LA LECTURA
Historia

Chaves Nogales, un periodista 'atrapado' en un diario incautado por los 'rojos': "Aceptó desde el primer momento una gran lealtad al Frente Popular"

Ochenta años después de su muerte en Londres, la vida y la obra de Manuel Chaves Nogales siguen levantando pasiones. Juan Carlos Mateos afirma en 'Junto al pueblo en armas' que, lejos de ser un representante de la 'tercera España', el periodista sevillano optó por la cerrada defensa de la revolución en el Madrid de los primeros meses de la Guerra Civil

Foto de Manuel Chaves Nogales durante algún viaje de trabajo para el diario 'Ahora'.
Foto de Manuel Chaves Nogales durante algún viaje de trabajo para el diario 'Ahora'.ARCHIVO PILAR CHAVES
PREMIUM
Actualizado

Siempre atento desde las afueras, el primero que reparó en la salida de Junto al pueblo en armas. Los editoriales del diario Ahora bajo la dirección de Manuel Chaves Nogales fue Juan Bonilla. En El viejo periodismo, un artículo publicado finalmente en Jot Down, Bonilla anticipaba la más que probable llegada de nuevos volúmenes con artículos desconocidos de Chaves Nogales, "ahora que se cumplen ochenta años de su muerte, lo que significa que a partir del año que viene su obra pasa a ser de dominio público". Mientras tanto, decía, "Renacimiento publica en edición de Juan Carlos Mateos los editoriales publicados durante los primeros meses de guerra en el diario Ahora que dirigió como 'camarada Chaves' y la mayoría de los cuales probablemente escribió. Contra lo que se lee en el famoso prólogo al libro A sangre y fuego, donde se declaraba un pequeñoburgués que podría seguramente ser fusilado tanto por los partidarios de la revolución fascista como por los partidarios de la revolución comunista, sorprende en esos editoriales un tono altamente revolucionario, violento en algunos momentos, llamando a la lucha por la revolución, lo que lleva a Mateos a decir que cuando Chaves dice que lo hubieran fusilado falangistas y comunistas, se hacía el mártir: los falangistas lo hubieran fusilado sin duda, pero los comunistas no porque lo contaban entre los suyos. Aparece también un Chaves poco fiable que deja abandonada a la tripulación del periódico que se queda en Madrid esperándolo en vano cuando él ya ha puesto pies en polvorosa". Aun así, concluye Bonilla, "se le ha querido hacer príncipe de la tercera España".

A partir de ahí se desataron las pasiones, siempre a flor de piel cuando se trata de uno de los mejores periodistas españoles del siglo pasado, olvidado durante muchísimo años y cuya obra se está recuperando poco a poco desde que a principios de los años 90 la catedrática María Isabel Cintas comenzara a editar su obra e hiciera al propio Chaves objeto de su tesis doctoral y de una biografía posterior. No han cesado, desde entonces, las discrepancias y disputas académicas y editoriales en la interpretación de la obra compleja y anómala de un periodista que intentó mantener la lucidez y la equidistancia en un entorno, nacional e internacional, de guerra y polarización ideológica.

Pero centremos esta nueva polémica. El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 sorprendió a Chaves Nogales fuera de España, concretamente en Londres, donde se había desplazado para recoger a sus hijas que estudiaban allí en un internado. No regresará a Madrid hasta el 5 de agosto. Para entonces, Ahora, el periódico que había fundado en diciembre de 1930 junto a Luis Montiel y donde ocupaba el cargo de subdirector, había sido incautado por los trabajadores de la editorial con el apoyo de UGT. El 26 de julio, Ahora lo hacía constar en sus páginas: "El personal de redacción, administración y talleres de Editorial Estampa, en virtud de acuerdos adoptados con anterioridad, se incautó ayer de las publicaciones Ahora, Agencia Periodística Internacional, Estampa, As y La Farsa y asimismo de los edificios y máquinas propiedad de la empresa. La incautación se verificó ante el notario del Colegio de Madrid, señor López Peláez (...) Ahora defenderá, en lo sucesivo, la causa de la República del Frente Popular".

Según Juan Carlos Mateos, Chaves Nogales "redactó todos y cada uno de los editoriales recogidos en Ahora" entre el 11 de agosto y el 6 de noviembre de 1936

Por tanto, cuando Chaves Nogales llega a la redacción del periódico, siempre según la versión del investigador Juan Carlos Mateos, doctor por la Universidad Complutense, se incorpora al Consejo Obrero que gestiona el diario desde su incautación y asume su nueva línea editorial. A partir del 6 de agosto y hasta el 13 de noviembre, su nombre como director aparece en la primera página del periódico y, afirma Mateos, en ese periodo "redactó todos y cada uno de los editoriales recogidos en Ahora". Además, continúa Mateos, Chaves gozó "de plena libertad para determinar la orientación y los contenidos de la publicación. La única limitación era la que, indudablemente, pudiera ofrecer la censura previa, aunque nunca llegó a tachar párrafo alguno de sus editoriales. El Consejo Obrero tampoco impuso límites a sus comentarios (...) El mismo Chaves Nogales, el 6 de agosto, en su primera intervención ante sus compañeros del Comité Obrero, admitió de buena gana esa orientación. Dice el acta obrera que 'hace manifestación de lealtad a este consejo', para reflejar, a continuación, que 'Chaves acepta desde el primer momento que nuestra política sea de una gran lealtad al Frente Popular'". Sobre su actuación en el Consejo Obrero, cuyas actas en el Archivo de Salamanca ha consultado Mateos, resalta el autor en conversación con La Lectura: "El 24 de agosto, Luis Nieto de la Fuente, militante comunista y dirigente del sindicato de tipógrafos de la UGT, le pregunta por un par de periodistas, supongo que derechistas. La respuesta de Chaves fue tajante: 'Para nosotros, los inorganizados (aquellos que no tienen carnet sindical) son indeseables'. Y ahí nadie le forzó a decirlo y él no levantó la voz para rectificar las actas del Consejo, que eran públicas".

Junto al pueblo en armas: Los editoriales del diario Ahora bajo la dirección de Manuel Chaves Nogales

Editorial Renacimiento. 304 páginas. 21,75 ¤. Puedes comprarlo aquí.

Continúa Mateos: "No tengo constancia de ningún documento que diga que Chaves Nogales se encargaba de redactar los editoriales, pero no me cabe ninguna duda. Por varias razones: la falta de continuidad de los que publicó Ahora antes de su regreso a Madrid; la continuidad de los suyos (no falta ni un solo día desde el 11 de agosto hasta el 6 de noviembre); por último, el estilo y las constantes referencias a obras suyas anteriores y a su experiencia como periodista viajero, al Ejército Rojo o a la Revolución rusa, en uno incluso llega a hablar de Bakú, y en el 36, muy pocos españoles había viajado a Azerbaiyán. También el uso de una expresión tan particular como 'punta de acero', en el sentido de vanguardia, de punta de lanza, que repite en cuatro o cinco editoriales y yo la había leído en A sangre y fuego". Sobre el prólogo a esta obra, uno de los textos mayores de Chaves Nogales, Mateos mantiene que es un "farsa" y que lo escribe para blanquearse y "justificar por qué se ha ido de España (el 6 o el 7 de noviembre), pero en lugar de relatar los hechos tal y como fueron, se propone denigrar la causa que hasta el momento había defendido. Y se inventa eso de que era 'fusilable' por ambos bandos, cuando la realidad es que no consta ninguna amenaza sobre él, ya que él no había escrito nada sobre el terror rojo y su deserción fue por miedo, porque, como tanto otros, pensaba que Madrid estaba a punto de caer".

Página del periódico 'Ahora', de 27 de agosto de 1936, donde se da cuenta de la incautación del diario por un Comité Obrero. Chaves Nogales es el primero por la derecha.
Página del periódico 'Ahora', de 27 de agosto de 1936, donde se da cuenta de la incautación del diario por un Comité Obrero. Chaves Nogales es el primero por la derecha.HEMEROTECA NACIONAL

Chaves Nogales, la presa a batir

Las objeciones al libro de Mateos no han tardado en llegar. La primera de ellas, por el propio el editor de la obra, Abelardo Linares, de la editorial Renacimiento. "Dejando aparte lo innegablemente objetivo", comenta a La Lectura, "la gran cantidad de datos e informaciones aportadas en su investigación por Juan Carlos Mateos, las opiniones, suposiciones y elucubraciones sobre los mil aspectos personales, literarios, históricos e ideológicos implicados en este asunto son absolutamente libres y responsabilidad del que quiera opinar. Libres, pero dependientes también de la calidad y rigor de los argumentos que se empleen. Por poner un solo ejemplo, creo que no sería difícil llegar al consenso de que en estos editoriales se va produciendo a lo largo de los días un cierto endurecimiento, una cierta radicalización. Habrá (los hay sin duda) quien piense y defienda que esa radicalización se debe exclusivamente a que es Chaves Nogales el que se endurece y radicaliza y no el colectivizado diario Ahora, la prensa republicana en general o la entera zona republicana, de julio a noviembre del 36 y sus tremendas interioridades. Pero a tal conclusión habría que llegar por argumentos, no por simpatías y antipatías, que más que puentes sirven para construir trincheras de veinte centímetros de profundidad".

Andrés Trapiello: "estas gentes como Mateos, que se consideran herederos de la derrota, tenían por lo menos la victoria del relato. Y Chaves Nogales pone en cuestión no ya la derrota, sino el relato"

En esa línea, Andrés Trapiello, uno de los primeros en estudiar la obra de Chaves Nogales e incorporar su legado en la primera edición de Las armas y las letras (Planeta, 1994), se muestra indignado con Mateos. "La tesis del libro es contradictoria", explica. "Por un lado se intenta enfrentar a Chaves Nogales consigo mismo con unos editoriales que no es seguro que escribiese él y que en principio contradicen todo lo que escribió cuatro meses después, sobre todo en el prólogo de A sangre y fuego, donde dice que lo que salga de la Guerra Civil sería un dictador o de izquierdas o de derechas, como así fue. Todo el mundo sabe que los editoriales se hacen en reuniones de redacción y que probablemente en muchos de ellos haya metido mano mucha gente. Sin embargo, Mateos atribuye con desparpajo la redacción no de uno o de dos, sino de los 78 editoriales, de la primera a la última línea. Llevan los filólogos intentando encontrar quién ha escrito un anónimo como el Quijote de Avellaneda aplicándole incluso programas de IA o de repetición de idiolectos y no lo han conseguido y viene Mateos a decir que todos estos editoriales son de Chaves. Por otra parte, en ese momento en Madrid la situación es muy difícil, la gente no es libre y Chaves está viendo cómo todos los días aparecen asesinadas 20 ó 30 personas. En esos días todo el mundo que no es un fanático y un sectario, todo el mundo que no es María Teresa León y Rafael Alberti, estaba amenazado. Ramón Gaya, que jamás se refería a la guerra, en una ocasión me dijo: en Madrid, en el año 36, si veías subir por la acera de la Gran Vía a María Teresa León, mejor te cruzabas. Mejor no encontrártela. Y en tercer lugar, lo que esconde todo el propósito del libro es que estas gentes como Mateos, que se consideran herederos de la derrota, tenían por lo menos la victoria del relato. Y Chaves Nogales pone en cuestión no ya la derrota, sino el relato. Por tanto se sienten doblemente desposeídos y han reaccionado con enorme furia, saben que la presa a batir son Chaves Nogales, Clara Campoamor o José Castillejo. Aunque no lo dice claramente, Mateos, que en principio está de acuerdo con esos editoriales, quiere cargarse a Chaves Nogales como testigo incómodo, porque les ha venido a aguar la fiesta y a refutar ese hermoso relato de revolución justa y necesaria con la que acaba el fascismo".

Por último, para Yolanda Morató, filóloga y autora de Manuel Chaves Nogales. Los años perdidos (1940-1944), sobre el exilio londinense del periodista, el de Mateos es un libro "necesario, porque aún queda mucho Chaves por descubrir. A mí como filóloga no me gustan las lecturas ideológicas en las que se toman frases, y mucho más frases sin firmar, para adjudicar posiciones que tal vez no tengan que ver con el personaje, sino con su medio. Creo que eso es lo que más daño ha hecho al verdadero Chaves, que cada uno haya intentado llevárselo a un solo bando, y eso es un error en un personaje tan complejo, alguien que además está en evolución y en desengaño constantes. Libros como este generan debate, porque la otra opción es la inclusión de Chaves Nogales en el santoral. No tiene sentido adjudicar una naturaleza heroica y ecuánime a alguien que pasa por varios conflictos bélicos y tiene que tomar decisiones tan duras, ni afirmar que no estaba ni en un bando ni en otro. Es un ser humano como todos los demás, que ha pasado por distintos pensamientos ideológicos, clarísimamente. Chaves es una persona lista y con capacidad de adaptarse a los diferentes momentos de la Historia, es lo que lo hace tan brillante, sabe leer bien la realidad que le rodea y toma sus propias opciones. ¿Quiénes somos nosotros para juzgarlo?".