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La nacionalista Sanae Takaichi se convertirá en la primera mujer en liderar Japón

Se impone en la carrera para liderar el Partido Liberal Democrático, que gobierna el país, y se espera que el 15 de octubre se convoque una sesión parlamentaria extraordinaria para que sea elegida primera ministra

Sanae Takaichi, durante las elecciones para liderar el Partido Liberal Democrático.
Sanae Takaichi, durante las elecciones para liderar el Partido Liberal Democrático.KIM KYUNG-HOONAFP
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Entre los cinco candidatos que competían en la carrera por liderar el partido gobernante de Japón, y probablemente convertirse en el próximo primer ministro, había dos claros favoritos a los que básicamente sólo les une las siglas de la formación a la que representan. Sanae Takaichi, 64 años, de corte muy conservador, aspiraba a ser la primera mujer en ocupar el cargo. Shinjiro Koizumi, de 44 años, de corte más moderado, buscaba convertirse en el primer ministro más joven desde la posguerra.

Takaichi obtuvo 185 votos, frente a los 156 de su rival Koizumi. La bautizada por la prensa local como la "dama de hierro de Japón" se pondrá al frente seguramente de la cuarta economía mundial. "Hemos forjado una nueva era para el PLD", dijo Takaichi después de ganar una segunda vuelta contra Koizumi.

Con frecuentes citas a Margaret Thatcher como modelo a seguir, su mensaje gira en torno al orgullo nacional y el resurgimiento de Japón como superpotencia. Su política económica apuesta por recortes de impuestos y grandes aumentos en el gasto público. A favor del rearme de su país, en el terrero internacional Takaichi defiende estrechar la alianza con Estados Unidos y mantener una posición más agresiva contra China.

Los parlamentarios y afiliados al Partido Liberal Democrático (PLD), que ha gobernado casi ininterrumpidamente en Japón durante las últimas siete décadas, eligieron este sábado al reemplazo del impopular Shigeru Ishiba, el líder que anunció su renuncia a principios de septiembre, después de que partido sufriera una histórica derrota en las elecciones parlamentarias que se celebraron a principios de este año.

En aquellos comicios, la sorpresa fue la irrupción del Sanseito, un partido populista de extrema derecha que, imitando la estrategia ultranacionalista de Donald Trump en Estados Unidos, abrazó el mensaje de "Japón primero" y se presentó como una plataforma antiinmigración.

En el ala más a la derecha del PLD, que siempre ha sido la más influyente del partido, apostaban por Takaichi, quien se había comprometido a endurecer la política migratoria (en un país donde los extranjeros apenas representan el 3% de la población) como el perfil idóneo para recuperar a una base de votos perdida en favor del Sanseito.

"Nos espera un verdadero desafío. Estoy convencida de que hay una montaña de trabajo que debemos afrontar juntos, aunando esfuerzos", dijo Takaichi en su discurso desde la sede del partido. "Debemos unirnos todos, todas las generaciones, y trabajar juntos para reconstruir el partido".

Otras facciones del PLD veían en cambio en la nueva líder a una figura demasiado radical. Por ello, su apuesta era Koizumi, hijo del ex primer ministro Junichiro Koizumi, quien gobernó desde 2001 hasta 2006. Koizumi hijo es el actual ministro de Agricultura y prometía una gran regeneración en la política japonesa, sacudida por múltiples escándalos en los últimos años.

Takaichi y Koizumi ya perdieron el año pasado la batalla en las primarias del PLD que ganó Ishiba. Sus predecesores, Yoshihide Suga y Fumio Kishida, apenas duraron también un año en el cargo, lo que contrasta significativamente con el largo mandato del difunto Shinzo Abe, que gobernó desde 2012 a 2020. A muchos analistas esta tendencia de cambiar de gobernante cada poco tiempo -aunque todos sean del mismo partido- les recuerda a la turbulenta década de 1990, marcada por la crisis económica, cuando los primeros ministros eran reemplazados casi todos los años.

El PLD y su socio menor de coalición, el Komeito, han perdido la mayoría en ambas cámaras del Parlamento, por lo que esta vez no hay certeza absoluta de que el próximo líder del partido se convierta en el nuevo primer ministro. Aunque tampoco se abre otra alternativa ya que el PLD cuenta con el mayor número de votos en la poderosa cámara baja.

En las votaciones del sábado participaron 295 legisladores y casi un millón de militantes de base, quienes estaban representados por otros 295 votos. Cómo no hubo una mayoría clara en la primera votación, Takaichi y Koizumi, los dos más votados, pasaron a una segunda vuelta.

Se espera que el 15 de octubre se convoque una sesión parlamentaria extraordinaria para que Takaichi intente ser elegida primera ministra con el apoyo de las otras fuerzas de la centroderecha, el Partido de Innovación de Japón y el Partido Democrático para el Pueblo.

En septiembre del año pasado, Ishiba, un ex banquero de 68 años, ganó por sorpresa la carrera por el liderazgo del PLD. Era la quinta vez que se presentaba a las primarias. Como su formación dominaba el Parlamento con una mayoría aplastante, fue elegido primer ministro y lo primero que hizo fue convocar unas elecciones legislativas anticipadas.

Aquellos comicios se celebraron en octubre y fueron otro batacazo para el PLD, perdiendo su mayoría. Desde entonces, Japón se ha enfrentado a varios problemas, como la subida de los precios del arroz, que se han duplicado este año, o nuevos episodios en el escándalo de fondos ilícitos que sacude a varias facciones de su partido. A Ishiba también le degastó la guerra comercial de Donald Trump, con Tokio intentando desesperadamente llegar a un acuerdo comercial que finalmente se cerró con un 15% de aranceles a los productos japoneses. Todo ello desplomó su popularidad y condujo a que presentara su dimisión después de las negociaciones comerciales con Washington.

La imagen del PLD continúa muy dañada por los vínculos entre cargos electos con la polémica Iglesia de la Unificación, una poderosa organización ultraconservadora que es conocida por celebrar bodas masivas y presionar a sus feligreses para que hagan donaciones que muchos no pueden pagar.