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Japón

Donald Trump avala la candidatura de la "popular" Sanae Takaichi en las elecciones de Japón

La primera ministra hizo historia al convertirse en la primera mujer en gobernar el país y las encuestas la sitúan como clara favorita

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y el presidente de EEUU, Donald Trump.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y el presidente de EEUU, Donald Trump.CARL COURT; SAUL LOEBAFP
Actualizado

A finales del año pasado, un editorial del Yomiuri Shimbun, el diario de mayor tirada de Japón, ironizaba sobre el "flechazo" político entre Donald Trump y Sanae Takaichi. El periódico señalaba que la entonces recién llegada primera ministra estaba desplegando todos sus encantos para cultivar una relación personal con el presidente estadounidense, una estrategia que en Tokio muchos interpretaron como puro pragmatismo: halagos en público, promesas de inversiones, compras de material y energía estadounidense, y una retórica alineada con el nacionalismo que Trump ha convertido en marca propia.

La sintonía se escenificó en octubre, cuando el republicano visitó Tokio. "Es una nueva edad de oro en la alianza entre Estados Unidos y Japón", proclamó Takaichi. Trump, por su parte, no ocultó su entusiasmo por contar en Japón, pieza clave en el tablero del Indo-Pacífico, con una dirigente ideológicamente cercana, partidaria de reforzar el gasto en defensa y de endurecer el discurso sobre inmigración y seguridad.

A dos días de las elecciones generales de este domingo, el respaldo estadounidense ha vuelto a irrumpir en una campaña que pilla muy lejos de Washington. Trump ha publicado un mensaje en redes sociales en el que expresa su "total y completo respaldo" a la primera ministra japonesa. "Merece un gran reconocimiento por su trabajo... ¡No defraudará al pueblo de Japón!", escribió en mayúsculas, antes de anunciar que la recibirá en la Casa Blanca el 19 de marzo, dando por sentado que revalidará el cargo.

Aunque la alianza con Estados Unidos es un pilar histórico de la política exterior japonesa, nunca un presidente estadounidense había soltado unas declaraciones tan explícitas de apoyo a un candidato en plena campaña electoral. Washington ha respaldado tradicionalmente a los gobiernos japoneses, independientemente de quién ocupara el cargo, y ha evitado pronunciarse sobre procesos electorales concretos para no dar la impresión de injerencia. El mensaje de Trump, como lleva haciendo muchos meses en elecciones que se han celebrado en otros rincones del mundo, rompe en parte con esa práctica y refleja la afinidad personal con Takaichi.

En Tokio, en el popular cruce de Shibuya, el más transitado del mundo con una marea de peatones que avanza en todas direcciones cuando el semáforo se pone en verde, los rostros de los candidatos y las furgonetas de campaña se han colado entre los clásicos anuncios luminosos y carteles comerciales. A pocos metros de la estatua del perro Hachiko, una familia hojea folletos electorales con la cara de la estrella del momento en Japón.

"Me gusta que Takaichi hable claro. Es directa y tiene ambición, algo que le ha faltado durante años a muchos líderes japoneses", comenta Sora, empleada de una consultoría de 31 años. "Creo que es importante que Japón tenga una líder que no parezca débil frente a otros países", añade Keiko, una jubilada de 68 años, en alusión velada a China y Corea del Norte, temas que han dominado la campaña. Ambas mujeres votarán por el conservador Partido Liberal Democrático (PLD) que lidera Takaichi.

La primera ministra, de 64 años, hizo historia al convertirse en la primera mujer en gobernar Japón. El año pasado, el PLD estuvo al borde del abismo tras perder la mayoría parlamentaria y acumular escándalos de financiación irregular. Pero la irrupción de Takaichi hace cuatro meses, tras ganar las primarias de su partido, lo cambió todo. Todas las encuestas la sitúan como clara favorita.

El PLD y su socio de coalición, el Partido de la Innovación de Japón, podrían rondar los 300 escaños de los 465 de la Cámara Baja, según los sondeos más recientes. Superar los 261 diputados garantizaría una mayoría estable, suficiente para controlar los comités parlamentarios y aprobar presupuestos sin depender de pactos puntuales. La propia Takaichi ha prometido dimitir si no alcanza la mayoría, una apuesta arriesgada que ha elevado la tensión de la recta final de la campaña.

Tirón entre los jóvenes

Uno de los datos que más llama la atención de su popularidad es el tirón que tiene entre los jóvenes. Diversas encuestas señalan que el apoyo entre los menores de 30 años se ha disparado, incluso llegando al 90%.

Un fenómeno poco habitual en un país donde la apatía electoral juvenil ha sido crónica. En algunos grupos, la ola de entusiasmo hacia su figura roza casi la devoción pop. Analistas japoneses atribuyen el respaldo a una mezcla de factores: una imagen de liderazgo firme y un discurso que combina orgullo nacional con promesas de rearme, modernización tecnológica y crecimiento económico.

Si Trump figura entre sus aliados más visibles, en la otra superpotencia, China, la percepción es muy distinta. Apenas unas semanas después de asumir el cargo, Takaichi reavivó una vieja línea roja al declarar en el Parlamento que un ataque chino contra Taiwan podría desencadenar una respuesta militar japonesa, dejando abierta la puerta a la intervención de las Fuerzas de Autodefensa.

La reacción de Pekín fue inmediata, con protestas diplomáticas y restricciones económicas selectivas que afectaron a sectores sensibles de las exportaciones japonesas. Para el gigante asiático, la retórica de Takaichi rompía con décadas de ambigüedad estratégica de Tokio; para el Gobierno japonés, se trataba de una adaptación a un entorno de seguridad cada vez más incierto.