El pulso de las principales ciudades de Taiwan está intacto mientras el mundo se agita a su alrededor. Es el efecto del imponente músculo militar de China, capacitado para intimidar a los que observan desde la lejanía y para extender un enorme abanico de sensaciones dentro de la isla. "Estamos a salvo, pero esperemos que Xi [Jinping] no haga nada estúpido". Es lo primero que pensó Inés, una joven taiwanesa, cuando comenzó la Misión Justicia 2025, el juego de guerra de mayor escala y alcance que ha desplegado Pekín hasta la fecha y que, entre el lunes y ayer martes, se extendió por siete zonas marítimas y aéreas claves.
Algunos, sin embargo, ni se inmutan. Tal es el caso de un español residente en Taipei que afirma a este periódico que no cree que estos ejercicios sean "distintos a las otras cien veces que ha ocurrido antes", o de Ricky, un joven taiwanés-español que también vive en la capital y reconoce no estar "muy enterado del tema", aunque dice haberlo visto en las noticias. "No creo que sea algo que afecte nuestro día a día", agrega. Inés es la más reflexiva de los tres y describe un ambiente donde "la gente, en general, está en calma".
Pone sobre la mesa un concepto: el mantenimiento de la estabilidad. Vincula la reciente cancelación de las celebraciones de Año Nuevo en Hong Kong a este término, que se refiere a la prevención de protestas populares por parte del Partido Comunista Chino (PCCh) mediante la suspensión de eventos públicos.
"Estamos prestando atención a lo que de verdad está sucediendo", sostiene la taiwanesa. Para una parte de la población, estas maniobras militares son una cortina de humo porque perciben que la economía y la política [chinas] están muy mal", por lo que "usaron esto para distraer la atención". La propaganda ha ayudado a difundir los simulacros a través de vídeos y de mensajes contundentes por parte de los portavoces del Ejército Popular de Liberación (EPL). Este tipo de discursos calan en un sector de la población que piensa que "nuestro Gobierno [Partido Progresista Democrático] está provocando a Pekín".
Entre la indiferencia, la normalización y la inquietud, hay una gran parte de la ciudadanía que está hastiada de estas amenazas. "Algunos piensan que, al final, la guerra quizás sea inevitable". Son los que apuestan por la inversión en Defensa -unos 34 mil millones de euros aprobados en noviembre-, que se suma al histórico acuerdo de compra de armamento a Estados Unidos por casi 10.000 millones de euros y al apoyo de Japón en caso de una acción militar de China. "Es para que Xi diga que hoy no será el día", valora Inés.
Sí lo era, en cambio, para que el EPL lanzara una batería de cohetes de largo alcance y alta precisión en aguas del norte y del suroeste de Taiwan con el fin de golpear, en un hipotético ataque, puntos críticos como rutas de importación de energía y recursos. Estas acciones reflejan la capacidad de China para cerrar líneas de suministro y aislar completamente la isla en caso de conflicto. El Comando del Teatro Oriental confirmó que había desplegado tropas, buques de guerra y de asalto anfibio, aviones de combate y artillería en siete zonas marítimas y aéreas que rodean la isla. Llevaron a cabo más de 10 horas de ofensiva simulada sobre objetivos terrestres y marítimos. También ejecutaron ejercicios para bloquear los principales puertos de Taiwan, en lo que Pekín describió como un entrenamiento para "combatir el separatismo y disuadir la interferencia extranjera", refiriéndose esencialmente a la Administración Trump.
Sobre esto fue preguntado ayer el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Lin Jian, tras la respuesta del presidente Donald Trump a estos ejercicios bélicos. El estadounidense declaró no estar "preocupado", ya que Pekín ha estado llevando a cabo estas maniobras durante 20 años. "Taiwan es parte inalienable del territorio chino", replicó el portavoz chino. "Los ejercicios militares del EPL constituyen una acción punitiva y disuasoria contra las fuerzas separatistas que buscan la 'independencia de Taiwan' mediante el desarrollo militar, y una medida necesaria para salvaguardar la soberanía nacional y la integridad territorial de China", agregó.
Taiwan, que mantiene su sistema democrático y rechaza la soberanía china, denunció los ejercicios como irresponsables y provocativos. Su Ministerio de Defensa informó de la presencia de decenas de aeronaves y buques cerca del estrecho, y reiteró que sus fuerzas están en alerta máxima para defender la estabilidad sin escalar el conflicto. "Lograron calmar a la gente publicando toda esta información", sostiene Inés.
Dentro de la isla, entre la amalgama de sentimientos encontrados -los que abogan por la independencia o los que prefieren acercarse a Pekín, como el partido de la oposición, Kuomintang-, hay una opción que prevalece entre la mayoría: mantener la situación actual de facto independiente, con su propio sistema democrático, sin declarar oficialmente la independencia y así evitar un conflicto con China. Inés abraza esta idea: "Sólo intentamos mantener el statu quo".
