El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha dado señales este viernes de que su país está ultimando los detalles para sentarse en la mesa de negociaciones con Washington si EEUU pone fin a "sus políticas hostiles", en medio del despliegue militar de la Casa Blanca en Oriente Próximo y la amenaza de intervención en el país. "Queremos que las negociaciones sean justas y estamos preparados para ello", declaró Araghchi en Estambul, tras una reunión con su homólogo turco, Hakan Fidan. "No se han cumplido aún algunos requisitos previos como la ubicación, el formato de la reunión... Hablamos de esto hoy con Fidan y estamos en contacto con nuestros colegas en la región", detalló.
La visita de Araghchi a Estambul se produce en medio de la grave escalada de tensiones entre Teherán y Washington, en la que ambas partes se muestran abiertas a negociar, al tiempo que amenazan con actuar militarmente. Estados Unidos lleva meses presionando a Irán para que ceda a sus condiciones para limitar su programa nuclear. Con las protestas antigubernamentales que sacudieron Irán a principios de enero, Donald Trump advirtió con intervenir en el país a favor de los manifestantes, una amenaza de la que se ha retractado en varias ocasiones, para escalar de nuevo las tensiones después, con el despliegue de su Armada en Oriente Próximo. "Tenemos muchos barcos muy grandes y potentes navegando hacia Irán ahora mismo, y sería fantástico si no tuviéramos que usarlos", declaró el presidente estadounidense anoche, anunciando que le dio un ultimátum de "dos cosas" a Irán para evitar una acción militar. "Número uno: nada de armas nucleares. Y número dos: deja de matar manifestantes", aseguró. En este sentido, Araghchi remarcó que "existe una clara contradicción por parte de Estados Unidos" que amenaza con intervenir militarmente mientras insiste en el "diálogo a través de intermediarios". Por su parte, el ministro turco aludió a las protestas en Irán advirtiendo que el país "debería resolver pacíficamente sus problemas sin intervención extranjera" y acusó a Israel de estar "tratando de convencer a Estados Unidos de intervenir en Irán".
Antes del encuentro entre los ministros de Exteriores turco e iraní, Recep Tayyip Erdogan habló por teléfono con su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian. "Nuestro presidente ha expresado su interés en facilitar el diálogo (con Washington) para encontrar una solución. Ayer, antes del encuentro con Araghchi, hablé con (el enviado de EEUU) Steve Witkoff)", aseguró Fidan, dando a entender que Ankara se ha convertido en una de las líneas de comunicación indirectas entre Estados Unidos e Irán. Erdogan habría propuesto una teleconferencia tripartita con Washington y Teherán para aliviar las tensiones, según fuentes oficiales a Middle East Eye.
Ante una posible intervención estadounidense que podría salpicar a toda la región, Turquía se ha ofrecido como mediador en el conflicto y ha instado a las partes a volver a la mesa de negociaciones. En una entrevista con Al Jazeera, Fidan remarcó la dificultad para alcanzar un pacto con Irán si Washington continúa acumulando exigencias. El canciller aseguró que "Irán está dispuesto a negociar nuevamente un expediente nuclear" y que se podrán lograr avances si se abordan las cuestiones "una por una". "Está mal empezar una guerra de nuevo", aseveró Fidan, sobre una inminente intervención estadounidense.
Turquía está evaluando incrementar las medidas de seguridad en los 500 kilómetros de frontera que comparte con Irán, ante el incremento de la inestabilidad en el país. A Ankara le preocupa que una intervención estadounidense aumente el caos interno y provoque una oleada migratoria hacia su frontera. El Gobierno turco también quiere cooperar con Teherán ante la posibilidad de que grupos armados kurdos (PKK en el lado turco y PJAK en el iraní) se reactiven en medio de la inestabilidad en el país. De hecho, durante las protestas que sacudieron Irán a principios de enero, Ankara alertó al país vecino sobre la presencia de milicias kurdas que actuaban contra las fuerzas de seguridad.
Sin embargo, Turquía no ha dejado de lado las diferencias en materia de seguridad y rivalidad regional que mantiene con Irán. El jueves anunció la detención de seis personas -entre ellas un ciudadano iraní- acusadas de espionaje político y militar para Irán. La Fiscalía de Estambul les acusa de "recopilar informaciones sobre bases militares y otros lugares sensibles en Turquía" en coordinación con "miembros del brazo de Inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán".
