- Europa El líder de la extrema derecha francesa Jordan Bardella, agredido con un huevo en la cabeza
- Perfil Jordan Bardella: el nuevo 'poster boy' de la extrema derecha de Francia
Jordan Bardella, el poster boy de la extrema derecha francesa, se encontraba firmando ejemplares de su último libro, Lo que quieren los franceses, cuando un jubilado de 74 años saltó sobre él y le estrelló un huevo en la cabeza. La cosa no fue a más y el agresor, identificado como Jean Paul M., compareció este martes ante la Justicia francesa en medio de la creciente crispación social y política.
"Estoy extremadamente preocupado por el clima cada vez más violento en nuestro país", reconoció el presidente de Agrupación Nacional (RN), con sus 30 años recién cumplidos. "La violencia viene a menudo del mismo lado y la sufre siempre el mismo campo político (...) Cuanto más progresamos y más cerca estamos del poder, la intolerancia y la pura estupidez se desatan".
El huevo encajado en Moissac, y el ataque con harina a manos de un estudiante de 17 años en Vesoul, han vuelto a poner en candelero a Bardella, a tiempo para la última encuesta de Ifop-Fiducial para Le Figaro, que le ratifica como el gran favorito para las elecciones presidenciales, con un 44% de las preferencias y por delante incluso de su madrina política, Marine Le Pen (40%).
"Bardella no es ya el sustituto o el reemplazo de Le Pen", advierte Frédéric Dabi, director de Ifop. "El sondeo refleja un proceso de interiorización entre los franceses para aceptar que el candidato sea finalmente Bardella".
El hasta ahora conocido conocido como "Plan B" de Agrupación Nacional empieza a parecer cada vez más un "Plan A", con la alternativa cada vez más clara de Bardella en el caso de que Le Pen no sea capaz de dar la vuelta en enero a la sentencia de cinco años de inhabilitación para cargos públicos.
El joven delfín y eurodiputado se ha destapado como el alumno aventajado de la líder de extrema derecha, con un tirón envidiable entre el voto joven y un perfil más moderado, aspirando a emular el giro experimentado por Giorgia Meloni con Hermanos de Italia (mientras Le Pen sigue "hermanada" con el radical Matteo Salvini y su Liga).
A modo de indicio, Bardella le reserva a su mentora un solo párrafo al final de Lo que quieren los franceses, frente a las doce páginas de lealtad y gratitud que le dedicaba en su libro anterior, Lo que estoy buscando. Los analistas interpretan, de hecho, su nuevo libro como la declaración de independencia de Bardella y su personalísima tarjeta de presentación para las presidenciales de 2027, con constantes referencias a su madre italiana, Luisa, y a su dura infancia en Seine-Saint-Denis, el suburbio al norte de París castigado por la delincuencia y la droga.
En su libro evita a toda costa las referencias a Agrupación Nacional y se presenta sin más como un político a la búsqueda de la verdad, "más allá de la agenda mediática y de la cadencia infernal de las redes sociales". Escrito por él mismo, a cuestas con su cuaderno de notas, se trata de un diario de impresiones sobre sus encuentros con una veintena de franceses de andar por casa (del campesino a la alcaldesa, del panadero al restaurador, pasando por el policía, el taxista, el galerista o el profesor de karate).
"Los franceses sienten que la política no tiene que ver con ellos y que una grieta abisal les separa", sostiene Bardella. "Sus inquietudes, sus dificultades, sus angustias y, de la misma manera, sus esperanzas, han desaparecido de la agenda de los dirigentes políticos".
"¿Qué diría mi madre al presidente de la República?", se pregunta ya al final el propio Bardella, como si él mismo se viera ya trajeadísimo de azul en el Elíseo. "Me gustaría decirle que revalorice los salarios del pequeño personal de la función pública, que piense en todos nosotros", le contesta ella, como rúbrica al credo de "trabajo", "salud", "seguridad" y "economía" que desglosa brevemente el aspirante de la extrema derecha light, saludado como "nuestro próximo presidente" en las presentaciones con la que recorre el hexágono francés.
El irresistible ascenso de Bardella ha coincidido con movimientos internos (como la reciente dimisión esta semana como vicepresidente de David Rachline por sus cuentas pendientes con la Justicia) y con el giro cada vez más apreciable del partido hacia el credo neoliberal, como ha quedado demostrado en los debates sobre los presupuestos de 2026 en la Asamblea Nacional, donde RN se ha lanzado a la conquista definitiva del espacio de la derecha tradicional Los Republicanos (LR).
El líder de LR y ex ministro del Interior, Bruno Retailleau, se ha desinflado, de hecho, con el sondeo de Le Figaro, que lo deja en el 25% de apoyo popular, por detrás incluso del favorito de la izquierda moderada, Raphaël Glucksmann (26%). El único político centrista capaz de hacer sombra hoy por hoy a Bardella es el ex primer ministro y líder de Horizontes, Édouard Philippe, que ha iniciado un claro desmarcaje de Emmanuel Macron para tomar posiciones de cara a las presidenciales de 2027.

