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Se acabó la leyenda: la muerte de los 32 escoltas cubanos golpea al castrismo

El primer anillo de seguridad que protegía a Nicolás Maduro, el hombre de La Habana en Venezuela, formaba parte del antiguo batallón de seguridad personal de Fidel

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel (en el centro), ondea banderas de Venezuela y Cuba en apoyo a Maduro en La Habana.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel (en el centro), ondea banderas de Venezuela y Cuba en apoyo a Maduro en La Habana.Adalberto RoqueAFP
Actualizado

Miguel Díaz-Canel compareció en la noche del domingo, cuando las imágenes y las informaciones desde Caracas y Washington habían pulverizado el manto de silencio impuesto por la dictadura castrista. El gran mito de los agentes cubanos, portentosos e infalibles, había desaparecido para siempre a golpe de ráfagas de metralleta por los Delta Force del Imperio.

"Honor y gloria a los bravos combatientes cubanos que cayeron enfrentando a terroristas en uniforme imperial, que secuestraron y sacaron ilegalmente de su país al presidente de Venezuela y esposa, cuyas vidas ayudaban a proteger los nuestros por solicitud de esa hermana nación", reconoció el presidente Miguel Díaz-Canel más de 40 horas después.

El primer anillo de seguridad que protegía a Nicolás Maduro, el hombre de La Habana en Venezuela, formaba parte del antiguo batallón de seguridad personal de Fidel, capaces de mantener con vida a Fidel Castro pese a los más de 600 atentados, según cálculos revolucionarios. Lo más granado de las fuerzas armadas castristas.

"Como resultado del criminal ataque perpetrado por el gobierno de los Estados Unidos contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, perdieron la vida en acciones combativas 32 cubanos, quienes cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a solicitud de órganos homólogos del país sudamericano. Nuestros compatriotas cumplieron digna y heroicamente con su deber y cayeron, tras férrea resistencia, en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos a las instalaciones", aseguró la presidencia de Cuba en un comunicado, que contradice lo avanzado por el general Vladimir Padrino López, jefe del generalato chavista, quien adelantó que los militares cubanos fueron asesinados "a sangre fría".

El gobierno castrista ha decretado el luto nacional y tiene motivos sobrados para hacerlo. "Los caídos eran la élite de la parte operativa de los servicios de Inteligencia cubanos, que siempre han tenido tropas especiales. El equivalente a los Seals, que cumplen funciones de protección personal de altos funcionarios. Funciones militares, de espionaje, de seguimiento e infiltraciones. Han aniquilado al equivalente a más de un pelotón de estas tropas élite, gente con entrenamiento físico, de inteligencia y contrainteligencia", precisó para EL MUNDO el historiador Armando Chaguaceda.

Resistencia nula

Un fracasado determinado también por la sorpresa, porque pese a su reconocida pericia en inteligencia, la élite de guerreros cubanos no pudieron prever ni los seguimientos previos ni la entrada en un cuartel cegado por los ataques previos. "En la invasión de Granada, en 1983, asesores cubanos y una brigada de obreros con AK-47 resistieron durante horas a la 82 División estadounidense, causándole bajas. Aquí no ha habido nada de eso, pese a que se trataba de un entorno que además conocían mucho más que los norteamericanos", cuestiona Chaguaceda.

No solo se trata de un fracaso militar, también ha esclarecido una realidad ocultada por Cuba desde la llegada de Hugo Chávez al poder: su presencia armada en un país extranjero. "En términos de injerencia, es un golpe muy fuerte", concluyó Chaguaceda.

En la memoria colectiva de los cubanos permanecen los constantes desmentidos del gobierno, entre ellos los del canciller Bruno Rodríguez: "Es una vulgar calumnia, que otra vez desmiento. Cuba no participa en operaciones de seguridad en la hermana República Bolivariana de Venezuela".

Un nuevo escándalo sacude a los dos países. "El régimen tercerizó la defensa del país y entregó funciones militares a fuerzas extranjeras. Quienes esgrimían argumentos sobre soberanía e integridad territorial por la intervención de las fuerzas de EEUU lo hacían mientras a su líder lo protegían fuerzas cubanas", subrayó el internacionalista Luis Peche.

Organismos de derechos humanos y activistas han denunciado en reiteradas ocasiones las evidencias de que agentes cubanos participaban en torturas contra detenidos y en la represión contra manifestantes y disidentes. También se conoce la presencia castrista en cuarteles para vigilar a los propios militares chavistas y en organismos de documentación.

"El problema no es el desenlace, sino la decisión", resumió Andrés Izarra, ex ministro de la revolución. "Chávez se entregó a los cubanos para tratar su enfermedad y ya sabemos cómo terminó. Maduro hizo lo mismo con su seguridad. Y también vemos el resultado".