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María Corina Machado contestó a los periodistas a sabiendas de que hablaba a un país tan expectante como atemorizado. "Venezuela será libre, lo vamos a lograr con la ayuda del presidente Trump y del pueblo estadounidense", aseguró con determinación.
Era su intervención más esperada, un día después de la reunión en la Casa Blanca con Donald Trump. La líder democrática se alineó con el plan puesto en marcha por Washington (estabilidad, recuperación y transición), aunque apostó por acelerarlo al máximo e insistió en la necesidad de destruir el aparato represivo del Estado y de la inmediata liberación de los presos políticos.
En su punto de mira, quien ahora dirige al chavismo reciclado. "Delcy tiene terror al presidente Trump", afirmó Machado para dar sentido a lo que hoy sucede en las entradas de una revolución descafeinada. Un aspecto imprescindible para la "transición ordenada" diseñada por Washington, en la que "ellos (los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez) están haciendo el trabajo sucio. El resultado de una transición estable va ser una Venezuela orgullosa que será el mejor aliado que tendrá Estados Unidos en el hemisferio", enfatizó la dirigente opositora.
La líder democrática repartió un sinfín de mandobles dialécticos a la "comunista Delcy", a quien descalificó como representante de los regímenes ruso, chino iraní, "pero no del pueblo venezolano" y que simplemente "está cumpliendo órdenes" aludiendo a la tutela de Washington sobre el actual gobierno del país sudamericano.
Los hechos le habían dado la razón unas horas antes, al conocerse que Delcy, dispuesta a obedecer a Washington, recibió en Caracas al director de la CIA, John Ratcliffe, el mismo que infiltró y preparó con mimo la operación que hace dos semanas capturó a su padrino político. El choque que esto supone en la sociedad venezolana es difícil de medir: durante un cuarto de siglo, cientos de ciudadanos han sido acusados de pertenecer a la agencia de Inteligencia del Imperio.
La fotografía de las risas entre Ratcliffe y el mayor general Gustavo González López, el nuevo responsable de la Guardia Presidencial y de la contrainteligencia militar, señalado por la ONU por sus violaciones de derechos humanos, constata el cambio provocado en Venezuela en apenas 13 días.
Machado recibió otro espaldarazo de Trump, quien, tras una "reunión estupenda", reconoció en la líder venezolana a "una persona a la que respeto mucho, y ella, obviamente, me respeta a mí y a nuestro país". El mandatario señaló a los periodistas que María Corina le hizo entrega del Nobel (la medalla). "Me impresionó muchísimo. Es realmente una buena mujer", concluyó Trump.
Durante su comparecencia, Machado intentó romper con la idea de que se trate de un duelo entre ambas, pese a que Trump se muestra encantado de la colaboración de la "fantástica" Delcy. "Esto es entre un cártel y un movimiento de millones de venezolanos que nos hemos comprometidos con ser libres", clamó la opositora.
"La estructura del poder de Venezuela no es monolítica, por eso Delcy no tiene el control, ella no controla las fuerzas armadas, lo que controla es la estructura represiva que tiene anuladas las fuerzas armadas. Existen enormes tensiones en el alto mando militar. Las fuerzas armadas están amarradas, aterrorizadas", desveló la dirigente opositora.
"Ahora no es posible pero estamos trabajando con volver a Venezuela con Edmundo González. ¿Estamos listos? Obviamente no. Estamos avanzando en pasos muy firmes y se acelerará", sentenció la líder democrática.
"Mi impresión es que Machado salió de la reunión con Trump totalmente alineada con la estrategia de EEUU en su interlocución con Delcy. La frase de 'están desmontándose ellos mismos' dice mucho del plan de Trump: usar la estructura actual para desmontar la estructura actual. La alternativa conlleva el costo de poner 50.000 soldados en el país y quedar a merced del terrorismo chavista. Si logra entrar pronto a Caracas con todas las garantías, esta reunión habrá sido un éxito total", explica a EL MUNDO el politólogo Enderson Sequera.
Esta sintonía, marcada previamente por la decisión de Washington, no puede ocultar la realidad que la propia María Corina explicó: "Para nosotros es un tema de vida o muerte. Cada día que pasa es una tortura, queremos que regresen los venezolanos que se han ido", además de que se concreten las excarcelaciones de presos, que además llegan con medidas cautelares que impiden su libertad total.
El chavismo reciclado volvió a activar ayer la apertura de mazmorras y, junto a otro grupo de presos extranjeros, las dos jovencitas Génesis y Rocío, condenadas a 10 años de cárcel por imprimir unas camisetas con la foto icónica de la destrucción de una estatua de Chávez, regresaron a sus casas. Las camisetas se las encargaron agentes chavistas para cazarlas, sólo posible en la revolución bolivariana.
La líder opositora dejó claro que su prioridad es que termine la represión y que se detenga la puerta giratoria, que libera a presos políticos para luego capturar a otros. "Hay que cerrar todos los centros de tortura, necesitamos garantías para que los exiliados vuelvan y los periodistas hablen libremente", culminó.
De momento, Machado permanecerá en Washington, donde proseguirán sus reuniones con miembros de la Administración Trump y otros dirigentes políticos. En círculos políticos estadounidenses se ha destacado la reunión que mantuvo con parlamentarios de los dos partidos, que incluso propusieron acompañar a María Corina en el día que decida regresar a Caracas.
"Al margen del tiempo que tome cada una de las etapas, lo que es innegable es que el proceso general de transición ya ha comenzado y todo indica que su destino hacia una Venezuela de elecciones libres y regreso de plena democracia es inevitable", concluye el analista Miguel Velarde.
