- Oriente Próximo El dilema de los refugiados sirios: "El retorno a Siria no es viable, el país está aún por reconstruirse"
El presidente interino de Siria, Ahmed al Sharaa, viajó este miércoles a Moscú para tratar sus relaciones diplomáticas con Rusia -principal valedor del anterior régimen de Bashar Asad- en medio de los esfuerzos diplomáticos de Damasco para estabilizar la seguridad y economía del país, gravemente deteriorada tras 14 años de guerra. Sharaa se reunió con el presidente ruso, Vladimir Putin, en el primer encuentro cara a cara entre los dos líderes. Ambos han dado señales de querer mantener relaciones diplomáticas cordiales: Damasco intenta relanzar el país mediante vínculos con líderes occidentales y de la región, mientras que Moscú busca conservar su presencia militar en la costa Mediterránea de Siria. "Se han desarrollado relaciones especiales entre nuestros países durante muchas décadas", declaró ante las cámaras Putin, en el encuentro con su homólogo sirio.
La visita estaba programada en el marco de una cumbre árabe organizada por Putin hace meses, con la intención de posicionarse como actor de influencia en cuestiones de seguridad y energéticas en la región. Sin embargo, Moscú se vio forzada a cancelar el acto ante la confirmación de asistencia de solamente cinco países. La anulación del encuentro fue un varapalo para Putin, en la misma semana que su homólogo estadounidense, Donald Trump, consiguió reunir a líderes mundiales para su "cumbre de paz" de Gaza en Egipto. Aún así, Sharaa mantuvo su viaje en la agenda, tendiendo la mano a Putin para tratar varias cuestiones que quedaron abiertas desde la caída de Asad hace casi un año, en diciembre de 2024.
El líder ruso, en un tono pragmático, aseguró que la relación e Rusia con Damasco no se debe a "intereses particulares" ni por "la coyuntura política" y declaró que siempre se han "regido por los intereses del pueblo sirio".
Según la agencia oficial siria SANA, ambos líderes discutieron "acontecimiento regionales e internacionales", así como "formas de fortalecer la cooperación". El líder sirio también se reunió con ciudadanos de su país residentes en Rusia. Por su parte, un funcionario sirio dio más detalles de los intereses de Damasco en declaraciones a agencias internacionales. Sharaa pidió a Putin que "entregue a todas las personas que cometieron crímenes de guerra y se encuentren en Rusia, en particular Bashar Asad". Se espera que la solicitud de extradición sea uno de los temas más sensibles sobre la mesa, ya que podría poner en jaque el resto de negociaciones. Moscú fue el principal valedor de Asad y su apoyo aéreo al país permitió la supervivencia del régimen durante más de una década. Con la caída de Asad tras una insurgencia liderada por el propio Sharaa, el dictador sirio se refugió con su familia en Moscú. Sin embargo, Putin ha mostrado interés en mantener relaciones con el nuevo mariscal sirio. En febrero le llamó por teléfono para expresar su apoyo a "la unidad, soberanía y estabilidad" siria, mientras que los ministros de Exteriores de ambos países se reunieron cara a cara en Moscú el pasado mes de julio.
Por otro lado, fuentes sirias señalaron que Sharaa también trató la presencia rusa en la base naval de Tartús y la base aérea en Jmeimim. Las negociaciones de esta cuestión coinciden con un importante despliegue militar ruso en esta zona costera. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) -que cuenta con fuentes sobre el terreno- en los últimos días se han avistado nueve aviones rusos A124, capaces de trasladar armamento pesado y sistemas de defensa avanzados. También se observaron convoyes militares que partían de la base naval de Tartús con destino a Jmeimim, que podrían transportar equipo pesado y camiones cisterna de combustible. OSDH apuntó que se trata de la mayor maniobra militar rusa en Siria desde el año 2022.
En los últimos meses Sharaa ha intentado estrechar relaciones diplomáticas con diferentes líderes regionales y de países occidentales. En septiembre participó por primera vez en la Asamblea General de la ONU, donde declaró que su país está "reclamando el lugar que le corresponde entre las naciones del mundo" y pidió a los gobiernos poner fin a las sanciones contra Siria, una medida indispensable para poder relanzar la economía. Sin embargo, a nivel nacional el líder del gobierno sirio enfrenta serios desafíos, con recientes enfrentamientos en Alepo y sur del país entre sus fuerzas y militantes kurdos y drusos. A ello se le añade la continua presencia israelí en el sur del país, con ataques continuos del ejército hebreo que amenazan aún más la estabilidad de la transición siria.
