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El Papa León XIV lleva su mensaje de paz a un Líbano fracturado por los conflictos

De camino al país árabe, el Pontífice señaló que apoya la solución de dos Estados en el conflicto israelí-palestino

El Papa León en el papamóvil, en Líbano.
El Papa León en el papamóvil, en Líbano.WAEL HAMZEHEFE
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Bañado con arroz, flores y bajo una lluvia intensa, el papamóvil recorrió este lunes una carretera hacia el monasterio de San Marón en Annaya, al norte de Beirut, donde se encuentra la tumba de Charbel, el santo más importante de Líbano. Centenares de personas esperaron durante horas bajo el agua para ver un segundo al nuevo Pontífice, León XIV, que eligió al país árabe como destino de su primer viaje apostólico.

En el Líbano habita la mayor comunidad cristiana de Oriente Próximo, con cerca de un tercio de la población de esta confesión, en un país de 5,8 habitantes. En el monasterio fue recibido por el líder de la orden maronita, el padre Hadi Mahfouz, así como el presidente Joseph Aoun. "Para el mundo, pedimos paz. La imploramos especialmente para el Líbano y para todo Levante", declaró el Papa durante su visita a la tumba de San Charbel. La visita del Papa se produce en un momento de gran tensión en el país, una semana después de que Israel lanzara un ataque aéreo contra el sur de Beirut, matando a un alto rango militar de Hizbulá. Tel Aviv ha cometido numerosas violaciones de la tregua acordada hace un año, con ataques constantes en el sur y este del Líbano que han causado 339 muertos y un millar de heridos. A ello se le añade la presión de Washington y del Gobierno de Aoun para desarmar al grupo militante Hizbulá, además de la crisis económica que atraviesa el país desde hace años.

El ataque en Beirut de la semana pasada despertó preocupaciones de seguridad sobre la visita de León XIV, hasta el punto de que incluso la reina Rania de Jordania le preguntó personalmente al Pontífice si creía que era seguro ir al país. "Bueno, iremos", respondió el Pontífice, durante un encuentro en el Vaticano. Precisamente, la inestabilidad que atraviesa el país refuerza aún más el gesto del líder de la Iglesia católica, al incluir al Líbano en la agenda de su primer viaje apostólico con un mensaje de paz y coexistencia.

El Pontífice llegó el domingo al país árabe tras una primera parada en Turquía -de mayoría musulmana- donde llevó a cabo un acercamiento con la Iglesia ortodoxa. En el camino hacia el palacio presidencial, miles de personas se congregaron en la carretera para recibir al Pontífice, con banderas de Líbano y del Vaticano. En el recorrido destacó también la presencia de banderas amarillas de seguidores de Hizbulá, que se acercaron a mostrar su respeto al papa. Medios locales apuntan que el evento congregó a mucha menos gente que la visita de Juan Pablo II en 1997 y achacan el cambio a los problemas de seguridad y tensiones actuales. "Es un evento excepcional, no queríamos perdérselo. Necesitábamos una visita así dadas las circunstancias que atraviesa el país", dijo Alexandra, un estudiante presente entre la multitud que recibió al papa, en declaraciones a L'Orient le Jour.

En su primera intervención pública, tras reunirse con el presidente Aoun, el Pontífice instó a los líderes a afrontar "las heridas del pasado", tanto personales como colectivas, en una clara alusión a los 15 años de guerra que atravesó el país entre 1997 y 1990. León XIV hizo especial énfasis en "ponerse al servicio del pueblo" y priorizar el cuidado de los más jóvenes, ante el creciente número de emigrantes que amenazan el futuro del país. Se estima que unos 800.000 libaneses han abandonado el país desde 2012, según datos de Information Internacional. "La paz no es simplemente una abstracción, sino una necesidad diaria, un deseo y una vocación", remarcó. Por su parte, el presidente Aoun insistí en la necesidad de mantener al país unido en la etapa que atraviesan. "Santidad, diga al mundo en nuestro nombre que no moriremos, no nos iremos, no desesperaremos y no nos rendiremos", aseguró.

En el avión de camino hacia Beirut el Pontífice dedicó unas palabras al conflicto israelí-palestino, para reafirmar su apoyo a la solución de dos Estados como "única vía posible" para lograr la estabilidad regional. "Todos sabemos que, por el momento, Israel aún no acepta esta solución, pero la consideramos la única vía posible. También somos amigos de Israel y buscamos actuar como mediadores entre ambas partes para ayudarles a encontrar una solución justa para todos", aseguró.