- Últimas noticias Guerra de EEUU e Israel contra Irán, última hora hoy, en directo
Ante la profunda penetración del Mosad en Irán, en el régimen de Ali Jamenei se creó hace unos años una unidad para cazar sus espías. El problema es que el hombre encargado de dirigirla acabó siendo un agente del servicio secreto israelí. Esta anécdota, contada por el ex presidente Mahmud Ahmadineyad, refleja la infiltración de Israel, que ha sido fundamental en su guerra -en la sombra y ahora en la guerra- contra el régimen y especialmente en su plan nuclear que definió como "amenaza existencial".
Si hay alguien que conocía la extensión de la invisible red del Mosad en las últimas dos décadas en su país era el ayatolá Ali Jamenei. El que fuera número uno de la República Islámica murió en Teherán en el bombardeo que inició la ofensiva israelí-estadounidense. La información sobre su localización (antes y durante el ataque) y con quien estaba fue trabajo de las diversas agencias de Inteligencia de Estados Unidos e Israel, lideradas por el Mosad y la CIA.
Varios medios revelan la naturaleza del seguimiento de Jamenei y de sus guardaespaldas y allegados. La operación, basada en todo tipo de recursos (humanos, tecnológicos, cibernéticos, satelitales,etc), tenía como objetivo recopilar la máxima cantidad de información. Casi todas las cámaras de tráfico en Teherán fueron pirateadas para lograr la encriptación y transmisión a servidores a Israel, según dos fuentes familiarizadas con el asunto citadas por Financial Times.
Israel habría interrumpido componentes individuales de una docena de torres de telefonía móvil cerca de la calle Pasteur en la que se encontraba la residencia de Jamenei para hacer ver que los teléfonos parecieran ocupados cuando se les llamaba. Así se impedía que su equipo de protección recibiera avisos en caso de necesidad. "Conocíamos Teherán como conocemos Jerusalén. Y cuando conoces un lugar tan bien como conoces la calle en la que creciste, notas cualquier cosa fuera de lugar", cuenta un funcionario de la Inteligencia israelí citado por este medio, mientras New York Times asegura que la CIA entregó la información a su aliado para ejecutar el ataque.
Como hizo durante años con Hizbulá para culminar con la operación de buscapersonas y el ataque letal contra Hasan Nasrala, la Inteligencia israelí confeccionó durante años un extenso banco de objetivos en Irán para poder ofrecer, en caso de necesidad, un amplio abanico de posibilidades. Una vez se recaba la información precisa y la luz verde u orden, se decide si el objetivo es alcanzado con una acción con firma baja (especialidad del Mosad) o alta (caza o dron).
El seguimiento de Jamenei desembocó en dos decisiones de Israel y EEUU de igual trascendencia: lanzar el ataque y acabar con la vida del hombre fuerte de Irán desde 1989. La información lograda por la Inteligencia militar israelí de la reunión de Jamenei con sus asesores y altos mandos prevista para el sábado por la mañana fue comunicada por Netanyahu a Trump y confirmada por la CIA. Fue cuando se dio la orden de iniciar la ofensiva.
En la misma ciudad pero no con 30 bombas sino con un pequeño artefacto explosivo o un misil, fue asesinado el líder de Hamas, Ismail Haniyah. El 31 de julio del 2024, se encontraba en Teherán con motivo de la toma de posesión del nuevo presidente iraní, Masoud Pezeshkian. En el radar de la unidad creada por Israel para matar a los responsables del ataque del 7 de octubre del 2023, Haniyah no imaginó que su enemigo pudiese alcanzarle en la cama de una residencia protegida por la poderosa Guardia Revolucionaria en el corazón de Teherán.
El Mosad está presente en Irán antes y después de la revolución de Jomeini. Tras colaborar con los servicios secretos del Shah y al igual que diplomáticos o turistas israelíes, la delegación del servicio secreto abandonó Teherán con el establecimiento de la República Islámica, pero en realidad no se fue del todo. 47 años después, dispone de una red de colaboradores locales que son asistidos con israelíes y extranjeros que van y vienen para realizar y supervisar operaciones. Desde hace décadas, el dossier iraní del Mosad tiene un solo objetivo: frenar, retrasar y sabotear el programa nuclear de un liderazgo que promete su destrucción.
Lo ocurrido el 31 de enero del 2018 en la zona industrial al sur de Teherán recordó a algunos la película Oceans Eleven. Tras enterarse de la existencia y luego la localización del archivo del plan nuclear y estudiar la rutina de la zona gracias entre otros a una espía israelí, agentes llegaron para una vez neutralizar el sistema de alarma y forzar los portones del viejo almacén, encontrar lo que buscaban. Antes del amanecer, ya estaban con el botín (por ejemplo más de 100 discos duros), en dos camiones camino de la frontera de Azerbaiyán en una huida compleja. Nada más enterarse, Irán activó en vano un amplio dispositivo de búsqueda y captura. En la sede del Mosad en el norte de Tel Aviv, su jefe Yossi Cohen, siguió la operación en directo a través de las pantallas.
La documentación fue mostrada primero a la CIA y luego al mundo en la famosa rueda de prensa de Netanyahu como parte de su campaña contra el plan nuclear iraní. Teherán, que alega que tiene solo fines civiles, negó su autenticidad. En los documentos revelados, surgió una y otra vez el nombre del profesor Mohsen Fakhrizadeh. Este oficial de la Guardia Revolucionaria y cerebro del plan nuclear y su vertiente militar era una de las personas más protegidas por el régimen.
El viernes 27 de noviembre del 2020, Fakhrizadeh viajaba con su esposa en coche, escoltado por escoltas, en la zona de Absard, a unos 90 km de Teherán. Al acercarse a una plaza, fue tiroteado. Su esposa salió ilesa. El origen del fuego habría sido una ametralladora automática en una furgoneta y controlada de forma remota en un ataque en el que se hizo uso de IA. Meses antes, los componentes del robot habían sido desmantelados e introducidos en Irán, donde fue reconstruido por agentes israelíes e iraníes. "Fue asesinado por métodos especiales y a control remoto en una misión muy compleja", reveló el entonces secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, el almirante Ali Shamjhaní. El mismo que seis años después y como asesor de Jamenei, era alcanzado por las bombas tras un marcaje en la sombra del servicio de espionaje e Inteligencia presente no solo en el país, sino en el propio régimen.