- Reino Unido Andrés de Inglaterra perderá el título de "príncipe" por su presunta implicación en el caso Epstein
Andrew Mountbatten Windsor, hasta ayer conocido como Andrés de Inglaterra, ha perdido todos sus títulos nobiliarios, tal y como acaba de informar el Palacio de Buckingham, que es la residencia oficial y el centro administrativo de la Monarquía británica.
Esos títulos mobiliarios no desaparecen, ya que eso exigiría una ley del Parlamento. Así, cuando Andrew fallezca, podrán ser heredados por otros.
La medida era de esperar tras el anuncio, realizado ayer por Buckingham, de que Andrew deja de ser príncipe por su involucración en la red de prostitucion de Jeffrey Epstein. El hermano menor del rey Carlos III pasa así a ser un ciudadano más, aunque mantiene su puesto como octava persona en la sucesión del monarca, según la cadena de televisión Sky.
A partir de ahora, el ex príncipe deberá vivir con su pensión como oficial de la Armada, lo que le haya correspondido de la herencia de su madre, Isabel II, y las ayudas de Carlos III.
Andrés ha sido objeto de una democión total por su presunta implicación en la red de prostitución del millonario estadounidense Jeffrey Epstein, en la que parecen estar involucradas también destacadas figuras de Estados Unidos, como Donald Trump, Bill Clinton, y Bill Gates, si bien a ese lado del Atlántico no ha habido ninguna depuración de responsabilidades.
No existe un precedente reciente de este movimiento. Lo más cercano es la Ley de Privación de Títulos de 1917, en virtud de la cual Jorge V retiró el título de 'príncipe' a varios miembros de la rama alemana de su familia. Pero ese movimiento se produjo en plena Primera Guerra Mundial, que obligó a los Hanover a cambiar su nombre por el actual de Windsor. Esta vez se trata de algo mucho más duro, debido a la conducta personal del futuro ex príncipe.
Línea sucesoria
Pero si la familia real británica esperaba que el cataclismo institucional se terminara con la retirada de los títulos nobiliarios del hermano del rey Carlos III, se ha equivocado. Prácticamente el único honor institucional que le queda a Andrés Mountbatten Windsor, su puesto en la sucesión al trono, ha desatado una nueva controversia, esta vez política.
La clave está en que varios parlamentarios han demandado al gobierno laborista que dirige Keir Starmer que retiré a Andrés de la línea sucesoria. El jefe del Gobierno se ha opuesto en redondo, según el diario conservador y muy monárquico Daily Telegraph.
Es, en realidad, una cuestión simbólica. Andrés ocupa la octava plaza en la sucesión. Por tanto, las posibilidades de que se convierta en monarca son absolutamente remotas. Sin embargo, para varios diputados esa medida es congruente con el hecho de que haya perdido todos sus títulos y que, a partir de ahora, deberá vivir con su pensión como oficial de la Armada, de lo que le haya correspondido de la herencia de su madre, Isabel II, y de las ayudas de Carlos III.
Sin embargo, expulsar a Andrew de la línea sucesoria requiere una ley del Parlamento. Y el gobierno, en consonancia con el palacio de Buckingham, afirma que hay cosas más urgentes que legislar que ésa. Ésa es la misma razón por la que los títulos de Andrew — en especial el de Duque de York — no han sido anulados, por lo que podrán ser heredados por otros tras su fallecimiento.

