En la casa española de los Güerere, los días parecen siglos. La tragedia de esta familia hispanovenezolana comenzó en mayo de 2023 cuando el empresario Uaiparu Güerere López regresó a Venezuela, tras seis años de vida en España, para "finiquitar la venta de un bien de su propiedad", confirmaron a EL MUNDO fuentes familiares, que prefieren resguardarse bajo el anonimato.
Un viaje previsto para pocos días que por arte y magia revolucionaria se convirtió en un suplicio para él mismo y para toda su familia. Güerere es hoy uno de los seis presos hispanovenezolanos encarcelados por el chavismo pese a la aprobación de la Ley de Amnistía la semana pasada. El empresario, de 70 años, permanece desde hace dos en una celda de la cárcel del Rodeo 1, reabierta sobre todo para presos extranjeros y militares. Otro hispanovenezolano, el estudiante Fernando Noya (33 años), es compañero de presidio de Güerere.
Ambos han visto cómo cinco españoles abandonaron esta cárcel cercana a Caracas desde el inicio del proceso de excarcelaciones, incompleto y lleno de trampas gubernamentales. Pese a ello, el Gobierno español abandera en Europa la causa de la retirada de sanciones internacionales a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Y no es la primera vez: ya en 2023 el ministro José Manuel Albares fracasó en su intento de que la UE amnistiara a 54 jerarcas, generales, jueces, fiscales, colaboracionistas y torturadores chavistas, incluida Delcy e incluido algunos de los protagonistas de esta historia.
"Tuvo una reunión con respecto a la venta de ese bien familiar y esa misma noche, el 31 de mayo del 2023, le siguieron unos hombres armados y vestidos de civil. Acto seguido, tras descubrir el seguimiento y bajo el temor de que se tratara de un secuestro, se dirigió a la Policía Municipal de Chacao (uno de los municipios de Caracas). Pocos minutos después llegaron funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y se lo llevaron. Por 38 días, su familia no supimos nada sobre Uaiparu Güerere. Ni dónde estaba, ni siquiera si estaba vivo", desvelaron las mismas fuentes.
En julio de 2023, la familia pudo confirmar que Güerere se encontraba en la sede de Boleíta de la DGCIM, desde donde fue trasladado en febrero de 2024 a la cárcel del Rodeo 1, considerada un "infierno en la tierra", según organismos de Naciones Unidas y activistas de derechos humanos. La peor cárcel de América Latina.
Poco importó a sus verdugos y carceleros que el empresario hispanovenezolano cuente con 70 años, lo que obliga a que cumpla su pena carcelaria en arresto domiciliario, según la ley venezolana. Mucho más cuando Güerere sufre patologías cardíacas y gastrointestinales, que necesitan control médico especializado y continuo. Las condiciones inhumanas de El Rodeo 1 han agravado su estado de salud. "Su vida está en peligro inminente", corroboró su familia.
Al hispanovenezolano ni siquiera se le permite recibir ningún tipo de alimento, pese a que es una práctica generalizada en las cárceles venezolanas. "Intentamos dejar sus medicinas, lo único que se puede llevar, y no siempre son aceptadas. Ni siquiera sabemos si se las entregan", ratificaron los familiares.
¿Por qué este empresario, alejado de la política y con un historial económico impecable, es otra más de las víctimas de la furia bolivariana? La respuesta está en los oficiales de la DGCIM que han levantado un pequeño imperio económico a costa de lo robado a los presos políticos. El más conocido de ellos, el coronel Alexander Granko Arteaga, uno de los sancionados por la UE y conocido por los informes de la ONU como uno de los principales torturadores de su aparato represivo, es el propietario de un equipo de fútbol, el de la Universidad Central de Venezuela (UCV), que tras conquistar el campeonato local se ha paseado por la Copa Libertadores, como si fuera el Nacional de Medellín de Pablo Escobar del siglo XXI.
El Foro Penal, organización que protege a los presos políticos, desveló que el bien que el empresario hispanovenezolano pretendía vender era un helicóptero, una operación intervenida por la DGCIM. Las mismas fuentes familiares confirmaron a EL MUNDO que las propiedades comunes, incluida la casa, oficina y todos los vehículos, fueron confiscados por sus captores.
El mismo modus operandi que ha enriquecido a destacados oficiales de la DGCM, justificado en tribunales con la acusación por asociación para delinquir presentada ante un tribunal antiterrorista.
El control que los verdugos mantienen sobre el empresario hispanovenezolano en el interior del Rodeo 1 no conoce límites: está completamente aislado y ni su familia ni su abogado saben nada de él desde hace meses. Las visitas son canceladas continuamente. Naciones Unidas determinó que la detención de Güerere fue arbitraria y su desaparición forzada, y exigió su liberación, ante la evidencia plena de su inocencia, convertido en un preso bajo extorsión de los militares.
Por si todo esto fuera poco, la tragedia ha perseguido al hispanovenezolano hasta la puerta de su celda. A principios de 2024, ya en el Rodeo 1, la familia consiguió que la madre de Uaiparu, de 99 años, pudiera visitar a su hijo, para lo que fue encapuchada por los carceleros, la norma que rige en la prisión de la DGCIM. La mujer no aguantó tanto odio ni la situación de su hijo: sufrió un ictus cerebral después de la visita.
Más de 200 presos políticos permanecen en huelga de hambre en el Rodeo 1 desde la semana pasada, una protesta que al menos ha conseguido la liberación de 35 reos en las últimas horas. Entre los excarcelados se encuentran los 11 cadetes, uno de ellos menor de edad, detenidos hace un año porque los sabuesos de la DGCIM pensaron que en su participación en el juego onlineCall of Duty escondía un intento de golpe de Estado.
Se desconoce en este momento en qué situación se encuentran los dos españoles, Güerere y Fernando Noya, aunque la familia del estudiante confirmó a este periódico que el joven sufre ataques de ansiedad desde hace una semana.

