Al menos 550 muertos tras tres días de bombardeos y ataques de EEUU e Israel en Irán
La escalada bélica en Oriente Próximo ha alcanzado un punto de no retorno. Por tercer día consecutivo, Teherán ha sido escenario de un intenso asedio aéreo por parte de Israel y Estados Unidos, con ataques que han golpeado directamente infraestructuras críticas y zonas residenciales densamente pobladas. Según los últimos datos de la Media Luna Roja iraní, la cifra de víctimas mortales en el país asciende ya a 550 personas desde el pasado sábado, en lo que se perfila como el conflicto regional más grave de la década. La violencia ha llegado a instalaciones de salud, provocando el caos en el hospital Gandhi, al norte de la capital, donde el impacto de un proyectil forzó una evacuación de pánico.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha denunciado que estos bombardeos representan "un ataque a la vida misma". En una declaración institucional, Pezeshkian fue contundente: "Atacar a pacientes y niños viola flagrantemente los principios humanitarios. El mundo debe condenarlo. Irán no se quedará callado ni cederá ante estos crímenes". La ofensiva no se ha limitado a la capital; ciudades como Sanandaj y Kermanshah también han registrado víctimas civiles tras el bombardeo de edificios de viviendas. Por su parte, el ejército israelí ha reivindicado la autoría de ataques contra centros de mando, informando que "Los (militares israelíes) atacaron 10 sedes pertenecientes al ministerio iraní de Inteligencia, principal cuerpo de inteligencia del régimen, así como muchas instalaciones de la fuerza Quds".
La controversia sobre el potencial nuclear de Irán vuelve a estar en el centro de la diana. Mientras el embajador iraní ante la ONU, Reza Najafi, asegura que "Su justificación de que Irán quiere desarrollar armas nucleares es simplemente una gran mentira" y califica su programa como "pacífico", las fuerzas conjuntas de Washington y Tel Aviv han vuelto a atacar instalaciones previamente dañadas. Sin embargo, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha matizado que no tiene indicios de ataques recientes en este tipo de plantas. En el plano político, el diálogo parece totalmente roto.
Tras el fracaso de las reuniones en Ginebra, el régimen iraní ha descartado volver a la mesa de negociaciones. Ali Larijani, alto cargo de seguridad, ha advertido que "a diferencia de Estados Unidos, estamos preparados para una guerra larga", sentenciando que "No negociaremos con Estados Unidos". Las represalias de Teherán han golpeado con dureza los intereses energéticos de los países del Golfo.
El ataque con drones a la refinería de Ras Tanura, de la saudí Aramco, y la paralización de la producción de gas en Qatar han sacudido los mercados mundiales. Desde Doha han advertido que el país "se reserva el derecho" a responder a unas agresiones que "no pueden quedar sin respuesta". Esta inestabilidad ha provocado una caída del 80% en el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, una vía vital por la que circula el 20% del crudo mundial. Con el transporte aéreo interrumpido y las fronteras de países vecinos como Turquía y Azerbaiyán recibiendo refugiados, la región se asoma a un abismo de consecuencias imprevisibles para la economía global.