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Siguiendo la hoja de ruta del año pasado, Estados Unidos e Irán se embarcaron en un proceso de diálogo para intentar lograr un acuerdo que limitara el programa nuclear de Teherán, fuente de tensiones internacionales. Repitiendo el mismo patrón que en 2025, Israel lanzó una ofensiva contra Irán rompiendo la vía diplomática, esta vez en una acción conjunta con Estados Unidos, iniciando un conflicto que ha escalado rápidamente en toda la región. El eje EEUU-Israel mató al jefe de Estado el primer día de guerra, el ayatolá Ali Jamenei, junto a una decena de altos cargos del aparato de seguridad del régimen. Sin embargo, Teherán parece haber cambiado algunos aspectos de su estrategia militar estos últimos ocho meses, reemplazando cargos de poder con mucha más rapidez y arrastrando hacia el abismo a toda la región con sus represalias.
En tres días de guerra ha lanzado misiles y drones contra Israel, Jordania, países del Golfo e incluso bases de Reino Unido en Chipre, golpeando activos estadounidenses en la región, pero también infraestructuras civiles como aeropuertos, hoteles o barrios residenciales.
La ampliación del conflicto podría provocar una respuesta de los países del Golfo y un conflicto directo de consecuencias impredecibles. Irán cuenta con pocos apoyos en Oriente Próximo, pero siguen activas milicias aliadas en varios países vecinos y algunos grupos como Hizbulá en el Líbano, ya han respondido a la muerte de Ali Jamenei -una figura muy influyente para el mundo chií- con ataques contra Israel.
Países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)
Arabia Saudí, Qatar, Omán, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, mantienen este consorcio de cooperación en materia económica, de seguridad, pero también cultural y social, en el que floreció un refugio seguro para empresas emergentes y negocios multimillonarios en medio de esta región inestable. Hace más de una década, algunos de estos países mantenían relaciones tensas con Teherán e incluso criticaron a la administración estadounidense por no adoptar una postura más firme contra la República Islámica. No obstante, estas relaciones fueron mejorando en los últimos años y Teherán recuperó relaciones diplomáticas incluso con un enemigo regional histórico como Arabia Saudí. En junio del año pasado y como respuesta a la intervención estadounidense contra Irán, el régimen atacó la base aérea de Al Udaid en Qatar, pero la agresión no fue más allá, al ser interpretada como una represalia limitada contra instalaciones militares de EEUU.
Ahora la situación es muy distinta. Los ataques iraníes han golpeado a buques frente a la costa de Omán, refinerías en Arabia Saudí e incluso unas oficinas de la empresa Amazon en Dubai. Los ataques han interrumpido el transporte aéreo en gran parte de la región, así como el flujo marítimo de comercio de gas y petróleo.
Ante la escalada de agresiones, Estados Unidos emitió un comunicado conjunto con países del Golfo, en el que advirtieron que se reservan el "derecho a la legítima defensa frente a estos ataques". Por su parte, Qatar aseguró que las agresiones contra su país "no pueden quedar sin respuesta". "En este momento, no estamos en contacto con el gobierno (de Irán). Estamos ocupados, como podrán imaginar, defendiendo a nuestro país", aseguró el ministro de Exteriores, Majid Al Ansari. El exmandatario qatarí Hamad Al Thani, advirtió del peligro de un enfrentamiento directo entre Irán y los países del Golfo, que provoque una mayor influencia israelí en la región. "De producirse, agotaría los recursos de ambas partes y brindaría a muchas fuerzas la oportunidad de controlarnos con el pretexto de ayudarnos a superar la crisis y detener el agotamiento", declaró en sus redes sociales. "Por ello, es importante evitar una confrontación directa con Irán", aseveró. Los expertos apuntan que los sistemas de defensa de los países del Golfo no son lo suficientemente fuertes como para resistir un conflicto a medio plazo, por lo que este hándicap podría empujar a estos países a tomar una acción conjunta para frenar a Irán.
Jordania y Egipto
Fueron los primeros países en normalizar relaciones con el gobierno israelí y mantienen pactos de seguridad con Washington. Si bien Egipto parece haber quedado fuera de las represalias por parte de Teherán, las autoridades jordanas han anunciado el derribo de decenas de proyectiles iraníes desde el sábado. El régimen ha sido crítico con Jordania por permitir que Israel y Estados Unidos usen su espacio aéreo para atacar al país.
Países coaccionados por el Eje de Resistencia
Irak se encuentra entre la espada y la pared, intentando formar gobierno desde hace semanas bajo presión de Estados Unidos, que amenaza con imponer sanciones al país si no aparta a los políticos proiraníes del nuevo gabinete. Trump fijó un ultimátum para encontrar candidatos alternativos hasta finales de febrero, mientras desplegaba sus fuerzas en Oriente Próximo para amenazar a Teherán. El asesinato del líder supremo ha provocado graves disturbios en la capital, donde manifestantes proiraníes que intentaron irrumpir en la llamada Zona Verde fueron repelidos con munición real. Mientras, las sesiones parlamentarias se han cancelado hasta nuevo aviso. La milicia proiraní SAD se atribuyó un ataque contra tropas estadounidenses en el aeropuerto de Bagdad, mientras que otro grupo de combatientes, PMU, fue atacado cerca de la frontera con Irán.
Por su parte, el gobierno libanés declaró "ilegales" las actividades del grupo Hizbulá, en un intento de frenar una nueva ofensiva israelí contra el país levantino. La milicia aliada de Irán atacó Israel el lunes en represalia a la muerte de Jamenei, provocando una respuesta inmediata del ejército israelí, que amenaza ahora con una nueva invasión en el país. El gobierno libanés, debilitado por años de confrontaciones políticas y una crisis económica galopante, también sufre la presión de Estados Unidos e Israel para desarmar a Hizbulá. Otro de los grandes aliados de Irán en el Eje de Resistencia son los hutíes de Yemen, que por el momento no se han pronunciado sobre si respaldarán a Teherán en esta guerra. Yemen atraviesa un período muy inestable tras una década de guerra civil y un conflicto reciente entre facciones respaldadas por Riad contra Dubai.
