INTERNACIONAL
Guerra en Ucrania

La dimisión del 'número dos' de Zelenski pone en jaque al presidente de Ucrania

La corrupción cierra el círculo en torno al jefe de Estado que ha visto cómo varios de sus amigos y colaboradores, incluido Andrii Yermak, que era el "cerebro" de su administración, se ven vinculados al llamado caso Midas

Volodimir Zelenski y Andrii Yermak.
Volodimir Zelenski y Andrii Yermak.Gleb GaranichREUTERS
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El escándalo del llamado caso Midas, una trama de corrupción en torno a la infraestructura energética de Ucrania, ha generado un terremoto político en el país al provocar este viernes la renuncia de Andrii Yermak, número dos del presidente del país, Volodimir Zelenski, y auténtico "cerebro gris" de su administración.

La salida de Yermak podría ir acompañada de su principal asistente, el también vice primer ministro para la Reconstrucción, Oleksiy Kuleba, según informó el diputado Yaroslav Zheleznyak, que ha mantenido un estrecho seguimiento del presente tumulto político, que se ha convertido en la mayor amenaza para la continuidad de Zelenski desde que llegó al poder en 2019.

"Quiero agradecer a Yermak por haber representando siempre la posición de Ucrania en las negociaciones. Siempre ha tenido una postura patriótica. Pero no quiero que haya rumores ni especulaciones. No quiero que ninguno de los socios (extranjeros) tenga dudas sobre Ucrania", manifestó Zelenski al anunciar la noticia sobre Yermak.

El jefe de estado aclaró que su asesor le había enviado una carta de dimisión después de que horas antes los agentes de la Oficina Nacional AntiCorrupción de Ucrania (conocida por las siglas Nabu) y de la Fiscalía especializada en estos delitos (Sap) registraran su domicilio como parte de la investigación en torno al monumental sistema de corruptela, al que se ha vinculado ya a varias personas cercanas al mandatario.

Antes de que se conociera su salida del poder, Yermak admitió la intervención policial a través de las redes sociales y dijo que no se había puesto "ningún obstáculo a los investigadores. Se les otorgó un acceso pleno al apartamento por parte de mis abogados, que interactúan con las fuerzas del orden".

Hacía varias semanas que numerosos políticos, incluso de la formación que dirige Zelenski, Servidores del Pueblo, habían exigido la salida del poder de Yermak por su proximidad a las principales figuras acusadas del entramado, que según los expertos llevó a la malversación de cerca de 100 millones de dólares.

Según un comunicado que hizo público Nabu el pasado día 10, el principal inculpado en esta indagatoria, Timur Mindich -un amigo y socio de Zelenski desde hace años, y ahora prófugo de la justicia- estableció un sistema en torno a la compañía Energoatom, la principal productor de electricidad del país, en el que se exigía comisiones para acometer obras que protegieran esas estructuras, que han sufrido un duro castigo por parte de los drones y misiles rusos.

La red se embolsaba entre el 10 y el 15% de cualquier contrato firmado con esa empresa. "Hemos documentado en 15 meses de trabajo y 1.000 horas de grabaciones la actividad de una organización criminal de alto nivel", se leía en el texto.

El citado diputado opositor Yaroslav Zheleznyak aseguró que Yermak figura en las grabaciones obtenidas por los agentes bajo el alias de "Ali Baba" -todos los cómplices de Mindich usaban apodos-, algo que no ha sido confirmado oficialmente.

En las cintas se puede escuchar como el citado Ali Baba da instrucciones a otras fuerzas de seguridad para obstaculizar el trabajo de Nabu y de la fiscalía anticorrupción (Sap).

Antes de conocerse la dimisión, Serhii Mytkalyk, uno de los dirigentes de una ONG local especializada en la lucha contra este azote, afirmó a un medio local que el simple hecho de la investigación era un hecho "sin precedentes". Según él, bajo los presidentes anteriores "nadie se hubiese atrevido a allanar" la casa del máximo responsable de la oficina del jefe de estado.

Abogado de profesión, reconvertido después al mundo de la producción cinematográfica, Yermak, de 54 años, conoció a Zelenski en la década de los 90. Su carrera política comenzó en el 2006 como asesor parlamentario.

Zelenski le nombró su asesor en 2019 y un año más tarde le ascendió a jefe de la oficina presidencial. En abril del año pasado ya era, según la revista Time, una de las 100 personas más influyentes de todo el orbe.

El político ha sido acusado por opositores de construir una nebulosa de influencias e intereses problemáticos. Varios personajes cercanos, incluido su hermano, Denys, han sido acusados de corrupción.

Hace ya meses, en una entrevista con este diario, un ex miembro del partido Servidores del Pueblo, Geo Leros, responsabilizó a Yermak de toda una plétora de conductas ilícitas, aunque este último no ha sido acusado oficialmente de ninguno de estos comportamientos.

En enero del año pasado, cuando este periódico le preguntó al respecto en una entrevista, Yermak respondió: "Ucrania es un país democrático y estamos muy felices de poder escuchar opiniones diversas. Hemos luchado precisamente por eso en dos revoluciones. Forma parte de nuestros valores. Pero hay que fijarse en los hechos. Zelenski llegó al poder rechazando muchas de las cosas que habían aceptado otros. Su único objetivo era reformar el país. La propia Comisión Europea ha reconocido la lucha que lleva a cabo Ucrania contra la corrupción. Pero las reformas son difíciles, especialmente en medio de esta tragedia que supone la guerra".

El diario Pravda Ucrania indicó hace días que dentro del partido "Servidor del Pueblo" se había constituido un núcleo de diputados que "amenazaron con marcharse" de la agrupación si no se adoptaban medidas contra Yermak. "La facción se desmoronará", escribió ese mismo medio.

Zelenski se reunió con los miembros de su grupo legislativo recientemente y en ese instante les dijo que no pensaba cesar a su jefe de oficina, algo que no ha podido evitar ante las últimas indagaciones de Nabu.

El jefe de Estado se vio forzado a prescindir antes de dos de sus ministros, la titular de energía, Svitlana Hrynchuk, y el de Justicia, Herman Galushchenko, ante el furor mediático y popular que ha desatado el asunto.

La combinación de los repetidos cortes de corriente que sufren desde hace semanas los ucranianos y las informaciones conocidas sobre la opulencia con la que vivían los imputados ha azuzado la indignación colectiva.

La filtración a los medios locales de imágenes de enormes paquetes con fajos de billetes de 100 dólares o de detalles como los inodoros parcialmente cubierto de oro que tenía en su vivienda el referido Timur Mindich, han generado un frenesí social inédito en los más de tres años que han pasado desde que Moscú lanzó su invasión general. En alguna de las conversaciones conocidas, uno de los implicados se queja de "dolores de espalda" ante sus repetidos viajes acarreando bolsas repletas de dinero.

Titulares del tipo "Cómo los amigos del presidente robaron al país durante la guerra", son un reflejo del hastío popular que ha propiciado el lance.

La Oficina Nacional Anti-Corrupción y la Fiscalía Anticorrupción han imputado a ocho sospechosos por soborno, malversación y enriquecimiento ilícito. "Los hechos ya desclasificados por las autoridades anticorrupción indican que Timur Mindich es solo la punta del iceberg de la corrupción", escribió Ucrania Pravda.

Yaroslav Zheleznyak opinó que la situación del país se ha complicado en extremo al combinar hasta tres factores adversos. "Se trata de un grave escándalo de corrupción, probablemente el mayor en la historia de la Ucrania independiente" -declaró en una entrevista con una emisora local-, que se combina "con un grave deterioro de la situación en el frente" y la presión externa para que el estado firme un acuerdo de paz favorable a los intereses rusos.

Son legión los observadores locales que han alertado sobre la negativa influencia que está teniendo este alboroto en el apoyo occidental a Ucrania y las posibilidades que se abren para que Rusia aproveche la coyuntura con sus habituales campañas de desinformación.

"Si todo lo que han descubierto los detectives de la Nabu es cierto, sin duda afectará negativamente el apoyo a Ucrania en muchos aspectos", admitió el diplomático y ex embajador en EEUU, Oleh Shamshur, en declaraciones a un medio del país. "Esto supone una grave mancha para el presidente y su equipo. Lo que está en juego no es el destino de Zelenski y su equipo, sino el destino de Ucrania y Europa", agregó.

Para el think tank Carnegie, la única ventaja del actual jefe de estado es precisamente que el país se enfrenta a la invasión rusa. "En tiempos de paz, un escándalo de este tipo probablemente habría provocado protestas masivas, la dimisión del gobierno y, probablemente, elecciones anticipadas", escribió Konstantin Skorkin en un reciente análisis de esta institución.

Zelenski se apresuró a reestructurar la delegación que negocia con EEUU el hipotético plan de paz que se lanzó la semana pasada y que hasta el instante sólo se ha traducido en declaraciones y especulaciones mediáticas, sin ningún tipo de repercusión sobre el terreno. Yermak era el jefe de ese grupo de altos cargos ucranianos, un puesto que ahora ocupará el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Andriy Hnatov, y el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, Rusten Umerov, junto a representantes de los servicios de inteligencia y del Ministerio de Exteriores.

Los ucranianos, sin embargo, se preguntan ahora hasta dónde llegará el seísmo político ya que el propio Umerov aparece citado en la investigación policial del caso Midas, donde se le achaca una estrecha relación con el fugitivo Mindich. Umerov tuvo que comparecer esta semana ante los investigadores del Nabu para ser interrogado "como testigo" -expresión de las fuerzas de seguridad- por dichos señalamientos.