INTERNACIONAL
Entrevista

Alfredo Ramos, primer dirigente opositor en Venezuela que sale de la clandestinidad: "El país está expectante ante la reunión de Trump con María Corina"

Reapareció en público el pasado viernes tras 17 meses de clandestinidad. "Es necesario retomar la calle", afirma en esta entrevista

Alfredo Ramos, ex alcalde de Barquisimeto y dirigente nacional del partido progresista La Causa R.
Alfredo Ramos, ex alcalde de Barquisimeto y dirigente nacional del partido progresista La Causa R.E.M.
Actualizado

Alfredo Ramos, ex alcalde de Barquisimeto y dirigente nacional del partido progresista La Causa R, reapareció en público el viernes tras 17 meses de clandestinidad. Ramos forma parte de la Plataforma Unitaria, cuyo candidato, Edmundo González Urrutia, arrasó en las elecciones presidenciales de julio de 2024. El megafraude posterior de la revolución puso en marcha la mayor represión en lo que va de siglo.

Ramos fue el primero, pero espera que otros sigan su ejemplo para recuperar la masiva fuerza en las calles que exhibió la oposición democrática, alrededor de María Corina Machado. El ex alcalde conversa con EL MUNDO días antes de la trascendental reunión entre Trump y Machado y cuando las imágenes que llegan desde Irán impactan a los venezolanos.

Acaba de salir de la clandestinidad, ¿por qué en este momento?
Porque creo que ahora es necesario retomar de nuevo públicamente la calle, lo que supone un reto para el régimen. Retomar nuestra actividad política y pública para que la transición sea real, democrática y justa. Y para que el pueblo pueda sentir que se dan los primeros pasos, el inicio, para lograr que en Venezuela se restablezca una democracia plena.
¿Teme alguna reacción del régimen tras su reaparición?
Yo lo hice a sabiendas de los riesgos que sufrimos los que estamos dentro del país. He sido un perseguido político, estuve preso de forma arbitraria en 2017 siendo alcalde electo por el pueblo de Barquisimeto. Allanaron el despacho donde ejercía las funciones de alcalde. Mi casa es vigilada de forma permanente con vehículos de los cuerpos de seguridad. Mi residencia ha sufrido pintadas en las paredes para amenazarme. Los colectivos (paramilitares) siguen en las calles, pero la transición debe iniciarse con nosotros, con nuestra vocería y diciendo las cosas como son.
¿Cómo percibe a la gente en este momento histórico?
El pueblo venezolano está contento, alegre, por la salida del dictador del poder. Agradecido con el Gobierno de Trump, porque no es simplemente un dictador. Esta no es una dictadura clásica, de las que ha conocido América Latina, incluso nuestro propio país. Esta dictadura convirtió a Venezuela en un narcoestado, aquí hay una fusión del poder político con el terrorismo y el narcotráfico. Por eso hay que entender la magnitud que ha significado la lucha del pueblo venezolano, los riesgos corridos, las atrocidades vividas y por eso celebramos en silencio, porque no hemos podido manifestar nuestro sentimiento de alegría porque aún permanecen en el poder. No hemos visto aún esa alegría en la calle que seguro se va a expresar este miércoles 14 de enero en una de las procesiones más grandes del continente, que es la Divina Pastora. Esta transición tiene que ser sin presos políticos, con libertad plena.
¿Sabe si otros dirigentes de la oposición democrática van a seguir su ejemplo?
Creo que sí, he conversado con algunos. Eso va a llegar y nuestra organización lo va a hacer de forma progresiva en los distintos estados. Para el régimen es una papa (patata) caliente. ¿Van a seguir con las puertas giratorias (entradas y salidas de las cárceles de presos políticos)? Vamos a demostrar si de verdad hay ánimo de que se restablezcan garantías y condiciones para el retorno de los dirigentes y compatriotas fuera del país. En Venezuela no sólo se persigue al dirigente, también a su familia y a su entorno. Hay dirigentes a quienes han quitado todo. Ahorita hablaba con un dirigente popular, del sindicato de una alcaldía, que construyó una casita humilde con su esfuerzo y se la expropiaron. Y ahora es la casa del partido del Gobierno. Una prueba más de la dimensión de esta dictadura.
¿No siente temor por su familia y por usted mismo?
Por supuesto. Tengo cuatro hijas y tres están fuera, en EEUU y en Chile. Han sido perseguidas desde hace años. Cuando me iban a visitar al Helicoide las seguían en dos carros (coches) desde Caracas a Barquisimeto (363 kilómetros) para amedrentarlas.
¿Cuál es el papel de los dirigentes opositores en esta transición bajo control remoto, con los hermanos Rodríguez al frente del país y con el mismo aparato represivo?
Sin duda es la misma represión, por eso corremos todos estos riesgos. Nuestra salida pública tiene riesgos. Los presos políticos tampoco son liberados plenamente, incluso los sueltan lejos de las cárceles, sacados a escondidas y les dejan en cualquier lugar. Y les amenazan: si habláis os volvemos a buscar.
Washington explicó su apuesta por Delcy Rodríguez valorando que la oposición no puede demostrar hoy su fuerza en la calle ante el miedo existente. ¿Se puede revertir esta situación?
Para que esta transición sea real necesita un pueblo movilizado.
¿Pero hay posibilidades de que se retomen las calles?
Sí, claro que sí. El aparato represivo está ahí, pero los ejemplos históricos también están ahí, incluido ahora mismo Irán. Todos pensábamos que una vez cayera Maduro la gente saldría a la calle. ¿Por qué no lo hizo? Porque aquí se ha instalado un estado de terror. Pero quiero destacar que aquí la gente ha luchado en la calle. Ya en el 2000 empezaron las manifestaciones nada más llegar Hugo Chávez y se quiso apropiar de la educación privada. La gente gritaba "Con mis hijos no te metas". Ese año sufrió el primer cacerolazo de una zona de clase media. La represión del 2024, tras las elecciones, se dirigió contra los sectores populares.
¿Puede haber efecto Irán en Venezuela?
Claro, porque también aquí la crisis humanitaria y económica es de grandes proporciones. Aquí la gente no tiene con qué comer.
Esta semana Trump recibirá a María Corina Machado en la Casa Blanca. ¿Cuál es el objetivo de esa reunión?
Celebro la reunión, el país entero está atento. Ella llevará a la Casa Blanca los anhelos y las angustias de este pueblo. Y el presidente Trump estoy seguro la va a escuchar. El país está expectante.
Usted también fue preso político en el Helicoide. ¿Qué está sucediendo, por qué no liberan a los prisioneros de la dictadura?
A raíz de la extracción de Maduro, al régimen se le movió el piso. Ahí hay una pelea a cuchillo por el poder, porque saben que hubo traiciones. Una persona ligada a las fuerzas armadas me confesó que en el ataque a la base de La Carlota los soldados corrieron a un centro comercial cercano. Eran las dos de la mañana y en el casino de ese centro comercial estaban varios generales jugando. ¿Quienes murieron además del anillo de seguridad de los cubanos? Los soldaditos del pueblo, ahí no había ningún general. La cúpula militar está corrompida hasta los tuétanos.
En Europa y en otros lugares del mundo, incluidas las Américas, distintas voces se alzaron contra el supuesto ataque a la soberanía de Venezuela que supuso el ataque militar estadounidense del 3 de enero.
En Venezuela no hay soberanía, eso es un ardid de la dictadura, utilizar el tema del derecho internacional, de la autodeterminación de los pueblos, la patria. Es un ardid. Aquí se demostró que los cubanos se han infiltrado hasta los tuétanos en todo el aparato del Estado. Qué soberanía puede haber cuando están metidos gobiernos extranjeros, como los rusos, los iraníes, la guerrilla colombiana, presentes en ocho estados (regiones).
¿Cómo ha sido su regreso desde la clandestinidad, puede dar algún detalle de cómo fue su situación personal durante esos meses?
Estuve resguardado y sólo hice algunas reuniones pequeñas para reagrupar a nuestra gente a nivel nacional. Con la familia preocupada siempre. Lo que hice el viernes sólo lo sabía un compañero, quien montó todo el aparato de seguridad para llegar al sitio. Y se hizo con gente conocida.