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Von der Leyen avisa de las "consecuencias" de la guerra de Irán: "Debemos estar preparados"

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La Unión Europea ha activado sus protocolos de crisis ante la vertiginosa escalada del conflicto en Oriente Medio. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, manifestó este lunes que el bloque comunitario debe estar "preparado para las consecuencias" directas derivadas de la guerra en Irán. Estas declaraciones surgen en un contexto de máxima tensión regional tras la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, y la posterior oleada de ataques que ha sacudido la zona.

Durante una rueda de prensa posterior a la firma de un acuerdo de cooperación entre la UE y Suiza, la mandataria alemana anunció la convocatoria de una reunión del Colegio de Seguridad de la Comisión Europea. El objetivo prioritario de este encuentro es evaluar el impacto de los recientes acontecimientos en áreas fundamentales para la estabilidad europea, abarcando desde la seguridad energética y el transporte hasta la gestión de flujos migratorios y la seguridad nuclear. Von der Leyen calificó la evolución de los hechos como "muy preocupante" y enfatizó que la prioridad absoluta de la Unión es trabajar intensamente para reducir la escalada y detener la propagación del conflicto.

En su discurso, la presidenta condenó con dureza los ataques "temerarios e indiscriminados" lanzados por Irán contra activos internacionales clave. Hizo especial mención al bombardeo de la base militar británica de Akrotiri, situada en la isla de Chipre, y a la agresión contra la refinería de la petrolera estatal Aramco en la ciudad portuaria de Ras Tanura, en Arabia Saudí. Estos ataques contra infraestructuras críticas son vistos por Bruselas como acciones altamente desestabilizadoras para la región.

Respecto al panorama interno de Irán tras la desaparición de Jameneí, Von der Leyen expresó que existe una "esperanza renovada para la gente oprimida" en el país persa. Asimismo, reafirmó el "firme apoyo" de la Unión al derecho inalienable de los ciudadanos iraníes para determinar su propio futuro político.

Para la Comisión Europea, la única salida viable sigue siendo la vía diplomática. Esta solución pasa necesariamente por una transición política creíble en Teherán, la paralización completa de sus programas nucleares y balísticos, y el fin definitivo de sus actividades desestabilizadoras, factores que Bruselas considera esenciales para recuperar la estabilidad regional.