- Elecciones José Antonio Kast, a un paso de la Presidencia en la segunda vuelta de Chile
- Podcast Kast o Jara, la elección de Chile entre los extremos: "Las ansias de revolución son ahora de mano dura"
Cuando el 18 de octubre de 2019 un grupo de jóvenes decidió que no pagaría el boleto de metro porque el aumento de su precio les parecía excesivo, Chile comenzó un viaje que lo arrastró por un río enloquecido que casi desemboca en la revolución. Seis años y dos meses después, José Antonio Kast se ha convertido en nuevo presidente al vencer con el 58,1% de los votos a Jeannette Jara, que obtendría un 41,8%. Unos resultados que representan un Chile muy diferente, el Chile que pide "mano dura" para contener a la delincuencia.
El servicio electoral ya ha confirmado la victoria del líder de derecha dura, que se impuso en las 16 regiones del país y logró la segunda victoria más amplia en una segunda vuelta en democracia, tras la de Bachelet en 2013. En su primer discurso tras su apabullante victoria en la segunda vuelta, José Antonio Kast ha afirmado que será "el presidente de todos, sin excepción", y que "va a haber un cambio real" en el país.
"El orden no es un capricho, es justicia", ha manifestado el presidente electo ante miles de seguidores que celebraban su triunfo. Ha pedido además a Dios "templanza y fortaleza para estar a la altura", al tiempo que ha prometido "restablecer el respeto a la ley" en el país.
"Me acabo de comunicar con el presidente electo José Antonio Kast para desearle éxito por el bien de Chile", dijo la comunista en un mensaje en su cuenta de X. "A quienes nos apoyaron y fueron convocados por nuestra candidatura, tengan claro que seguiremos trabajando por avanzar en una mejor vida en nuestra patria", agregó.
Las reacciones no se han hecho esperar dentro y fuera del continente. El argentino Javier Milei expresó su "enorme alegría por el aplastante triunfo de mi amigo José Antonio Kast en las elecciones presidenciales de Chile". El presidente de Vox se expresó en la misma línea en X: "Enhorabuena a mi querido amigo y aliado @joseantoniokast , nuevo presidente electo de la República de Chile, por su aplastante victoria, y al pueblo chileno por haber optado, con una decisión clara y arrolladora, por la verdad, la libertad y la prosperidad".
Desde EEUU, la primera felicitación vino del secretario de Estado Marco Rubio.
El actual presidente de Chile, Gabriel Boric, invitó a Kast a un desayuno este lunes en el palacio de La Moneda para iniciar la transición, invitación que el presidente electo agradeció al expresar su deseo de que "sea una transición muy ordenada y respetuosa".
Cambio de rumbo
¿Qué quedó de la "Plaza Dignidad", epicentro de las protestas cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo? Poco y nada, solo una reforma urbana que, paradojas de la vida, habilitará el paso de una tercera línea de metro allí, un simbólico triunfo de aquel metro de estaciones y vagones incendiados.
¿Y hacia dónde va la política chilena? Salvo una sorpresa de proporciones galácticas, hacia José Antonio Kast, que en su tercera apuesta llegará al Palacio de La Moneda, según anticipan todos los sondeos y por una contundente diferencia sobre su rival de la coalición de izquierdas, la ex ministra de Trabajo Jeannette Jara.
Si en 2021 el triunfo de Gabriel Boric instaló en el Palacio de La Moneda al gobierno más a la izquierda desde el de Salvador Allende en los '70, una Presidencia de Kast significaría el gobierno más derechista desde el regreso de la democracia, en 1990. Consecuencia de seis años en los que Chile fue una especie de laboratorio de ciencia política a cielo abierto, con dos plebiscitos constitucionales en los que se rechazaron de forma contundente dos propuestas, una por estar escorada demasiado a la izquierda y la otra por volcarse excesivamente a la derecha.
"El caso chileno es muy excepcional. Hay estudios que muestran que históricamente los plebiscitos constitucionales se han aprobado en una inmensa mayoría. Chile rompió esa tendencia rechazando las propuestas de nueva constitución en dos ocasiones. No hay país en el mundo donde haya ocurrido eso", explicó a EL MUNDO Sebastián Soto, profesor de Derecho Constitucional e integrante de la segunda convención.
¿Hay alguna explicación para los abruptos cambios de rumbo políticos que se producen en la quinta economía de América Latina? Soto esboza una explicación: "Eso puede tener muchas causas, pero una probable es que los chilenos se están acostumbrando a rechazar todo y no a adherir a algo, lo que explicaría los movimientos pendulares a los que hemos estado expuestos en la política chilena de los últimos años".
El movimiento pendular, todo indica, lleva en 2025 a un Kast que se presenta por tercera vez a la Presidencia, y que de ser señalado como el candidato de la derecha "ultra" o "extrema" ha ido moderando su imagen en especial gracia a dos factores: la aparición a su derecha del Partido Nacional Libertario liderado por Johannes Kaiser, y la ampliación de su base de apoyo, ya que tras la primera vuelta, el centro derecha tradicional y moderado anunció su apoyo.
Así, la política chilena acelera su reconfiguración, tras tres décadas en las que la alternancia se dio entre un centro derecha tradicional y una socialdemocracia moderada. Hoy, las posiciones son mucho más fuertes.
Un caso paradigmático es el del ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000), figura señera de la Democracia Cristiana (DC), partido hoy amenazado por la extinción y que fundó su padre, el también ex presidente Eduardo Frei Montalva. Hace dos semanas, cuando Frei Ruiz-Tagle recibió en su casa a Kast, la política chilena vivió un terremoto.
"Pese a que, como todos saben, venimos de posiciones políticas distintas y hemos tenido diferentes posturas en muchos temas, nos encontramos en un momento crucial en el que el país requiere unidad", diría el ex presidente de 84 años, que hoy está sometido a un tribunal de disciplina y amenazado de expulsión de la DC, que oficialmente apoyó a Jara.
Frei Ruiz-Tagle ya había avisado semanas antes que él no seguiría ese camino: "Con profunda consternación veo lo que ha pasado en mi partido, que tomó una decisión que traiciona los principios que lo formaron y renuncia al espíritu del humanismo cristiano solo con fines electorales (...). Este es un camino que no comparto en absoluto y que no voy a seguir". Y, consciente de lo que se avecinaba, dejó otro mensaje: "Que les quede claro, yo no voy a renunciar a mi partido, al que he pertenecido toda mi vida".
Aquel gran acuerdo que dio en llamarse "Concertación", y que unió a socialistas y democristianos, entre otros, permitió al centro izquierda moderado gobernar Chile durante 24 de los primeros 32 años de democracia, antes de que la llegada de Boric cambiara el panorama. La socialista Michelle Bachelet, que gobernó Chile durante dos períodos (2006-2010 y 2014-2018), dejó en claro, sin necesidad de decirlo expresamente, que votará por Jara, aunque la suya es una situación especialmente compleja: Bachelet, que fue Alta Comisionada de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos, aspira a ser elegida el año próximo como secretaria general de la ONU, la primera mujer en ese puesto. Necesita el apoyo del nuevo presidente. "Yo tengo mis principios, y no los voy a cambiar", aseguró al votar este domingo, aunque se dijo dispuesta a una reunión con Kast si el derechista llega a La Moneda.