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Un dron de Irán alcanza una base aérea británica en Chipre: "Es un régimen maligno"

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La base aérea de Akrotiri, situada en Chipre pero bajo soberanía del Reino Unido, ha sido blanco de un ataque con drones por parte de Irán, marcando una escalada sin precedentes en la actual guerra de Oriente Próximo. El impacto de un dron iraní causó "daños leves" en una pista de aterrizaje y otras infraestructuras, aunque el Ministerio de Defensa confirmó que no se produjeron víctimas personales. Este suceso representa la primera vez que territorio británico es atacado por las Fuerzas Armadas de otro país desde la Guerra de las Malvinas en 1981, en un momento en que Chipre ostenta la presidencia de turno de la Unión Europea.

El ataque se produjo apenas una hora después de que el primer ministro británico, Keir Starmer, autorizara formalmente a Estados Unidos el uso de las bases aéreas del Reino Unido para lanzar ofensivas contra Irán. Starmer justificó esta decisión crítica debido a los previos bombardeos iraníes contra socios regionales como Kuwait, Emiratos Árabes, Arabia Saudí, Qatar, Bahréin y Omán. Según el mandatario, su deber primordial es proteger a los aproximadamente 94.000 ciudadanos británicos en la zona, asegurando que la única forma de frenar la amenaza es destruir los misiles en su origen, ya sea en sus almacenes o en las lanzaderas desde las que son disparados.

Expertos militares presumen que Irán empleó un dron Shaheed 136B, un modelo con un alcance de 4.000 kilómetros que le permite alcanzar objetivos incluso en Grecia y gran parte de los Balcanes. A pesar del ataque, la base de Akrotiri permanece plenamente operativa. Inmediatamente tras la explosión, varios cazabombarderos Eurofighter Typhoon y aviones-cisterna despegaron para patrullar el espacio aéreo en busca de nuevas amenazas iraníes.

En la base, que alberga a parte de los 3.000 efectivos británicos desplegados en la isla, también se encuentra un importante destacamento de Estados Unidos, incluyendo aviones espía U2, cazas F-15 y aviones de guerra electrónica. Mientras tanto, el personal de las instalaciones mantiene la orden estricta de permanecer en sus viviendas y alejados de ventanas ante el riesgo de nuevas explosiones.