INTERNACIONAL
Galardón

Los venezolanos de todo el mundo se unen en un viaje para apoyar a María Corina Machado y su Nobel en Oslo: "Vamos con mucho amor, con mucha ilusión y un poquito de miedo, pero allá vamos"

Desde Japón, Bélgica, Costa Rica, Colombia y hasta Islandia, los seguidores de la líder democrática de Venezuela repartidos por todo el mundo hacen un esfuerzo económico y hasta arriesgan sus vidas para ser testigos de un "momento histórico": la ceremonia de entrega del premio, el próximo 10 de diciembre

Un manifestante con una fotografía de María Corina Machado en una marcha en París, el pasado sábado.
Un manifestante con una fotografía de María Corina Machado en una marcha en París, el pasado sábado.AFP
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La expresión hacer una vaca es muy cotidiana en Venezuela. Su equivalente internacional sería hacer una colecta. A esa vieja estrategia ha recurrido Gabriela Onetto, venezolana de 42 años, para conseguir el dinero que la llevará esta semana desde Costa Rica hasta Noruega. "Cuando supimos que María Corina estaría en Oslo para recibir el Nobel de la Paz, nos pusimos manos a la obra para conseguir los fondos para que al menos una persona pudiera viajar y representarnos a todos. Cada uno, desde su corazón, ha puesto lo que le alcanzara de su bolsillo".

Unas 20 personas reunieron los 2.600 dólares con los que Gabriela pagará sus 14 horas de vuelo a Oslo (con escala en Ámsterdam), su estancia de tres días en un "hotelito económico" y su regreso. Como ella, cientos de sus compatriotas regados por el mundo están realizando toda clase de esfuerzos para viajar hasta el país nórdico y ser testigos de lo que llaman un "momento histórico": la ceremonia de entrega del Nobel de la Paz a su líder democrática, María Corina Machado, el próximo miércoles 10 de diciembre. En la capital noruega los recibirán otros migrantes venezolanos residentes en Noruega, como Sonia Zapata, Erika Holm, Carolina Cabezas, Rebeca Garcia y Ramón Barreto.

Gabriela Onetto, antes de abordar su avión, en el aeropuerto de Costa Rica.
Gabriela Onetto, antes de abordar su avión, en el aeropuerto de Costa Rica.A. Reinosa

Nelson Izquierdo, de 66 años, viaja desde Tokio (Japón), donde vive desde hace 15 años. Para volar, eligió la opción más barata, con paradas previas en Pekín y Bruselas. El liderazgo de Machado es una esperanza para su familia: "Mi padre, de 93 años, fue perseguido durante la dictadura de Pérez Jiménez [ex presidente autoritario de Venezuela en los años 50]. Mis hermanos y yo le hemos dicho que no morirá en dictadura, que estamos luchando por la democracia y por la paz", expresa minutos antes de abordar. "Será un honor acompañar a otros venezolanos que están haciendo ese esfuerzo para levantar nuestra voz, nuestro espíritu, nuestro corazón y agradecer el reconocimiento al pueblo venezolano".

Noruega no es precisamente un país barato. Pero el esfuerzo de los venezolanos por estar allí no siempre recae en lo económico. Ejemplo de ello es una pareja que forma parte del partido Vente Venezuela (VV). Ambos conversan con EL MUNDO desde algún lugar de Oriente Próximo, bajo condición de anonimato. Su viaje podría costarles la libertad en su hogar del exilio. "Nuestro mayor reto es que aquí cualquier clase de activismo político, por ley, está prohibido. Enfrentaríamos cadena perpetua", aseveran. "Vamos con mucho amor, con mucha ilusión y un poquito de miedo, pero allá vamos".

Nelson Izquierdo, venezolano de 66 años que reside en Japón desde hace 15 años.
Nelson Izquierdo, venezolano de 66 años que reside en Japón desde hace 15 años.A. REINOSA

Otro joven venezolano sabe lo que es arriesgar la vida por su país. Tras un año de vida en clandestinidad, protegiéndose de las amenazas de Maduro, huyó hace tres meses a Colombia. Él también pide ocultar su nombre para sortear la "violencia transnacional", ordenada por la dictadura, que ya se ha demostrado recientemente con el intento de asesinato de dos dirigentes de VV en Bogotá. "Ese Nobel no es solamente de María Corina, sino de todos los venezolanos: un reconocimiento a la lucha que hemos tenido por el rescate de la democracia", argumenta.

Él también hizo una vaca para reunir el dinero que financiará su viaje. "Voy a aprovechar las escalas para pasar por Madrid y por Ámsterdam, porque voy a reencontrarme con amigos y familiares que tengo muchos años sin ver, como mi hermano, a quien no abrazo desde hace seis años", explica. "Además, al volver, voy a visitar a mi mamá, que no vive en Venezuela, pero no voy a decir dónde está por seguridad. Ella era paciente oncológico y ya le dieron el alta, pero hace tres meses fue capturada por el régimen, duró cerca de 18 horas presa para que yo me entregara. Reencontrarme con mi mamá después de eso, para mí, va a significar muchísimo".

Ronan Cabriza minutos antes de abordar su avión en Islandia.
Ronan Cabriza minutos antes de abordar su avión en Islandia.A. Reinosa

Ronan Cabriza, de 32 años, lleva desde 2023 en Islandia. Fue otro de los perseguidos y amenazados por Maduro. "Me he comprado boleto y hospedaje, costosos, por cierto, pero no podía perder esta oportunidad de reencontrarme con nuestra gente". Viajará desde Keflavik a Varsovia, y de allí a Oslo, donde estará tres días. "El Nobel llega en un momento oportuno, crucial y necesario para todo el país: nos nutre y nos llena de fe en que el renacer de Venezuela está muy cerca", opina para este periódico, horas antes de coger su avión.

Mari Urbain, caraqueña de 56 años, perdió a un familiar que fue asesinado en una protesta en 2016. Fue la gota que colmó el vaso para decidir emigrar. Desde el exilio, ha seguido implicada en la política. Ahora, viajará desde Bélgica. "María Corina ha sido nuestra dama de hierro, nuestra inspiración y fuerza para luchar por ver a Venezuela libre", manifiesta. Aunque Mari ha tenido que emplear un mes de salario mínimo y postergar unas vacaciones en Madrid, no ve Oslo como un sacrificio sino como "una oportunidad".

Mari Urbain, de camino a Oslo.
Mari Urbain, de camino a Oslo.A. REINOSA

A todos estos viajeros los estarán esperando miembros de la Norwegian Venezuelan Justice Alliance (NorVen). "Somos una ONG sin fines de lucro y sin afiliaciones políticas registrada en Noruega que aboga por los derechos humanos, la democracia y la libertad de Venezuela", detalla la venezolana Sonia Zapata, presidenta de la organización.

"En Noruega no conocían nuestra bandera. No conocían realmente la situación. Pero desde el día en que nombraron Nobel a María Corina, constantemente se ha hablado no sólo de ella, sino de la dictadura. Por fin se conoce toda la problemática de Venezuela", aplaude Erika, miembro de NorVen, que han organizado una agenda para celebrar con sus paisanos. La actividad que destaca es la Marcha de las Antorchas, con la que cada año se homenajea al ganador del premio.

No hay certeza de que Machado recibirá el premio en sus manos este miércoles. Pero eso no desmotivará a los venezolanos. "Yo confío en que ella sabe qué es lo que tiene que hacer. El criterio de ella por delante de todo, porque ha demostrado que es una mujer no brillante sino lo siguiente. Por supuestísimo que quiero que venga y escuchar su discurso", finaliza Erika con su mayor deseo.