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Irán busca una salida a contrarreloj que le permita sortear las sanciones que Naciones Unidas impondrá este sábado contra la República islámica, si no regresa a la mesa de negociaciones con Estados Unidos para limitar su programa nuclear. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reafirmó ante la Asamblea General de la ONU este miércoles, que su país no persigue desarrollar armas atómicas y defendió el uso civil de su programa nuclear.
"No queremos las armas nucleares y jamás trataremos de tenerlas", declaró durante su comparecencia Pezeshkian, criticando la actitud de la comunidad internacional, que aísla Teherán sin condenar los ataques militares que sufrió su país por parte de Israel y Estados Unidos en la Guerra de los 12 días del pasado mes de junio. "Hemos ampliado nuestro poder en el mundo sin fabricar ni utilizar armas nucleares, ni masacrando a centenares de miles de personas, ni con el genocidio, ni matando de hambre a los niños gazatíes", señaló, en una clara alusión a la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.
La República islámica se ve sometida desde hace semanas a una intensa presión diplomática desde varios frentes para reformular un nuevo pacto nuclear con Estados Unidos, ante las múltiples denuncias de la Agencia Atómica de la ONU (OIEA), de que posee suficiente uranio enriquecido como para poder crear un arma nuclear. Irán tiene hasta el sábado para alcanzar un acuerdo con EEUU o al menos lograr un acercamiento, antes de que Naciones Unidas reimponga seis resoluciones contra el país, un proceso puesto en marcha por Francia, Alemania y Reino Unido (conocidos como E3). El equipo europeo formaba parte del acuerdo nuclear que se alcanzó con Irán en 2015 -en el que también participaron EEUU, Rusia y China- para limitar el enriquecimiento de uranio a cambio de un alivio de las sanciones.
En 2018 Washington se salió del pacto, por orden del entonces presidente Donald Trump, por lo que Irán aceleró el enriquecimiento de uranio a niveles que alarmaron a la comunidad internacional. Ahora, en un intento de presionar a la República islámica para que reanude las negociaciones, el E3 dio un ultimátum con la imposición de sanciones.
Pezeshkian acusó al equipo europeo de actuar al "servicio" de Estados Unidos, al exigir negociaciones sin condenar el ataque que llevó a cabo Washington contra sus instalaciones nucleares en junio. El presidente iraní intentó durante su comparecencia ante Naciones Unidas redirigir la presión hacia su enemigo regional, Israel, por su contienda militar contra Gaza, un conflicto que se ha extendido a lo largo de los dos últimos años a otros países como Líbano, Siria, Yemen y Qatar.
"¿Acaso ustedes mismos tolerarían algo así? ¿Quién perturba la estabilidad de la región en el mundo?¿Quién es la amenaza real?", cuestionó el presidente iraní. Durante su discurso en la Asamblea General, Trump prometió que Irán "nunca poseería un arma nuclear" y describió a la República islámica como "principal patrocinador mundial del terrorismo".
Israel bombardeó Irán el pasado mes de junio, cuando se encontraba en medio de negociaciones nucleares con Estados Unidos. El ataque desencadenó una guerra de 12 días en la murieron 1.190 personas en Irán y 28 en Israel. Desde entonces, Teherán se niega a seguir negociando con Washington y ha prohibido la entrada al país a expertos de la agencia atómica de la ONU, a los que acusa de instigar el conflicto con sus informes sobre su programa nuclear.
La OIEA asegura que Irán dispone de 400 kilos de uranio enriquecido al 60%, un nivel apto para convertirse en armas si se acelera hasta el 90%, un proceso que puede completarse en cuestión de días. Sin embargo, la agencia ha dicho en todo momento que no tiene indicios de que Irán esté desarrollando armas nucleares. La OIEA envió el martes un equipo de inspectores a Irán, por si se alcanza un pacto y la República Islámica permite su entrada. "Todo es posible. Donde hay voluntad, hay un camino", señaló el director de la OIEA, Rafael Grossi. "Tenemos a nuestros inspectores, existe la posibilidad de comenzar este trabajo, dependiendo de la voluntad política de Irán", añadió.
Funcionarios de bajo rango, así como parlamentarios opositores en Irán, han sugerido en las últimas semanas abandonar el programa nuclear y regresar a la mesa de negociaciones para evitar unas sanciones que debilitaría aún más la frágil economía del país. Pese a la presión, el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, no parece dispuesto a ceder. "Ya han determinado los resultados de las negociaciones, quieren que desmantelemos nuestro programa nuclear y detengamos el enriquecimiento de uranio. ¿Cómo podemos llamar a esto negociación? Nos están diciendo los resultados", declaró en una comparecencia en Teherán, antes de la Asamblea General de la ONU.
