en una nueva página.Las imágenes ya no se hacen con la luz, la óptica o las sustancias fotosensibles, sino que se crean con datos y procesamiento algorítmico, matemático. Estamos pasando de un lenguaje visual a un lenguaje matemático. Y eso, evidentemente, cambia la manera de ver el mundo y la manera en cómo las imágenes interactúan con nosotros. Por ejemplo, hay un concepto que acuñó el cineasta alemán Harun Farocki, el de imágenes operativas o imágenes operacionales, las que ya no están hechas por humanos, sino por máquinas para entenderse con otras máquinas. Y ese es el tipo de imagen que hoy predomina: las que nos dejan a nosotros, los humanos, fuera y que son puros elementos de cálculo y análisis para evaluar, dirigir, controlar... Ante esta situación hay que reivindicar todavía esa imagen antigua, arcaica pero que representa una manera de tocar la realidad, de hablar, de expresarse. En mi libro La furia de las imágenes hablo de imágenes furiosas, de las cuales nosotros todavía tenemos la soberanía.
De la serie 'Voyages extraordinaires' (2024), en la que el fotógrafo revisita el imaginario de Jules Verne.
De la serie 'Voyages extraordinaires' (2024), en la que el fotógrafo revisita el imaginario de Jules Verne.JOAN FONTCUBERTA

Con las 'imágenes furiosas' se refería a la postfotografía. Pero desde el principio de su carrera usted siempre ha cuestionado la fotografía como testimonio o documento de la realidad. ¿En cierto modo, se ha rebelado contra la idea de la fotografía como verdad objetiva?
R. La fotografía es un instrumento que tiene una autoridad sobre el espectador. Ante un dibujo la gente entiende que eso es una interpretación subjetiva, pero ante una fotografía la gente cree que lo que está mostrando la imagen es lo que había delante del objetivo. Es una especie de certificado, de acta notarial. Pero como fotógrafo, desde muy joven me daba cuenta de que eso era una proyección cultural o ideológica. Esa idea de la fotografía como transcripción literal de la realidad viene dada por toda la Historia. La fotografía nace bajo la influencia de la Ilustración y del Siglo de las Luces, de una voluntad de exactitud, de la Revolución Industrial, de la cultura tecnocientífica... Hay todo un itinerario. Yla fotografía surje como soporte, como ortopedia de una cierta ética de la visión, de una cierta manera de mirar el mundo. Desde cierta distancia, en mis primeras obras me doy cuenta de que puedo hacer un trabajo de subversión y de patología. Porque esa confianza que depositamos en la fotografía no es más que un acto de fe. Es una creencia. Lo que tenemos que de hacer es dudar, tener la energía para ser críticos respecto a la imagen, que puede parecernos un puro reflejo de la realidadcuando, como todo, es una construcción.
Ese 'certificado de autoridad' ligado a un 'acto de fe' puede resultar muy peligroso... Ymás en un momento en que las fotografías se generan con algoritmos y no cuentan la realidad...
Por supuesto. Cuando era joven lo que buscaba era confrontarme con los estamentos de autoridad:la ciencia, la religión, el museo... Cuando tú vas a un museo de alguna manera te sometes a una verdad institucional. Digamos que bajas la guardia porque una autoridad te está mostrando unas cosas que tú aceptas. O cuando estás en una clasede la universidad frente a un profesor y tú eres alumno, asimilas lo que te explican, lo aceptas, normalmente sin crítica, porque confías en esa institución. Desde mis primeros trabajos lo que venía a decir de una manera política es: 'Cuidado, porque estos discursos de autoridad no necesariamente están dirigidos a la verdad o al bien común, sino que normalmente responden a intereses particulares, corporativos, políticos'... Para mí, combatir la fotografía era, en el fondo, un pretexto para combatir cualquier tipo de sistema autoritario de transmisión de conocimiento.
Especimen de 'Laelia superbiens', una fotografía generada mediante IA a partir de ilustraciones del siglo XIX, en la serie 'Mirabile visu' (2024).
Especimen de 'Laelia superbiens', una fotografía generada mediante IA a partir de ilustraciones del siglo XIX, en la serie 'Mirabile visu' (2024).JOAN FONTCUBERTA

¿El 'ver para creer' se ha transformado hoy en el 'ver para dudar'? ¿Es al dudar de nuestra propia mirada cuando aprendemos a ver?
Sí, pero ese aprendizaje es una alfabetización visualque se ha ido desarrollando progresivamente. Para nuestros abuelos lo que se decía en la televisión era la verdad. Después vino la época del descrédito:los diarios tenían prestigio y la televisión ya no... La gente ha ido fluctuando respecto al carisma que otorgan a determinados medios y la fotografía durante mucho tiempo ha gozado de un estatus de verdad. Diría que es positivo que haya un sentimiento crítico respecto a la imagen. Porque se convierte en un agente formador de conciencia o de opinión. Hoy, los conflictos y las guerras ya no se ganan con misiles y tanques, se ganan con imágenes. Todo es una lucha por el relato. Y el relato quiere decir la imagen. ¿Por qué el gobierno israelí no deja entrar a fotoperiodistas en Gaza? Para que no haya filtraciones respecto a las masacres o lo que pueda estar pasando allí. No hay una transparencia informativa. Existe una voluntad de control absoluto, la información queda soterrada bajo la propaganda. Por desgracia, muchos periodistas ya no quieren informar, sino influir. Y el periodismo se convierte entonces en propaganda.
Si ya ni los expertos saben distinguir una fotografía de una imagen generada con IA, ¿cuál será el panorama dentro de diez años, incluso cinco? ¿Cómo sabremos qué imagen es real y qué es artificial, qué es propaganda?
Siempre habrá unas maneras, podemos decir forenses, de saber cómo se ha hecho la imagen. Lo que necesitamos son los Blade Runners de la fotografía. En la película Blade Runner los androides se confunden con los humanos y hay unos agentes especializados, los Blade Runners, que haciendo un test saben si son robots o no. En fotografía nos hará falta algo parecido, algún sistema para llegar a discernir cómo ha sido producida aquella imagen y si podemos confiar en ella o no. Será una tarea de especialistas. En el gusto de las imágenes cotidianas, banales, será una cuestión puramente intuitiva decidir si son fotografías veraces o meritorias o si son pseudo-fotografías algorítmicas.
Hace más de diez años acuñó el término de ' Homo Photographicus' para describir la masificación de las imágenes en nuestra cotidianidad. Nuestra compulsión por fotografiarlo todo no ha ido sino en aumento. ¿No nos estamos pasando? ¿Cuál es el límite?
Sí, sí, en cierta medida.No solo somos consumidores sino también productores de imágenes, ese es el Homo Photographicus. Nos manifestamos haciendo imágenes. Pensamos en imágenes y reducimos ese pensamiento a unos mensajes que sirven para comunicar, para influir en los otros y para formar opiniones. Al principio, quizá la fotografía era una escritura, pero ahora es un lenguaje. Todos hablamos fotografía. Cogemos el móvil, hacemos una foto y la enviamos. Eso es un acto de comunicación lingüística. Así como antes se necesitaba un aprendizaje, hoy nos sale de manera espontánea porque hacer fotos no tiene ningún coste. Cuando éramos niños empezábamos a hablar imitando los sonidos que oíamos, ahora lo hacemos también con la imagen. Vamos probando hasta que llegamos a un cierto grado de control de lo que queremos decir con la fotografía. Por eso preconizo una cierta ecología de la imagen ante esta masificación, para evitar que las imágenes se vuelvan banales y para asegurarnos que todavía tengan un valor. Hemos de ser más prudentes a la hora de producirlas, concentrarnos en las que sean necesarias, no en aquellas que hacen ruido.
En su obra siempre ha cuestionado la noción de verdad y la de memoria. Aunque trate temas complejos suele hacerlo desde una dimensión lúdica que conecta mucho con el público, pero no es algo muy habitual en el arte contemporáneo. ¿Cree que falta humor en el arte?
Efectivamente. Para mí lo divertido no significa que no sea serio. Lo contrario de divertido es aburrido. El arte, muchas veces, se ha refugiado en lo que decía Nietzsche de hacer que las aguas sean turbias para que parezcan más profundas. Predomina la falsa sensación de que si algo es inteligible será una cosa mucho más elaborada desde el punto de vista intelectual. El arte contemporáneo ha pecado de ser poco accesible, de refugiarse en la anhedonia, que es el rechazo del placer. Para mí es un error estratégico. A veces parece que el arte contemporáneo no quiera hacer amigos. [suspira y saca el móvil] Mira, te voy a leer la cartela de un artista amigo mío que aprecio mucho. Era una obra que estaba en la muestra Fabular paisajes de Manolo Borja-Villel...
Uf, es que esa exposición... Era muy dura.
No entro en que la exposición fuera mala o buena, ni en el proyecto artístico, sino en la manera de comunicarlo. Solo te leo la cartela, que decía:«La visualización concebida como una metáfora y el saqueo de la autoridad epistémica revela la performatividad del dato». Y yo digo: ¡Hostia! ¿Esto es lo que me tiene que ayudar a entender la obra?
Menos mal que también le pasa a usted, que es artista y profesor. Imagine qué siente el visitante de a pie...
Es de una gran presunción, de una gran petulancia, de una gran arrogancia... Hay que pensar en el público, a quién te estás dirigiendo para que pueda entrar en tu obra. El conocimiento tiene que ser accesible, no críptico ni esotérico, eso es elitista.
Al leerle se agradece que para explicar sus teorías utilice ejemplos cotidianos, como el limonero que le regalaron cuando se casó y que un buen día, después de 25 años, empezó a sacar naranjas.
Sí, sí, ahora hace limones y naranjas. ¡Es una pasada! Tiene una razón científica:seguramente le habían hecho algún injerto, pero yo lo desconocía. Yme sirvió para dar con una especie de parábola humorística: durante 25 años hizo ver que era un limonero pero salió del armario demostrando que también hacía naranjas. Para mí es un símil con la fotografía, a la que siempre hemos constreñido a ser un registro fidedigno de la realidad, cuando en realidad podía ser muchas más cosas. ¡También ha salido del armario!Lo estamos descubriendo con la emergencia de la IA, que es denostada por muchas razones, porque nos confunde, porque es el infierno... Hay una especie de crítica apocalíptica, pero en lo que respecta a la imagen no le podemos negar que nos ha sacadao la venda para hacernos caer en la cuenta de que la fotografía puede ser muchas más cosas. La hemos tenido encerrada, cuando su ámbito expansivo podría ser mucho mayor.
En 'Lliçons de coses' dedica un capítulo a la censura. Pone el ejemplo de China y habla de la 'censura por inundación', concepto de la investigadora Margaret E. Roberts para designar la asfixiante sobresaturación de información. ¿Es esa la censura de la era digital?
Me temo que sí, aunque evidentemente hay casos en que estas censuras son mucho más refinadas y efectivas. Por ejemplo, ChatGPT. Lo usamos para muchas cosas y normalmente las respuestas que nos da nos parecen muy ecuánimes y neutras pero nosotros no sabemos cómo han sido entrenados esos algoritmos. De la misma manera que los Estados entienden que hay unos sectores que son prioritarios, como la energía o la defensa, también deben regular la IApor el impacto tan profundo que tiene sobre nuestras vidas y sobre la sociedad. Los humanos tenemos que tomar medidas y regular este tipo de herramientas todopoderosas que suelen estar en manos de grandes corporaciones multinacionales.
Hablando de censura... Confiesa un caso que le ocurrió el año pasado, en Madrid. Presentó 'Beautiful Agony' junto a Pilar Rosado en los Teatros del Canal: imágenes de gente con el rostro deformado en pleno orgasmo. Pero había unas proyecciones que simulaban la reacción de personalidades que han protagonizado escándalos sexuales:Trump, Berlusconi, Strauss-Kahn y... Juan Carlos I. Sorprende que en 2024 le hicieran retirar el vídeo del rey emérito.
De una manera ideológica, nostálgica o no sé cómo llamarlo, hay gente que no permite que se toque al rey. Expusimos esa obra en Barcelona y en París y no hubo problema alguna. Pero Madrid es una comunidad autónoma en manos del sector duro del PP...
En 2015 el MACBA de Barcelonacensuró toda una exposición por una escultura del rey, aunque tuvo que dar marcha atrás por la presión social y mediática...
Hace diez años la figura del rey emérito todavía estaba más viva. Nadie se atrevía a caricaturizarlo. ¡Esa exposición tuvo más mérito! Pero ahora ya hemos de reconocer que ha sido una persona corrupta, con sus luces y sombras. En las sombras le gustó demasiado el dinero. Y las mujeres... No se le puede juzgar por la inmunidad del cargo, pero es un hecho objetivo constatable.