La maldición que persigue a los presidentes peruanos no perdona ni siquiera a los más breves. José Jerí, el moderado que accedió en octubre a la Presidencia tras la destitución de su predecesora, la izquierdista Dina Boluarte, se encuentra en la cuerda floja pese a llevar escasamente 108 días sentado en el Sillón de Pizarro.
Un grupo de 27 diputados de la izquierda peruana ha presentado este lunes una moción de vacancia (el impeachment peruano) contra Jerí, señalado por sus reuniones secretas con el empresario chino Zhihua Yang, con una hoja de servicios de lo más brillante: dueño del salón Xin Yan en el distrito limeño de San Borja y del centro comercial Market Capón, con conexiones con constructoras e hidroeléctricas, contratista del Estado, muy cercano a la Embajada de China en Lima y facilitador de los intereses chinos en Perú.
Los parlamentarios de Perú Libre (PL, partido marxista leninista que apoyó al golpista Pedro Castillo para que llegara a la Presidencia), Bancada Socialista y Bloque Democrático (escisiones de PL), Juntos por el Perú (progresistas) e independientes han unido sus votos para poner en marcha el proceso de vacancia, una figura constitucional que se ha llevado por delante a varios mandatarios. De hecho, Perú ostenta un récord mundial difícil de igualar: en el penal limeño de Barbadillo permanecen los ex presidentes Castillo, condenado por el autogolpe fracasado que precedió a la designación de Boluarte; Alejandro Toledo (extraditado desde Estados Unidos por el caso Odebrecht); Ollanta Humala (condenado a 15 años de prisión por recibir dinero para su campaña de la polémica constructora brasileña y de Hugo Chávez); y Martín Vizcarra (condenado por corrupción a 14 años de cárcel). En Barbadillo permaneció el dictador Alberto Fujimori durante 15 años hasta su indulto.
La vacancia se suma a las seis censuras que se presentaron en el Congreso la semana pasada. Pese al poco tiempo que lleva en el poder, contra Jerí no sólo sobrevuelan sus encuentros con el empresario chino, también el proceso de privatización de la estatal PetroPerú.
A la prensa peruana no le ha costado mucho trabajo desnudar el porqué de los encuentros misteriosos entre empresario y mandatario, a los que Jerí acudió resguardado con capuchas y gafas de sol. La empresa china Nuctech Perú SAC obtuvo una orden de servicio del Despacho Presidencial a mediados de diciembre, cuando llevaba dos años sin un solo contrato con la Administración. El contrato se firmó para mejorar la vigilancia en la Casa Presidencial de Pizarro.
Los peruanos, con ese humor que les define, han bautizado al escándalo como el Chifagate. Los chifas son los restaurantes de comida chino-peruana que proliferaron gracias a la abundante colonia asiática que desembarcó en el país andino.
"Lo que pretende el Gobierno del presidente José Enrique Jerí Oré es realizar una indebida gestión de los recursos financieros del país, en una coyuntura de un continuo estado de emergencia, donde su objetivo debe ser adoptar medidas para enfrentar la inseguridad y la defensa de la población ante el desborde de la criminalidad a nivel nacional", atacaron los congresistas al mandatario, a lo que suman la "reunión clandestina" con Zhihua Yang de finales de diciembre.
Para que la vacancia siga su camino se deben sumar otros 25 congresistas, y para que provoque la destitución de Jerí sería necesario alcanzar el listón de los dos tercios de la Cámara, es decir, 87 votos.
