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Australia

Los terroristas de Bondi Beach eran padre e hijo, según la Policía australiana

Las autoridades afirman que encontraron dos artefactos explosivos improvisados en el lugar del ataque, que ha dejado al menos 15 muertos, incluido uno de los tiradores, y 40 heridos

Un héroe anónimo desarma a un terrorista del tiroteo de Australia.
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Los presuntos autores del ataque terrorista en Bondi Beach (Sídney) este domingo, que abatieron a al menos 15 personas e hirieron a otras 40, eran padre e hijo, de 50 y 24 años, respectivamente, según ha anunciado la Policía de Australia. El padre fue abatido por la Policía. Su hijo permanece en estado crítico, ingresado en hospital. Las investigaciones de las autoridades han revelado que el primero tenía licencia para seis armas de fuego.

Así ha huido la gente del tiroteo en Australia.

Por el momento, Mal Lanyon, jefe de la Policía estatal de Nueva Gales del Sur, se niega a comentar cuestiones relacionadas con la ideología o los motivos del ataque. Sin embargo, Lanyon ha confirmado que se encontraron en el lugar de los hechos dos artefactos explosivos improvisados que estaban "activos", es decir, que podían detonarse.

Ha afirmado que fueron neutralizados, pero añadió que eran "bastante básicos en cuanto a su construcción". "Me alegro mucho de que esos artefactos no se activaran", ha expresado durante una rueda de prensa conjunta con el premier de Nueva Gales del Sur, Chris Minns.

Identificaciones no confirmadas por la Policía

Los medios locales identificaron a los dos presuntos autores de los disparos como padre e hijo, Sajid y Naveed Akram. La Policía no ha confirmado oficialmente la identidad de los sospechosos, pero los datos conocidos han sorprendido a los vecinos de los hombres acusados de perpetrar la matanza.

Como muchas personas en Sídney, Glenn Nelson pasó la tarde del domingo viendo por televisión la cobertura de un tiroteo mortal en la emblemática playa de Bondi. Pero al salir al porche de su casa, flanqueado por setos de boj cuidadosamente recortados, vio a agentes armados acordonando la calle antes de registrar la vivienda de enfrente, el hogar de los dos sospechosos.

"Pensé: "De acuerdo, ya veré el resto por la mañana"; y de repente, el drama estaba a la puerta de casa", ha dicho en una entrevista este lunes, poco después de cortar el césped. Nelson y otros vecinos señalan que la familia que vivía al otro lado de la calle llevaba una vida discreta, como cualquier otra del barrio de Bonnyrigg, un enclave obrero y bien cuidado, con una población étnicamente diversa, situado a unos 36 kilómetros por carretera del distrito financiero central de Sídney.

La Policía añadió que el hijo era conocido por las autoridades y que el padre contaba con licencia de armas.

Restricciones a la posesión de armas

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha propuesto este lunes endurecer las leyes nacionales de control de armas. En concreto, ha señalado que propondría nuevas restricciones, como limitar el número de armas que un propietario con licencia puede obtener. Sus propuestas fueron anunciadas después de que las autoridades revelaran que el mayor de los dos pistoleros —quienes eran padre e hijo— había acumulado sus seis armas legalmente.

"El Gobierno está preparado para tomar cualquier acción necesaria. Incluido en eso está la necesidad de leyes más estrictas sobre armas", ha dicho Albanese a los periodistas. "Las circunstancias de las personas pueden cambiar. Las personas pueden ser radicalizadas con el tiempo. Las licencias no deberían ser perpetuas", ha añadido.

El horror en la playa más popular de Australia fue el tiroteo más mortífero en casi tres décadas en un país con estrictas leyes de control de armas, principalmente dirigidas a retirar de circulación los rifles de disparo rápido. Albanese calificó la masacre como un acto de terrorismo antisemita que golpeó el corazón de la nación. Las leyes de armas de Australia fueron revisadas después de una masacre en 1996 en la ciudad de Port Arthur, Tasmania, donde un solo tirador mató a 35 personas.

El "héroe" se recupera tras una operación

Mientras tanto, el vecino de Sídney que forcejeó para arrebatar el arma a uno de los presuntos atacantes durante el tiroteo masivo en la playa de Bondi se recupera en el hospital tras someterse a una intervención quirúrgica por heridas de bala tras recibir dos disparos en el brazo y la mano, informa su familia.

Ahmed al Ahmed, de 43 años, fue identificado en redes sociales como el transeúnte que se ocultó tras coches aparcados antes de abalanzarse por detrás sobre el atacante, arrebatarle el rifle y derribarlo. Después habría sido alcanzado por el otro.

"Ya le han hecho la primera operación. Creo que necesitará dos o tres intervenciones más, dependiendo de lo que diga el médico", ha asegurado Jozay Alkanji, primo de Ahmed al Ahmed, mientras salía del hospital en Sídney: