- Conflicto Pakistán declara la "guerra abierta" contra Afganistán y aviones de combate bombardean Kabul
- Directo Guerra Pakistán-Afganistán, última hora
Durante más de un siglo, la frontera entre Pakistán y Afganistán ha sido escenario de numerosos conflictos y escaramuzas militares a lo largo de generaciones; un trazado impuesto por el colonialismo británico, nunca reconocido por Kabul, que partió comunidades, dividió tribus pastunes y dejó muchas heridas que nunca cicatrizaron. Bombardeos aéreos, incursiones nocturnas y muchos muertos marcan una actual escalada que ahora con amenaza con conducir a un conflicto a mayor escala. Islamabad atacó el viernes Kabul y el ministro de Defensa paquistaní anunció que su país está en una "guerra abierta" con Afganistán.
¿Cuál es el origen del conflicto entre Pakistán y Afganistán?
Para entender el choque actual hay que retroceder hasta 1893. Aquel año, el diplomático británico Mortimer Durand trazó una frontera entre el Afganistán de entonces y la India británica. Aquella línea -2.577 kilómetros que atraviesan montañas y territorios tribales pastunes- partió a dos comunidades hermanas.
Cuando Pakistán nació en 1947, tras la división del subcontinente que había estado bajo dominio colonial británico, heredó esa delimitación. Para Islamabad se trataba de un límite internacional legítimo. Pero Kabul nunca lo reconoció formalmente como frontera. Para muchos afganos, se trataba de una imposición colonial que fragmentaba su tejido étnico. Los sucesivos gobiernos afganos consideraron que la frontera dividía arbitrariamente al pueblo pastún.
Grupos insurgentes, traficantes y milicias llevan décadas operando en ambos lados de la frontera, que ha sido escenario de cierres periódicos, escaramuzas e intercambios de artillería que han alimentado un círculo de hostilidad constante. Pero la relación no ha sido siempre de confrontación. Durante los años 90 y la primera década de los 2000, Pakistán se convirtió en uno de los principales apoyos de los talibán, proporcionando entrenamiento y respaldo logístico a cambio de influencia sobre Kabul y control indirecto de la frontera.
Después de que las fuerzas de la OTAN expulsaran del poder a los talibán en 2001 por dar cobijo a los autores de los atentados del 11 de septiembre en las Torres Gemelas, Pakistán dio refugio a los combatientes y apoyo militar y económico para su posterior insurgencia contra el gobierno afgano respaldado por Estados Unidos.
Pero cuando los talibán regresaron al poder en 2021, la frontera se volvió más imprevisible, marcada por el surgimiento de grupos terroristas armados vinculados al Estado Islámico que, según las autoridades paquistaníes, están arropados por Kabul. Pakistán ha enfrentado un aumento de la violencia islamista.
¿Qué papel juega el terrorismo?
La clave se llama Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP). Fundado en 2007, este grupo insurgente combate a las fuerzas paquistaníes y está detrás de muchos de los atentados más sangrientos del país. Islamabad sostiene que el TTP opera desde refugios en Afganistán con la complicidad de las autoridades talibán. Kabul lo niega.
En las últimas semanas, Pakistán ha sufrido una nueva ola de ataques mortales. El Gobierno del primer ministro Shehbaz Sharif ha asegurado tener "pruebas concluyentes" de que estos atentados fueron planificados desde suelo afgano. De ahí la respuesta reciente con bombardeos selectivos contra presuntos campamentos del TTP y de facciones vinculadas al Estado Islámico en el este de Afganistán.
Kabul ha denunciado que esos ataques han golpeado zonas civiles. La represalia afgana llegó con ofensivas coordinadas a finales de febrero a lo largo de la frontera. Las cifras de bajas divergen de forma abismal: Islamabad habla de más de un centenar de combatientes afganos abatidos; los talibán reducen sus pérdidas y elevan las paquistaníes. La propaganda es parte fundamental de esta guerra.
¿Por qué ha fracasado su tregua?
Tras varios choques fronterizos en 2025, ambos países pactaron el pasado otoño un alto el fuego con la mediación de Qatar. Funcionó como un parche temporal. Pero el aumento de la violencia insurgente en Pakistán y la presión interna sobre su Gobierno erosionaron esa contención. Islamabad también aumentó su campaña masiva de expulsión de migrantes afganos indocumentados, tensando aún más las relaciones.
Un punto clave es el cruce de Torkham, situado en la provincia afgana de Nangarhar y conectando con el distrito paquistaní de Khyber, que es vital para el comercio y el tránsito humano. También funciona como termómetro del conflicto. En los últimos enfrentamientos, se ha transformado en un escenario de evacuaciones masivas en ambos lados de la frontera. Afganos que esperaban cruzar hacia Pakistán fueron trasladados esta semana a zonas seguras, mientras que residentes paquistaníes en aldeas cercanas fueron retirados ante la amenaza de morteros y fuego cruzado.
¿Cómo empezó la actual "guerra abierta?
A última hora de la noche del jueves, el ejército talibán lanzó ataques contra posiciones paquistaníes a lo largo de la disputada frontera. Kabul dijo que esos ataques fueron en represalia por un bombardeo previo por parte de Pakistán que dejó al menos 18 personas muertas.
En respuesta, el viernes de madrugada Pakistán lanzó la operación Ghazab Lil Haqq, que se puede traducir como "Operación Furia Justa". Los ataques aéreos paquistaníes alcanzaron Kabul, la provincia sudoriental de Paktia y Kandahar, considerada la cuna espiritual de los talibán.
¿Quién tiene mayor fuerza militar?
Pakistán es una potencia nuclear. Según el informe "Military Balance 2025" del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), cuenta con alrededor de 650.000 efectivos en servicio activo y más de 500.000 reservistas, a lo que habría que sumar a una policía militar con 300.000 efectivos.
Su fuerza está reforzada con armamento moderno: artillería pesada, vehículos blindados, helicópteros de ataque, submarinos, cazas de última generación y un arsenal de misiles balísticos de corto y medio alcance capaces de portar ojivas nucleares.
Los expertos señalan que el ejército de Afganistán, gobernado por un régimen no reconocido internacionalmente, combina estructuras heredadas de la insurgencia con intentos recientes de modernización, aunque carece de la experiencia y del armamento de un ejército convencional. Se estima que las fuerzas del régimen talibán suman entre 150.000 y 200.000 combatientes, aunque muchas unidades dependen de redes tribales. La fuerza afgana reside principalmente en la movilidad, el conocimiento del terreno montañoso y su capacidad de operar como insurgencia organizada.
¿Qué hay en juego geopolíticamente?
La región es tablero de influencias. China mantiene estrechos vínculos económicos y de seguridad con Pakistán. A través del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), Pekín no solo invierte miles de millones en infraestructura, puertos y energía, sino que también garantiza a Islamabad un respaldo estratégico frente a India y la creciente inestabilidad en su frontera noroeste. El año pasado, durante el fuerte choque militar entre Pakistán e India, los paquistaníes usaron aviones fabricados en China para bombardear regiones del país vecino.
Estados Unidos, aunque retirado de Afganistán desde 2021, sigue vigilante en este conflicto. La administración estadounidense mantiene un interés estratégico en evitar que el territorio afgano vuelva a convertirse en santuario para grupos yihadistas capaces de proyectar ataques internacionales. Washington, aseguran observadores internacionales, mantiene canales discretos con Kabul.
Irán también presta mucha atención a la frontera oriental de su vecino afgano. Teherán se preocupa por la influencia de los talibán en Afganistán, especialmente en las provincias chiíes y en el tráfico de narcóticos y migrantes hacia sus fronteras. Rusia, por su parte, ha reforzado sus relaciones con Islamabad y mantiene también estrechos contactos con Kabul, vigilando siempre el riesgo de radicalización que pueda cruzar hacia sus repúblicas del sur.
