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Estados Unidos

Trump presume de 'su' Nobel: "Es un gesto maravilloso de respeto"

María Corina Machado le entrega la medalla de su galardón y agradece en "nombre del pueblo venezolano" "las acciones decisivas: el valor de América, y de su presidente nunca será olvidado"

María Corina Machado le da el Nobel de la Paz a Trump: "Le importa lo que está sufriendo Venezuela"E.M
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Los líderes mundiales, políticos y empresariales han aceptado que, cuando visitan la Casa Blanca, tienen que llevar un regalo. Una delegación suiza apareció en noviembre con un lingote de oro valorado en 130.000 dólares y un Rolex, también de oro. El presidente de la FIFA, que se sacó de la chistera un Premio de la Paz ad hoc para seducir al presidente de Estados Unidos, es un habitual del Despacho Oval, siempre con trofeos o copas doradas. Donald Trump recibió en agosto una batería de medallas olímpicas de 1984, como presente por su papel como anfitrión de los Juegos de Los Ángeles de 2028. Y el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, llegó con un palo de golf grabado con su nombre y los números 45 y 47, un guiño a sus dos mandatos presidenciales. Por eso, cuando este jueves María Corina Machado llegó a Washington tenía muy claro qué necesitaba para acercar posiciones con Trump e intentar aplacar el malestar y rencor que el hombre más poderoso del mundo arrastra desde octubre, cuando el Comité noruego decidió entregarle el Premio Nobel de la Paz a la líder opositora venezolana.

"Fue un gran honor para mí conocer hoy a María Corina Machado, de Venezuela. Es una mujer maravillosa que ha pasado por muchísimo. María me entregó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respetomutuo. ¡Gracias, María!", celebró el presidente estadounidense en sus redes sociales. Poco después, The New York Post obtuvo en primicia la foto del encuentro entre ambos, en el que Machado le hacía entrega de su medalla conmemorativa, con una placa añadida dándole las gracias a Trump "por su extraordinario liderazgo en la promoción de la Paz a través de la Fuerza, la diplomacia y la defensa de la libertad y la prosperidad", un guiño al lema del líder republicano.

Una segunda placa, debajo de la medalla, va más allá, y en "nombre del pueblo venezolano", agradece y reconoce a Trump "las acciones decisivas para asegurar que haya una Venezuela libre. El valor de América, y de su presidente Donald J. Trump, nunca será olvidado por los venezolanos", dijo en referencia al ataque militar que llevó a la captura de Nicolás Maduro.

Este segundo mensaje sirvió a Machado para construir un relato de hermandad y de retribución histórica. "Hace 200 años, el general Lafayette entregó a Simón Bolívar una medalla con la cara del presidente George Washington. Desde entonces, Simón Bolívar nunca la dejó. Siempre la conservó. 200 años después, el pueblo de Bolívar, sus herederos, le entregamos en retribución al presidente de Estados Unidos, heredero de Washington, la medalla del Nobel como un reconocimiento por su compromiso con nuestra libertad", explicó la política latinoamericana desde las escaleras del Capitolio, unas horas después, tras una reunión con senadores de ambos partidos.

La medalla del Nobel ha sido el precio a pagar por el encuentro, para intentar que Trump perdone la ofensa personal de no haber ganado el premio que más ansía. El precio para un acercamiento y la oportunidad de intentar convencer a Trump y su entorno para que no se echen en los brazos de Delcy Rodríguez y los herederos del régimen chavista. No será fácil. Trump ha elogiado repetidamente a Rodríguez y ha insistido en que no cree que la líder opositora tenga "el apoyo y el respeto de la gente".

Cuando en octubre ella fue galardonada, Trump no la felicitó, sino que se limitó a decir que Machado había llamado para decirle que él lo merecía tanto o más que ella y el pueblo venezolano. En las últimas semanas, Trump había reiterado que le parecía increíble no haber ganado el premio, insistiendo en la narrativa sin ningún tipo de sentido de que ha terminado él solo con ocho o nueve guerras en su primer año en el cargo. Y dijo que aceptaría encantado el premio si ella se lo diera. El Comité noruego salió a decir que un Nobel no se puede ceder o regalar. Y hoy mismo reiteró: "Una medalla puede cambiar de dueño, pero el título de Premio Nobel de la Paz no". Aun así, la oposición entendió el recado y ha pagado el precio. Una foto, una reunión y una genuflexión a cambio de una oportunidad.