Ni rueda de prensa ni solemne ceremonia ni banquete. La primera aparición de María Corina Machado en Oslo tras 12 años sin poder salir de su país, su primera aparición pública después de 16 meses en la clandestinidad, ha sido para su gente, pasadas las 2:20 h. de la madrugada de este jueves. Desde el balcón del Grand Hotel, la venezolana ha aparecido para darse el baño de masas que tanto anhelaban los venezolanos que viajaron al país nórdico y que tanto esperó el mundo entero.
Ya por la mañana del jueves, la Premio Nobel de la Paz anunció que planea llevar su premio de regreso a Venezuela, pero evitó especificar cuándo regresaría a su país natal. "Vine a recibir el premio en nombre del pueblo venezolano y lo llevaré de vuelta a Venezuela en el momento oportuno. Por supuesto, no diré cuándo", declaró a la prensa en Oslo.
Antes, Machado dio una entrevista a la BBC. "Por supuesto que voy a regresar. Sé exactamente los riesgos que corro. Voy a estar en el lugar donde sea más útil para nuestra causa", afirmó la política al medio británico. "Hasta hace poco, el lugar donde creía que tenía que estar era Venezuela; el lugar donde creo que tengo que estar hoy, en nombre de nuestra causa, es Oslo", añadió. "Durante más de 16 meses no he podido abrazar ni tocar a nadie. De repente, en cuestión de horas, he podido ver a las personas que más quiero, tocarlas, llorar y rezar juntas", agregó.
"El Gobierno venezolano dice que soy terrorista y que tengo que pasar el resto de mi vida en la cárcel, y me buscan", dijo. "Así que salir de Venezuela hoy, en estas circunstancias, es muy, muy peligroso, admitió Machado. "Solo quiero decir hoy que estoy aquí, porque muchos hombres -dijo- y mujeres arriesgaron sus vidas para que yo pudiera llegar a Oslo".
"Necesitamos abordar este régimen no como una dictadura convencional, sino como una estructura criminal", dijo Machado, y acusó al régimen de Maduro de estar financiado por actividades delictivas como el narcotráfico y el tráfico de personas, y reiteró sus llamados a la comunidad internacional para que ayude a Venezuela a "cortar esos flujos" de recursos criminales.
Una noche llena de emociones
En Venezuela eran las 21:20 h., aún del 10 de diciembre (casualmente, Día de los Derechos Humanos), cuando sus compatriotas se conectaron a través de sus móviles para seguir la retransmisión de periodistas y familiares. Con miradas de incredulidad, quienes presenciaron el histórico momento en directo rompieron en un emotivo llanto, sonrieron y aplaudieron a su líder, la mujer que encarna la esperanza de recuperar la democracia en su país. La Nobel ha sido arropada al grito de "¡valiente, valiente!". Ella ha respondido, con sus brazos abiertos, gritando: "¡Viva Venezuela!".
La multitud, incluida Machado, ha entonado el himno nacional en un encuentro cargado de emotividad. A su vez, la venezolana ha lanzado besos a los congregados desde el balcón, así como abrazos en la calle, dentro de un perimetro cerrado rodeado de centenares de personas.
La Nobel ha reaparecido sana y salva, llevando un sencillo vestuario: un vaquero, una camiseta y una chaqueta negra. Los miembros de su familia han cumplido su deseo de ver, abrazar y besar a la venezolana sin una pantalla en medio. "Ha sido increíble. Me siento aliviada", ha soltado su hermana Clara Machado para este periódico con una inmensa sonrisa y lágrimas por sus mejillas.
Tan cercana como acostumbra, sin importarle el cansancio acumulado en su largo viaje, la líder incluso ha bajado para saludar de cerca a sus compatriotas y a la prensa. Ha bajado acompañada de sus fieles compañeros de lucha Magalli Meda, Pedro Urruchurtu y Claudia Macero. A su lado también han estado su hija Ana Corina y su madre Corina. A su vez, ha tenido cerca a Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego del Nobel y a la congresista estadounidense María Elvira Salazar.
"Eres la razón por la que pisaré mi tierra de nuevo", le ha dicho uno de los presentes a María Corina mientras sujetaba sus manos. "Te amamos. Gracias por todo lo que estás haciendo", le han repetido unos y otros. "Valió la pena la espera, cada segundo, cada minuto, cada grito", ha soltado otro de los congregados.
La venezolana, entretanto, ha saludado con sus manos, de cerca, a la multitud anónima, llegando incluso a subirse a las barandillas para estar aún más próxima al público. Cuando ha visto alguna cara reconocida, miembros directos de su partido Vente Venezuela y amigos, se ha fundido en un sentido abrazo de reencuentro con ellos.
"Esto es histórico e irrepetible", ha exclamado el escritor venezolano Leonardo Padrón, quien ha agradecido a la diputada por el PP Cayetana Álvarez de Toledo, también presente, su apoyo a la lucha venezolana.
La euforia del momento ha borrado el cansancio y las bajas temperaturas. "Con el calor humano se me quita el frío", ha comentado una de las asistentes. Previamente, los venezolanos han amenizado la espera entonando canciones de su tierra y gritando "Viva Venezuela libre" y "¡Viva María Corina Machado".
Después de un gran periplo con Curazao como vía de escape, la galardona ha llegado a Noruega más tarde de lo previsto. No pudo estar presente en la rueda de prensa agendada para el pasado lunes y tampoco en las actividades preparadas para el gran día: la ceremonia de entrega del Nobel, el tradicional saludo desde el balcón a quienes la homenajearon en la 'Marcha de las antorchas' ni el exclusivo banquete para culminar la celebración. Fue su hija Ana Corina quien la representó en todos los eventos.
Difícilmente un premio Nobel había generado antes tanta incertidumbre y expectativa. No cabía una persona más en el vestíbulo del hotel. Periodistas que esperaban una declaración de ella -la que fuera-, seguidores que querían tan sólo verla y sus amigos y familiares ansiando abrazarla. Y la organización del Comité Noruego respirando porque al menos el último día de la agenda se cumplirá en presencia de la protagonista.


