Pedro Sánchez ha recibido en las últimas horas el respaldo directo de los grandes líderes de Europa en su enfrentamiento comercial con Donald Trump. De la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; del máximo responsable del Consejo, António Costa; y del presidente de Francia, Emmanuel Macron. E, incluso, el canciller alemán, Friedrich Merz, trató de rectificar la imagen que dejó el martes en la Casa Blanca y aseguró que, en privado, le trasladó al magnate estadounidense que no puede amenazar al Ejecutivo español porque forma parte de la UE. Tan solo la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, cuya cercanía a EEUU es casi tan notable como su distancia respecto al presidente del Gobierno de España, no envió ningún mensaje a Moncloa. Pero el apoyo a Sánchez en Bruselas y en las principales capitales comunitarias es evidente.
"Acabo de mantener una llamada con el presidente Sánchez para expresar la plena solidaridad de la UE con España. La UE siempre garantizará que los intereses de sus Estados miembros estén plenamente protegidos", publicó Costa en su perfil de la red social X. "Reafirmamos nuestro firme compromiso con los principios del derecho internacional y con el orden internacional basado en normas en todo el mundo", añadió.
Fuentes de El Elíseo afirmaron, por su parte, que Macron conversó con su homólogo de España a última hora de la mañana de ayer. "El presidente de la República acaba de hablar con Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, para trasladarle la solidaridad europea de Francia en respuesta a las recientes amenazas de coerción económica, de las que España fue objeto ayer", trasladaron. No fue el único francés que le apoyó. También lo hizo el vicepresidente Stéphane Séjourné, durante la presentación de su gran plan de impulso a la industria europea y promoción del made in Europe.
A ello hay que añadir una publicación del propio Sánchez, que aseguró que había recibido un mensaje de apoyo de Von der Leyen. Esto fue un tanto extraño, porque desde el servicio de comunicación de la Comisión trasladan todas las conversaciones e intercambios de la presidenta. Cabe la posibilidad, por lo tanto, de que Sánchez utilizase el comunicado del Ejecutivo comunitario a través de su portavoz de Comercio, Olof Gill, para convertirlo en una conversación directa con la alta funcionaria alemana.
Las fuentes comunitarias consultadas se limitan a señalar que Von der Leyen está en "contacto permanente" con todos los líderes de los Estados Miembro, y no niegan que se haya producido esa conversación. Y en cualquier caso, el mencionado comunicado que emitió la Comisión ayer por la mañana fue muy contundente. "La Comisión garantizará que los intereses de la Unión Europea estén plenamente protegidos. Nos mantenemos en plena solidaridad con todos los Estados miembros y con todos sus ciudadanos y, a través de nuestra política comercial común, estamos preparados para actuar si fuera necesario para salvaguardar los intereses de la UE", dice el texto. Sin duda, un paso respecto a la reacción inicial del lunes por la noche, cuando la Comisión señaló que esperaba que EEUU "cumpla con sus compromisos", en referencia al acuerdo comercial firmado el pasado verano.
Y además de las tres relevantes figuras mencionadas, como ya se ha dicho, el canciller Merz intentó ya en la noche del lunes rectificar la imagen que dejó en la Casa Blanca. Mientras Donald Trump critica con dureza a España, amenazaba con imponerle al país un "embargo" y decía que no era un socio fiable, el responsable de Alemania no dijo absolutamente nada. Las declaraciones se produjeron delante de las cámaras del mundo. Sentado a su lado, Merz escuchaba sin intervenir. La incomodidad aumentó cuando la conversación derivó hacia el gasto militar dentro de la OTAN. En lugar de contradecir el discurso de Trump, el canciller alemán recordó que España sigue entre los países de la alianza que todavía no han alcanzado los niveles de inversión en defensa acordados.
"Le dije que España es parte de la Unión Europea y que cuando negociamos un acuerdo sobre aranceles con Estados Unidos lo hacemos juntos o no lo hacemos, y no hay modo de tratar especialmente mal a España", aseguró Merz todavía desde Washington cuando fue preguntado sobre ese capítulo. "Si llegamos a un acuerdo, España también forma parte", añadió el líder alemán, que incidió en que le trasladó todo esto al magnate a puerta cerrada para "no escalar o discutir este conflicto en público".

